Encuentros — 19 julio, 2017 at 15:24

Susan Cattaneo, dando respuesta a los pesimistas

Foto de Justin Knight

Nacida en Medford, Massachusetts, Susan Cattaneo se ha convertido en una de las songwriters más admiradas y respetadas de la zona de Boston. Su mezcla de folk, rock y country acumula diversos premios y gente como Bill Kirchen o Melissa Ferrick se han declarado fervientes admiradores de su música.  The Heart & The Hammer es su nuevo disco, en el que le acompañan en buena parte de sus canciones los imprescindibles The Bottle Rockets. Había que hablar con ella, claro.

 

Me ha sorprendido que hayas optado por un disco doble ¿cómo es eso?

Creo que la respuesta correcta a esa pregunta sería ¿y por qué no? (risas). Llevo mucho tiempo oyendo que los discos están muertos, que la música está muerta. Esta es mi respuesta a los pesimistas. Creo que la belleza del formato álbum te permite contar mejor una historia. Es cierto que cuando empecé a grabarlo no iba a ser doble. Había grabado «Work Hard Love Harder» con The Bottle Rockets y quería empezar el álbum con ella. Entonces empecé a probar y a grabar con gente diversa y me di cuenta que no quería dejar nada fuera. Cuando ya tenía 12 canciones grabadas pensé que quería grabar una versión folk de «Work Hard Love Harder» y que eso podía abrir la puerta a canciones más íntimas. Empecé a bromear en los conciertos diciendo que iba a hacer un disco doble y al final me di cuenta que era lo que pedía este proyecto.

 

¿Es esa dualidad entre el sonido rock y algo más cálido de las dos partes del disco lo que representa el título?

Es un título con múltiples significados para mí. El primero, y más obvio, como dices es que hay un disco eléctrico y otro más acústico, pero hay más razones. El martillo y el corazón son representaciones visuales de lo que significa «Work Hard Love Harder», la canción que abre las dos partes del álbum. Además, me gusta pensar en la dualidad de esas palabras. Un martillo puede aplicarse a una canción rockera, pero también a una pesada. O el corazón, que también tiene infinidad de matices y significados.

 

También has dicho que el disco debía representar ambos lados de tu personalidad musical. Aclárame eso.

Si vienes a verme en vivo lo entenderás. Siempre hago un set acústico y otro eléctrico. Quería que el disco lo reflejara. Mi último álbum, Haunted Heart, era una colección de canciones bastante oscura. Y no es que no me gusten ese tipo de temas, pero me gusta reflejar más variedad en las composiciones.

 

¿Cómo fue trabajar con The Bottle Rockets como banda?

Bueno, ahora que lo he hecho ¡soy más fan aún de ellos! La verdad es que Brian Henneman y yo somos amigos hace años. Nos conocimos a través de amigos comunes en Nashville y al principio no sabía que él era quien era. Grabar con ellos ha sido maravilloso, son los mejores. No solo te lo digo como fan, solo hay que ver el resultado. Son tan buenos. Han conseguido dominar su sonido y era divertido ver como ese sonido se superponía a mis canciones.

 

¿Y no pensaste en grabar todo el disco con ellos?

Te juro que sí, pero también quería que apareciera otra gente con la que trabajo día a día. Quería incluir a mis colaboradores escribiendo y mis músicos favoritos del Noreste. Eso sí, no descarto esa idea en el futuro para nada, que quede claro (risas).

Susan Cattaneo con Bill Kirchen (foto de Dino Cattaneo)

Ya que ha salido el tema, háblame de las otras colaboraciones.

Una de mis favoritas es la de Bill Kirchen, conocido como el titán de la Telecaster. Ya sabes, estaba en Commander Cody & His Lost Planet Airmen en los setenta. Lo conocí en una conferencia y nos acabamos haciendo amigos. También está Dennis Brennan, que es nuestro Mick Jagger local, uno de los mejores músicos de los alrededores de Boston. Stu Kimball que ha tocado con Bob Dylan, Jim Henry, Tom West….

 

¿Buscabas un sonido determinado cuando empezaste a grabar?

Me encanta esa pregunta, aunque prefiero decirte lo que no estaba buscando. Huía de la tranquilidad, de la oscuridad. Quería un álbum nervioso, con un sonido más orgánico y que no fuera perfecto, nada pulido. Por eso grabamos mucho en directo. Ha quedado un disco desordenado y eso me encanta.

 

Entonces la cosa fue evolucionando mientras grababas.

Sí. A pesar de que hay diferentes grupos de músicos en el disco, he trabajado bastante con ellos y todos conocen mi forma de ser, como cantante y como compositora. Todos tienen ese sonido roots que me encanta, pero a veces gira hacia el rock y el blues, y otras hacia el folk.

 

El disco, comparado con Haunted Heart es más continuista que rupturista ¿no?

Sí, estoy totalmente de acuerdo. A medida que desarrollaba el proyecto vi la diferencia entre las canciones que hice al principio y las del final. Mi composición se fue racionalizando, pero fue un proceso paulatino. La última canción que escribí fue «Dry» y habla de una pareja que tienen una relación en la que ya no saben qué decirse por culpa del paso del tiempo. Para apoyar esa sensación de silencio, de no saber cómo hablar con el otro, quise que la canción tuviera poca letra, que las frases fueran muy concisas. Ese tipo de disciplina lírica es lo que he querido trabajar en The Hammer and The Heart y espero seguir desarrollándolo.

 

Eres maestra de composición musical ¿te ha ayudado eso a la hora de evoluciona?

Muchísimo. Cada vez que se me ocurren nuevas técnicas o métodos, lo pruebo primero conmigo misma. Además, tengo la suerte de enseñar a algunos de los más talentosos jóvenes de aquí, y estar en un aula con esa energía me ayuda a inspirarme para mis propias composiciones.

 

 

Eduardo Izquierdo

 

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