Vivos — 27 febrero, 2017 at 9:44

Toni Harlock + Mcenroe – Sala Jazz Cava (Terrassa)

 

Las salas grandes no hacen grandes a los artistas. Son pruebas de fuego. Fuego intenso y peligroso; puede fulminar esfuerzo, ilusión, trabajo y cuanto hayas invertido en una dosis concentrada para un público y para uno mismo. Pero las salas grandes, e importantes, también son un espació de recreo y proyección de la calidad y el buen trabajo realizado.

 

The Harlock se encontraba en la difícil situación de demostrar su valía en terreno propio. Para ello elaboraron un setlist minuciosamente detallado y adecuado a la Sala Jazz Cava de Terrassa. Con su disco Love, Sex, Hate, Toni afrontó su situación de líder con porte de dandi. Curtido en la experiencia, comentó cada una de sus canciones como si de un diario se tratara. A lo largo del concierto Toni fue el hombre sobre la ansiada cima en <She Wants Another Dance>, el polígamo amante en< Chat Girl Show, el solitario ser caído que mira al cielo dolido por la soledad en <Old Man and The Cats>. No escatimó en una excelente banda en la que no faltaron teclados y acordeones para orquestar la voz, tan incisiva como una aguja al atravesar acero, como el regusto de un sorbo de vino bebido en una copa de fino y sensible cristal, cuyo borde roto atraviesa hasta llegar al hueso. Un Leonard Cohen aproximarse a un Jarvis Cocker moderno, orgulloso de recoger la ovación de cada uno de los asistentes.

 

 

Ricardo Lezón, reconocido por McEnroe y tras su alter ego, Palmera Smith, accedió silencioso y delicado al escenario sin más acompañantes que dos guitarras, que desde el primer acorde acarició suavemente con las yemas de sus dedos. Fue suficiente para tomar el relevo. Con particular voz susurrada, capaz de moldear las canciones que sus poemas adornan, captó la atención del auditorio desde su primera respiración sobre el escenario. El silencio y la quietud acrecentaron a medida que se iban desgranando sus temas. <Mi Vietnam>, todo un clásico en su carrera, coreado y solicitado desde el inicio del concierto. <Por fin los ciervos>, en palabras de Ricardo: ‘hoy la única canción que no es de amor’. <Los Valientes> declarado ya un himno para seguir peleando a la contra.  Hubo guiño para su compañero de profesión The New Raemon, del que cantó <Gracia> para acercar su lugar natal, Getxo, a la barcelonesa villa de Gracia.

Ofreció un viaje, en el que nos recogió en la orilla y tras un recorrido hipnótico a lo largo de su obra nos devolvió pacientes y relajados. Un viaje entre la dulzura, el dolor y cariño. Ambos anfitriones levantaron una tarde de domingo, frío y húmedo, digna de cualquier gran sábado.

Texto y fotos: Mario Silvestre

 

 

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