Encuentros — 18 septiembre, 2017 at 13:06

50 Festival de Cine Fantástico de Sitges – Entrevista con Mike Hostench (subdirector)

 

 

Los colmillos nos crecen y se afilan, la calavera se nos transforma, y los ojos -de intenso carmesí- se nos salen de las órbitas, ante la llegada de la quincuagésima edición del festival de cine fantástico y de terror más importante de la Tierra, que se celebrará en Sitges entre el 5 y el 15 de octubre de este 2017. Con éste son cincuenta los otoños de transgresión cultural en 35 mm perpetrados en una serena ciudad costera que, escondida de Barcelona tras los peñascos del Parque Natural del Garraf, ha sido testimonio de cruentos crímenes, transformaciones sobrehumanas y llegadas del más allá, y ha ejercido de posada del diablo, ataúd para el vampiro y camino de zombis.

Charlamos en los días previos a tan significativa efeméride con Mike Hostench, vinculado al mundo del rock alternativo como “Trashmike”: fue vocalista en diferentes bandas, dj de garage, punk, psychobilly y regente de videoclub. Experto en cine de artes marciales y serie b, también ha ejercido de guionista y productor de cine. Desde 2005 es el subdirector del Sitges Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. Un currículum realmente interesante, ¿Tu actividad actual se circunscribe únicamente al festival? Supongo que tenéis muchísimo trabajo.

Colaboro con el festival desde la época en que regentaba Gordon Video, les ayudaba a conseguir películas. Desde 2002 trabajo directamente para el festival, pero he tenido alguna otra actividad de guionista y productor, como consultor para la adquisición de derechos de películas para diferentes compañías, y de crítico en libretos o extras de ediciones en dvd o bluray, especialmente de cine asiático.

Supongo que celebraréis las bodas de oro a lo grande ¿Cómo se presenta esta 50 edición tan especial?

Celebrar este 50 aniversario significa una gran responsabilidad para Àngel Sala (director), Diego López y para mí a la hora de confeccionar el programa de películas. Pero también tenemos una gran tarea a la hora de cumplir con las otras prerrogativas del festival: promocionar bien nuestra sede (Sitges y Cataluña); llevar al mundo las mejores producciones de aquí; desarrollar la presencia no geográfica del festival (redes sociales, festivales paralelos en internet, actividades fuera de fechas) y muy importante, no ser deficitario. Asimismo hay que conseguir invitados, programar actividades paralelas con ellos, y coordinar a todos los departamentos para que el trabajo organizativo resulte lo mejor posible, en un evento con una gran estructura que tiene un presupuesto de 2,3 millones de euros. A partir de aquí tenemos un line-up espectacular.

Presentáis grandes títulos y programáis interesantes sesiones de fin de semana ¿pero qué pelis crees que van ser las mejor recibidas por los auténticos fans de las horror movies?

Hay tantas, siempre es difícil. Sobre todo porque con mi posición no quiero que parezca tener ningún favoritismo: hay filmes que ya tienen distribuidora en España y otros que aún no. Señalaría quizá Mom and Dad (2017, EE.UU), con Nicolas Cage y Selma Blair, en la que unos padres contraen un virus que les obliga a matar a sus hijos. Es una peli de terror y acción desbocada, en la que ver a Cage en el papel de padre infectado puede ser divertido. Tenemos a todos esos directores asiáticos que me encantan, como Takashi Miike y Kiyoshi Kurosawa. Julien Maury y Alexandre Bustillo traen su versión de la Matanza de Texas: Leatherface. Programamos cintas que han estado en Cannes, es el caso de The Killing of a Sacred Dear (Yorgos Lanthimos) con Collin Farrell y Nichole Kidman. Y el film de nuestro padrino de este año, Guillermo del Toro, que se presentará en la inauguración: The Shape of Water. Los invitados traerán bajo el brazo algunos clásicos: Susan Sarandon presentará The Rocky Horror Picture Show y William Friedkin, El Exorcista. Y tenemos muchas pelis pequeñas muy top, como una peli gallega muy arriesgada: Dhogs (Andrés Goteira).

¿Cómo vives la conexión entre el rock y el cine fantástico o de terror? Es una conexión muy amplia pero ¿Cómo la sientes tú?

De pequeño era muy fan de las pelis y los cómics de terror. Un tiempo después descubrí el rock, así que la combinación entre los dos campos fue atómica para mí. Me encanta el rock’n’roll de los años 50, pero sobre todo la llegada del psychobilly, cuando tenía unos 13 años, fue lo que más me impregnó: The Meteors, The Cramps y el punk de Misfits. Ahí noté que ese imaginario se desdoblaba. En adelante fui profundizando en esa relación del rock con los seriales y pelis de los 50 y 60, y de antes, de los 30 y 40.

A finales de los ochenta fuiste colaborador rutero ¿Qué filmes de esta edición crees que podrían gustar a nuestros lectores?

Mi primera colaboración para Ruta 66 fue una entrevista que hice a Fuzztones durante una de mis primeras visitas a Nueva York. Tenía 18 años y cometí algún error, pero la recuerdo con cariño. Con Rudi Protudi hablamos de rockabilly, de Jerry Lee Lewis y de garage-punk de los 60. Fuzztones además son referencia de lo que comentaba antes, no sólo en cuanto al cine de terror, sino también el de culto y el erótico de aquellas épocas.

Volviendo a tu pregunta, la peli Tragedy Girls, donde dos chicas secuestran a un serial killer, podrían encajar para el perfil rutero. Se podrá ver un thriller muy punk-rock, de montaje rápido, rodado en el desierto y con criminales: 68 Kill. Y claro, toda la retrospectiva de Drácula: Blacula (1971), El Vampiro de Fernando Méndez (México), que a toda la gente del rockabilly más psycho le gustará.

 

Entre las películas ya anunciadas se encuentran bandas sonoras de Nick Cave y Warren Ellis (Wind River) Sigur Rós (en el docu Dawson City) y la participación de Steven Ellison (dj y raper) ¿Qué nos puedes explicar de las soundtracks de este año?

La brasileña As boas maneiras tiene una banda sonora minimalista que da mucho miedo. Misfits aparecen en Mom and Dad, no recuerdo si es el Die Die My Darling original o un cover. Y así que recuerde, Brawl in cell block 99, protagonizada por Vince Vaughn y Don Johnson tiene una atrayente banda sonora.

El cine fantástico y de terror está en permanente evolución. La progresión de la transgresión moral de los personajes y las técnicas para infligir miedo o sobrecoger al espectador avanzan. Recuerdo la revolución serbia del 2010, o anteriormente The Black Door (Kit Wong, 2001) que mareó a alguno (a mí) ¿Hacia qué futuro crees que se están moviendo los creadores de cine de terror asiáticos, americanos y europeos?

The Black Door es un peliculón. Àngel Sala la seleccionó especialmente en su primer año de dirección y llegó a editarse en dvd en España. Yo la recomiendo a todo el mundo como ejemplo de que en su momento el recurso del found footage fue algo original. En aquella época quizá solamente Holocausto Caníbal y The Blair Witch Project lo habían usado con éxito.

Los estilos van y vuelven. Es cíclico. Diferenciaría el terror hecho con presupuesto, por y para las grandes distribuidoras, que está teniendo un éxito muy grande. Sólo hay que comparar la recaudación de Annabelle: Creation, (de la serie The Conjuring) con lo que tenía proyectado Warner, por ejemplo. Todas esas pelis grandes de miedo funcionan muy bien. Luego se podría hablar del terror americano independiente, que no de bajo presupuesto, sino de presupuesto medio, que ha supuesto un cambio en la industria. En tercer lugar estarían las producciones propias de las plataformas, Netflix o Amazon, ya que tanto las series como los largometrajes están cambiando absolutamente el panorama de la producción, la distribución y el consumo. Y finalmente tenemos las cintas de bajo presupuesto, que asimismo tienen su mercado.

Por otro lado se podrían diferenciar algunos territorios que están a punto de decir muchas cosas a nivel global: Perú, Colombia, Sudáfrica, Israel y añadiría Taiwán, son países que, a pesar de haber producido películas de terror en el pasado, no son reconocidos por ello todavía, pero tienen muchas cosas que decir en el futuro. Taiwán ha producido menos que Hong Kong, Japón, Corea del Sur o incluso Filipinas, en cambio ahora allí está habiendo una revolución. Cada vez más directores jóvenes están llevando a cabo nuevas propuestas.

En el caso de Perú y Colombia, ambos países han vivido o están viviendo procesos políticos que permiten una mejor situación para la producción. La clase trabajadora está accediendo a nuevas condiciones de vida y consumo, que permitirán que los realizadores de este tipo de películas lleven a cabo sus proyectos. Perú, por ejemplo, tiene un terror local que lo peta. Estrenan pelis con las que consiguen una pasta inhumana en taquilla, con millones de espectadores, lo que sucede es que son producciones de baja calidad, y por eso no salen fuera. Son realizaciones para un público joven que en el futuro demandará un producto más elaborado.

Leemos sobre una nueva sección de realidad virtual a competición, con contenidos de inmersión y de 360°.

Sí. Sitges quiere buscar nuevos caminos de la expresión y narrativa cinematográficas. En este sentido la realidad virtual ahora mismo es un exponente, está explotando en todas partes porque todo el mundo está muy interesado. Y creemos que es muy importante que la gente se vaya acostumbrando a esta nueva tecnología.

El año pasado el área facilitada por nuestro patrocinador tuvo éxito y este año hemos ideado dos áreas más grandes, una en el Hotel Meliá y otra en la zona de Miramar. La del hotel acogerá películas en exposición que no entran en competición, con dos premieres mundiales, la espectacular Night Night y la serie Campfire Crippers, de Alexandre Aja –que dirigió el remake de Las Colinas tienen ojos-, con Robert Englund. El edificio Miramar proyectará las películas que sí entran en competición. Juntamente con Venecia, serán las áreas de realidad aumentada más importantes montadas en un festival en Europa.

Los colectivos desfavorecidos aún sufren la crisis y su paso ha supuesto una rebaja de las condiciones laborales de la mayoría y de los servicios sociales de todos, pero ya se habla del fin de la recesión económica ¿Ha recuperado el festival la situación previa a la crisis a nivel de patrocinio?

 El retrato rápido de los años alrededor de la crisis nos dice que el festival está en una curva claramente ascendente cada año en cuanto a público, taquilla e invitados. La verdad es que el golpe de la recesión económica general no afectó a esa curva ascendente, sobretodo en cuanto a público. Hay algunas teorías sobre ello, como que la gente no quiere la realidad. No lo sé, no acostumbro a teorizar demasiado porque a menudo encuentras más excepciones que reglas.

Es cierto que entrañaba cierta dificultad encontrar patrocinadores privados, pero al final éstos funcionaron, confiando absolutamente en el festival, sólo hay que ver los catálogos de años atrás. Los patrocinadores principales son los públicos, la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Sitges, que siempre han seguido apoyándonos. Puede que hubiera algún recorte, pero al final siempre han estado ahí. Ahora, en estos momentos si se nota una actitud más atrevida que años atrás. Pero, eso sí, el público el año pasado continuó subiendo y esperamos lo mismo para este año.

Sitges siempre se programa en octubre cuando ya se han celebrado otros festivales de cine importantes a nivel mundial, que no necesariamente son de fantástico o de terror. Muchas pelis se han presentado antes en estos otros eventos ¿La posición en esta parte del año os favorece a la hora de confeccionar el line-up?

El festival se celebra a principios de octubre por muchas razones. El verano ya se ha acabado y la gente vuelve con ganas de cine. No tenemos competidores en esas fechas, pues La Mostra de Venezia y San Sebastián ya han pasado. La meteorología del otoño normalmente nos favorece, es agradable. En 2003 y 2004 se trasladó la programación a diciembre por cuestiones organizativas y la taquilla se resintió, aún yendo bien no fueron festivales tan exitosos como los de octubre. En 2005 volvimos a octubre y el público volvió a subir considerablemente. Así que octubre es nuestro mes.

Sitges es un evento importantísimo para la industria y las distribuidoras, con presencia de un gran número de agentes ¿Cómo ha evolucionado la distribución posterior en cines de las pelis que se presentan en el festival? ¿Crece el número de cintas distribuidas igual que el propio festival?

A mí me gusta decir que como respuesta al patrocinio público, Sitges devuelve un servicio cultural importante a la sociedad: estrenando filmes antes de que puedan verse en los cines, presentando pelis que no se estrenaran en gran pantalla porque irán a otras plataformas, y exhibiendo cintas que ni se estrenarán en sala ni de ninguna otra manera en España.

En cuanto al número de producciones que seguidamente se estrenan en los cines, crece levemente cada año, precisamente por el efecto del fin del peor momento de la crisis económica. Los distribuidores compran más largometrajes de fantástico y de terror que luego se proyectan en sala. Y lo mismo se puede decir de las pelis que los distribuidores del estado español compran para estrenar solamente en otras plataformas. Esa distribución también crece ligeramente. La irrupción de las nuevas plataformas legales afecta, generalmente para bien, en el estreno en los cines: el sistema se retroalimenta.

 

Texto: The Shadow of Pacus

 

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