Papel — 9 agosto, 2017 at 8:19

Jamás tendré 20 años – Jaime Martín (Norma editorial)

Considerada como la mejor obra española publicada en 2016, por el Saló del Còmic de Barcelona, Jamás tendré 20 años es una nueva inmersión de su autor en su propia memoria familiar – que se funde con la histórica – tras Las guerras silenciosas, con protagonismo de sus propios abuelos maternos, pertenecientes a esa generación a la que la Guerra Civil robó su juventud y también sus sueños, teniendo que sobrevivir con dignidad y entereza el franquismo, no llegando a vivir – y eso los que tuvieron la suerte de hacerlo – otra experiencia democrática hasta prácticamente su vejez. Y, sin embargo, Isabel y Jaime, los protagonistas de esta historia, no se hubieran conocido de no haber mediado el alzamiento franquista, que motivó la huida de Isabel, en vísperas de su cumpleaños – de ahí el título del volumen -, de Melilla, donde su vida corría serio peligro por sus simpatías republicanas y el rápido éxito de la rebelión en esa plaza. En un accidentado trayecto, llegará hasta l’Hospitalet, donde conocerá y cuidará a la madre de Jaime, artillero destacado en el frente. La progresión de su relación – y de la propia trama – la resuelve Martín de un modo tan socorrido como eficaz: por las cartas que él le envía a ella. Finalizada la guerra, no les va a ser fácil subsistir a los dos – y a una familia que crecerá con la llegada  sucesiva de tres hijas -, y tendrán que recurrir al estraperlo, antes de dedicarse a la recogida de basuras y después, gracias al esfuerzo colectivo pero en especial del talento de Isabel – gran personaje -, al reciclado de botellas de vidrio, con el que lograrán llevar una existencia relativamente cómoda. Pero incluso entonces, los personajes parecen vivir siempre en permanente tensión, algo que sólo alguna escapada ocasional con el resto de niños del barrio a la playa parece aliviar. Jamás tendré 20 años va a concluir conectada prácticamente con el inicio de la anterior Las guerras silenciosas, con el noviazgo de Encarna, madre del dibujante. A destacar, entre múltiples aciertos que denotan la madurez creativa de su autor, los variados recursos estilísticos en el dibujo – con numerosas panorámicas – o, en cuanto a la narración, la inteligencia al situar como causas de los principales problemas políticos primero de Isabel y más tarde de Jaime – brillantemente resuelto éste -, el resentimiento individual.

 

CRISTÓBAL CUENCA

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