Encuentros — 8 febrero, 2017 at 9:40

Skunk Anansie: Locura creativa

 

 

Desde 2009 no han dejado de darnos razones para creer que esta segunda etapa de la banda merece ser considerada tan –si no más– importante como la primera. Pero por si su reciente lanzamiento no fuera suficiente para convencer a escépticos, nos acercamos a Mark Richardson, a quien con tres años su abuelita le regaló su primera batería de hojalata por Navidad, con seis tenía su propia Ludwig, y en 1995 pasó a formar parte del músculo de Skunk Anansie. Mark es un hombre sobrio desde 2003, un apasionado de las motos que sueña con completar la ruta original del París-Dakar, y al que aún le quedan fuerzas para montar Bam Bam Productions, su propia productora audiovisual. Hablamos con él sobre la situación actual de la banda, sobre sus proyectos paralelos, y sobre Anarchytecture, elepé que presentarán el 9 de febrero en Zentral, Pamplona, el 10 en La Riviera, Madrid, y el 13 en la sala Razzmatazz, Barcelona dentro del Festival Mil.leni.

 

El nombre del disco es algo así comola arquitectura de la anarquía” …

Es exactamente eso, el tratar de unir dos opuestos como lo son la locura creativa y el proceso técnico en la creación de un álbum dentro del caos que es Skunk.

 Entre Wonderlustre y Black Traffic pasaron sólo dos años, pero han pasado cuatro hasta éste. ¿Cómo ha sido el proceso de composición?

Esta vez nos lo tomamos con más calma porque aprendimos de los errores del pasado. Pasar mucho tiempo de gira te aleja demasiado de la realidad y después resulta difícil regresar a tu vida. Ahora preferimos vivir de manera más equilibrada y saludable, por lo que decidimos tomarnos dos años de descanso. Pero igualmente quedábamos para componer, dos semanas aquí, dos semanas allí… y así hasta que tuvimos material suficiente para el disco.

A mediados de los ’90 definisteis vuestra música como clit-rock para diferenciaros del brit-rock de la época. ¿El término todavía es válido?

Lo de clit-rock fue una reacción a la escena del momento en Londres en la que nos englobaban los medios de comunicación y a la que no queríamos pertenecer. El clit-rock se convirtió en nuestra propia escena con sólo nosotros en ella. Supongo que el término todavía es válido en lo que representa, algo así como ¡no nos pongáis una etiqueta para entender mejor lo que somos, porque nos rebelaremos, cabrones!

Por aquel entonces también se popularizó el término riot-grrrl. ¿Cuál es vuestra opinión sobre el panorama actual entre bandas de rock lideradas o formadas íntegramente por mujeres?

Nunca habrá suficientes mujeres en el rock’n’roll, y eso que las que consiguen estar ahí arman un gran revuelo, pero sigue siendo un género dominado por hombres. En lo que a mí respecta, todas las mujeres que he conocido en el rock’n’roll han sido mujeres con una personalidad muy fuerte, sobradamente capaces de manejar el cotarro.

Desde 2009 habéis demostrado que vuestro regreso es una realidad consolidada, y sin embargo tenéis muchos proyectos paralelos…

Sin duda. Skunk es un proyecto sólido y próspero, pero todos andamos en otras movidas. Skin es DJ y produce música electrónica, además de su carrera como actriz y modelo. Yo tengo un proyecto llamado Colour Of Noise, una productora con la que acabamos de terminar el último videoclip de «Victim», la fundación caritativa Music Support para profesionales de la música que sufren adicciones y enfermedades mentales, y también soy embajador de Triumph. Por su parte, Ace y Cass están igual de liados. Skunk es una parte muy importante de nuestra vida, pero para rendir al máximo necesitamos hacer otras cosas.

A finales de 2015, Skin participó como jurado en Factor X Italia. ¿Qué valoración haces de su experiencia y de este tipo de programas? Uno no siempre tiene la impresión de que hagan bien a la industria…

Personalmente, creo que hizo un trabajo increíble. Tuvo que aprender una lengua extranjera, y gracias a ella tuvimos mucha publicidad para la banda, así que hubo beneficios. Creo que es puro entretenimiento televisivo, y no pienso que sean malos para la industria si generan ventas de discos. Pero en lo que a mí respecta, no los miro porque no me gusta el drama gratuito y las historias personales que los rodean.

 Pese a la gran expectación que generasteis a finales de los ’90, ¿sentís que los medios especializados os han dedicado la atención que merecíais desde vuestro regreso?

Rotundamente, no. Creo que han sido justos en el continente, pero en lo que respecta al Reino Unido y a los EE.UU., nos han obviado por varias razones. A saber, no giramos por EE.UU. debido a restricciones financieras, ¡pero en el Reino Unido ni siquiera sonamos por la radio! Eso se debe principalmente a que decidimos ir por libre, sin el respaldo de un gran sello detrás, así que no se puede tener todo. Solía pensar que sí, pero no. Dicho esto, en relación a los ’90, tenemos el mismo éxito ahora que entonces, es sólo que no podemos dar el gran salto debido a cómo ha cambiado la industria, y a cómo, o cómo no, se reparte el dinero. Estuvimos fuera de escena demasiado tiempo entre la primera y la segunda etapa, y en un momento preciso en que la industria cambió mucho. Por supuesto, no hay manera de saber si las cosas hubieran sido de otra forma si no hubiéramos parado por 8 años, pero sería ridículo pensar que no. Por ahora, habrá que seguir pateando culos.

 

Texto: Borja Figuerola

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