Discomático — 15 junio, 2017 at 7:35

Daniel Romano – Modern Pressure (New West )

Definitivamente, Daniel Romano es un tipo valiente. Cuando en 2013 publicaba Come Cry with Me poco tardaron muchos en convertirlo en la nueva esperanza del country cósmico, designándolo el heredero natural de Gram Parsons. Tiro por la culata, porque si ya con el inesperado Mosey dejaba claro el año pasado que aquello era un simple paso más en su carrera, con este Modern Pressure lo acaba de confirmar.

El canadiense está construyendo una carrera impecable, aunando calidad y riesgo, como prueba el que ya entiendo como el mejor álbum de su carrera. Más dylaniano que nunca en cuanto a estructuras y fraseo —miren el tema que titula al disco si no me creen—, esta séptima muesca en su revólver es una delicia de principio a fin, y muy injusto sería no verlo en las diferentes listas de lo mejor del año. Juega con instrumentaciones variadas, amenaza con cadencias bailables —el adelanto con «Ugly Human Heart Pt. I» es carne de pistas de baile—, demuestra que es un soberbio compositor en tonadas como «Roya» o «Jennifer Castle» y, sobre todo, que es capaz de construir la canción perfecta: «When I Learned Your Name». Adictiva desde ese arranque dinámico, parece que un rejuvenecido Dylan empieza cantar una vivaracha estrofa para acercarnos a un magnífico  puente instrumental que nos lleva al inolvidable estribillo. ¿Pop? ¿Country indie? ¿Folk alternativo? ¿Rock saltarín? Llámenlo como quieran. No creo que a Romano le importe mucho.

Imperturbable y con las ideas bien claras, el de Ontario sigue a lo suyo. No acepta afiliaciones a ningún género y sus discos se benefician de ello. Descolocando disco a disco a todo aquel que se empeña en hacerlo suyo. Porque la música de Daniel Romano solo tiene un dueño: él mismo. Piensen que exagero si quieren cuando afirmo que canciones como «What’s to Become of the Meaning of Love» o «Dancing with The Lady in the Moon» están al alcance de poquísimos músicos hoy en día, pero no puedo evitar pensar que este álbum podría haber sido firmado por Randy Newman, Serge Gainsbourg o Bob Dylan —tercera vez que lo cito en la reseña— y no desentonaría en sus carreras. Y mientras se rasgan las vestiduras por la osada afirmación, el menda seguirá cantando eso de “Oh Maggie Maggie la la la la / I remember when I found ya / You were only a girl so I waited until / Maggie, you grew into you”.

EDUARDO IZQUIERDO

 

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