Papel — 27 agosto, 2017 at 7:36

La maldición gitana – Harry Crews (Dirty Works)

Aguantar 76 años echándole un pulso a los días ya es argumento de peso para reivindicar la obra de Harry Crews, probablemente el más maldito de los escritores de culto de la literatura norteamericana. Soportó toda una vida ejerciendo de cabronazo y fue capaz de regurgitar los tópicos del gótico sureño arrojando una voz tan personal como desconocida. Hábil constructor de personajes retorcidos, púgil dentro y fuera de las letras, el tipo que inspiró la creación de aquella banda no-wave formada por Kim Gordon y Lydia Lunch tuvo que morir en su casa de Florida antes de comprobar cómo su obra comenzaba a publicarse tímidamente en nuestro país. La suya es una carrera bastante prolífica y variada a la que le sobran los paralelismos con Bukowski o Hunter S. Thomson, referentes demasiado vagos para definir el auténtico espíritu de este iconoclasta de la letra lacerante, un tipo capaz de rescatar el rico costumbrismo de Flannery O´Connor y de mezclarlo con la rotunda acidez de Kennedy Toole. Desde la editorial Dirty Works se han empecinado en ir desgranando la producción literaria de Crews y tras publicar El amante de las cicatrices, ahora toca descubrirnos la que para muchos es su mejor novela: La maldición gitana; K.O. literario centrado en un cuento miserable y aterrador sobre superación y gente abollada, la misma a la que otrora retrató Fernando Alfaro. Boxeadores sonados, catástrofes emocionales, sexo, celos, deformidad y parias esclavizados por la bajeza humana. Una polaroid nada acomodada engordando el álbum de hitos de la narrativa norteamericana. Regálatelo y luego quémalo. A Crews le habría encantado.

 

EMILIO R. CASCAJOSA

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