Encuentros — 9 Junio, 2017 at 11:19

Sam Baker, “si la música es verdadera se define por sí misma”

Foto de T. Yancer

En 1954 nacía en Itasca, Texas, Sam Baker, un excelente músico con una considerable carrera como pintor. Y es que Baker aplica a su rock de raíces algunos de los elementos básicos de la pintura. La concepción absolutista, la variedad de texturas, el detallismo de determinados aspectos, la multiplicidad de capas…Un artista multidisciplinar que en 1986 sufrió un atentado mientars viajaba en tren en Perú, a cargo del grupo terrorista Sendero Luminoso, en el que murieron siete pasajeros y que le provocó padecer diecisiete cirugías reconstructivas por culpa de daños cerebrales, una arteria cortada, tímpanos perforados y múltiples lesiones. Su mano izquierda quedo inmovilizada a pesar de lo que intentó recuperar cierta movilidad para poder tocar la guitarra y desde entonces sufre un grado elevado de tinnitus. Fue después del accidente cuando decidió dedicarse al arte, tanto pictórico como musical, y plasmar la realidad, a veces cruda, en su obra. La última de ellas es Land of Doubt, de la que hablábamos hace unos días por aquí. Ahora le lanzamos unas cuantas preguntas.

 

¿Intentamos definir tu música?

Oh (risas). Las definiciones me dan dolor de cabeza, así que simplemente no lo hado. Si la música proviene de un sitio verdadero creo que se define por sí misma.

 

El crítico Robert Christgau definió tu música como “simultáneamente hermosa y rota, como una vajilla agrietada ¿qué opinas de esa frase?

Es muy hermosa. Como dice Cohen, y lo parafraseo, la ruptura proporciona una apertura para la luz. Siempre brillando, el agua aguarda ruptura. Así es como llega al mundo.

 

Tus influencias se cuentan a centenares, tanto en lo musical como en cualquier terreno artístico.

La música me llega por partes. Muy pequeñas a veces. Como el polen que va por el aire. Llega cuando quiere. Mi primera influencia fueron los himnos cantados en la iglesia. Más tarde Lightning Hopkins, Brownie McGee, Doc Watson, Jimmie Rodgers, Miles Davis, Chet Baker…Y como ecsritores de letras, por supuesto, Dylan, Newman y Townes. Mozart y Bach me hacen llorar y el poeta argentino Borges me rompe el corazón. La historia de Lorca. Son cosas muy poderosas.

 

Como tejano ¿qué importancia ha tenido tu Estado en tu música?

Es importante porque es el lugar en el que vivo. Las historias que pasan allí son mi punto de partida, aunque creo que si viviera en otro lugar mi música no cambiaría demasiado. Los detalles cambian. El idioma cambia peor el barrio emocional es el mismo. Por eso gente como Chekov, Tolstoi, Cervantes o Shakespeare son universales. Los escritores sureños americanos como Faulkner o O’Connor iluminan un camino lingüístico más estrecho.

 

¿Oías discos de esa gente mientras grababas tu último álbum?

No, solo escucho lo que estoy haciendo cuando grabo.

 

Te imagino escribiendo canciones rodeado de discos, libro y pinturas.

Escribir es un proceso complicado, a veces casi doloroso. Es una compulsión difícil de describir. Trato de estar allí cuando una canción me llama.

 

¿Y al pintar? ¿Es el mismo proceso?

Sí, la música y la pintura son lo mismo para mí.

 

Como artista multidisciplinar tengo que preguntarte por el Nobel de Dylan.

Es fácil. Cada vez que honramos a un poeta, un ángel recibe sus alas.

 

Para acabar, una pregunta incómoda. Tu que viviste en tus carnes un atentado terrorista con graves secuelas ¿cómo vives la época actual con gran cantidad de atentados?

Difícil. No me gusta hablar de ello. Es doloroso. Debemos cuidar unos de los otros y no podemos girar la cara a nuestros problemas, aunque eso sería objeto de una discusión mucho más larga.

 

Eduardo Izquierdo

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