Vivos — 18 mayo, 2017 at 10:50

Biznaga – El Sol (Madrid)

 

Efervescentes, aplicados y, pese al cabreo inherente al punk, felices y vivarachos. Así se plantaron en el escenario estos cuatro chavales en su llenazo madrileño. Faltó algo de claridad en el sonido, especialmente en las guitarras, pero quedó compensado con un repertorio frenético (salvo ese inciso aflamencado) y un incesante despliegue de pogos, alaridos y brazos en alto, por parte de su creciente parroquia. El sentido del espectáculo del cuarteto no entiende de patochadas. Van a lo que van. Al hueso de una canciones de ascendencia punk clásica, que entronca la tradición del 77 inglés con equivalentes patrios imprescindibles (a saber Parálisis Permanente, La Polla, Eskorbuto e incluso Ilegales). Todo ello, filtrado a través de un singular modo de entender el inconformismo y la crítica social, reflejado en unas proclamas contraculturalmente poéticas. Hubo nervio, eslóganes (a veces algo manidos, otras brillantes) y traca de riffs sencillos pero de incuestionable capacidad combustible, que por momentos (caso de ese hit titulado «Mediocridad y Confort») evocan los punteos melódicos que patentara Steve Jones en plena efervescencia contracultural londinense, hace ya cuatro décadas. Mienten quienes proclaman que “no hay futuro”. Lo hay, y queda en manos de estas “bacterias voraces” llamadas Biznaga. ¿Andaba por ahí Ana Curra? Lo digo porque en caso afirmativo, apuesto a que pensó que su querido Eduardo Benavente habría alzado su pulgar felizmente.

 

Texto y foto: Daniel González

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: