Encuentros — 31 enero, 2017 at 9:15

Soul Gestapo: Cuando no aburrirse es toda la ley

Soul Gestapo, Sala Azkena, Bilbao, 1/X/2016

Rescatamos esta entrevista publicada en Ruta 66 Nº335 de marzo 2016 para conocer de primera mano en la voz de Aitor Ochoa, fundador y guitarra del trío, lo que nos podemos encontrar en el concierto del próximo sábado 4 de febrero en la sala Rocksound de Barcelona. No es fácil poder ver por Catalunya a una banda con las tablas y la energía vital de Soul Gestapo que llevan 7 años sin visitar la ciudad, y desde luego, aprovecharemos esta oportunidad.

El power trío cántabro deja claro en su nuevo disco Point of No Return la intención por seguir insistiendo en la deriva sonora tomada en los últimos tiempos a la hora de desarrollar su clasicismo en detrimento de la crudeza de sus primeras grabaciones.

Más de diez años llevan Soul Gestapo ocupando un sitio privilegiado dentro del rock and roll hecho en nuestras fronteras. Cada nuevo disco ha supuesto la confirmación de tal status, y la publicación de su último, Point of No Return, supone, de nuevo, un empeño en reafirmar dicha situación. Un trabajo que hay que inscribir en ese paulatino desarrollo musical que vive la banda, y que ha derivado desde aquella potente forma de asimilar los sonidos ásperos procedentes de Australia o el rock escandinavo hasta un sonido más sugerente, menos inmediato, en el que el power pop, el folk o la psicodelia, se desarrollan bajo los tratados establecidos por, entre otros, Love, The Soundtrack of Our Lives o los mismísimos The Byrds. En ese panorama surgen unas nuevas composiciones que sustituyen inmediatez y pegada por una construcción más compleja, derivando en un excelente conjunto global sobre el que charlamos con su cantante, guitarrista y compositor, Aitor Ochoa.

 

Este nuevo disco, Point of No Return, parece dejar claro el momento musical en el que se encuentra Soul Gestapo, donde han tomado mayor relevancia las influencias del rock americano, folk, psicodelia y similares, en detrimento de otras más crudas del pasado.

Yo creo que veníamos ya de antes rompiendo con ese sambenito que teníamos del inicio del “high energy”, que estamos encantados con él, porque lo hemos escuchado desde críos, pero igual en este disco se reflejan un poco más las cosas que escuchas realmente día a día, desde psicodelia a sobre todo clásicos del rock, ya sea inglés o americano, porque esta etiqueta me resulta demasiado abierta, parece que entra de todo un poco.

Un tipo de evolución musical que muchas veces se suele asociar con una cierta madurez en la que se da más importancia a que las canciones respiren, que no sean tan inmediatas, no sé si hay algo de eso en este caso…

Quizás si, al fin y al cabo lo que intentamos desde el principio es aprender a hacer canciones. No son las mismas motivaciones personales que te hacen coger una guitarra y soltar gritos con diecisiete años que con treinta y pico, es el desafío de hacer cosas que antes no nos atrevíamos. Desde nuestro punto de vista es divertido llevar un tema al local y descubrir cómo ha acabado. Básicamente nos aburriríamos tocando la misma historia del primer o segundo disco.

Ya desde la propia portada parece que nos induce a pensar en ese tipo de ambientaciones, más psicodélicas, más envolventes.

La portada ha venido en el último momento, en ese sentido soy un poco atropellado, un poco caótico, hago muchas para cada disco, las voy enviando a los demás hasta que ya me mandan a la mierda y tengo que poner alguna. En este caso estaba más relacionada con el punto sin retorno, no como que no haya vuelta atrás sino un mirar hacia adelante; también reflejar los cambios, esa explosión que de repente hay y decides tirar adelante.

Me ha llamado la atención que ya desde el título, y su canción correspondiente, además de en otras como «Tomorrow’s Heroes», «Life Goes On» o «Countdown», existe una recurrente referencia al tiempo. No sé si es algo casual o tiene un peso ese aspecto en el disco.

Pues quizás si… no lo había pensado. Yo particularmente vivo esto como la misma fantasía que tenia cuando empecé, todavía me sorprende que a la gente le gusten las canciones o vengan a vernos a los conciertos. De repente pasa el tiempo y ves que sigues tocando con la misma intención, que es hacer canciones y pasar un buen rato. Quizás en este disco ese punto y ciertas rupturas personales hayan tenido que ver, pero de una forma bastante inconsciente.

Y a la hora de tocar el tipo de canciones actuales, el hecho de manteneros como trío, ¿ha supuesto alguna dificultad extra en ese sentido o incluso plantearos ampliar la formación?

Cuando se ha planteado en el entorno privado todos llegamos a la misma conclusión de que la banda cambiaria y no creo que para mejor. Con este formato sí que es cierto que hay temas que es complicado llevarlos al directo cuando has metido un montón de guitarras o de arreglos, pero intentamos no pasarnos en ese sentido y mantenerlos tocables. Lo que hacemos es una adaptación y tiramos de los temas más potentes o más divertidos.

Lo que parece claro, al margen del contenido concreto del disco, es que en el directo seguís dando prioridad a la energía y a la electricidad, ¿encima del escenario son irrenunciables esos elementos para vosotros?

En ese sentido desde el principio tenemos clara la intención y lo que hay que hacer en un escenario, por lo menos de nosotros hacia la gente. Tenemos claro lo que nos gusta ver en un concierto, esa parte enérgica y darlo todo de una forma sincera. Para nosotros un concierto es una fiesta, ya sea con uno que venga o tres mil. Soul Gestapo como trío en directo intentamos ser una banda potente, variada dentro de lo que cabe, buscando el equilibrio.

En ese desarrollo estilístico del grupo también ha acompañado tu forma de cantar, más matizada y con más registros, supongo que era algo que pedían estas canciones.

Vas perdiendo el miedo a cantar de una forma más tranquila o más pausada, o incluso tratar de pronunciar para que se te entienda la letra, no como antes que daba igual, solo intentabas tener un amasijo de palabras por encima de un muro de guitarras. Pierdes el miedo a que se escuche la voz. En ese sentido por ejemplo Fernando Macaya, que es con quien hemos grabado el disco, me ha ayudado bastante, tanto él como Hendrik.

Habéis pasado de grabar en Guitar Town con Hendrik Röver a contar con Fernando Macaya, y su estudio, al final seguís estando rodeados gente cercana y que conoce vuestro sonido, ¿entendéis que es la mejor manera de trabajar y la más cómoda?

Eso por supuesto, a parte de que en ambos casos compartimos amistad, también les hemos visto evolucionar con sus bandas y les hemos admirado desde críos. Desde el principio era un orgullo que nos ayudasen a llevar a cabo Soul Gestapo. Unido a la amistad va que te sientes cómodo, puedes probar cosas que no harías en un estudio que estás pagando equis dinero a la hora, además las veces que he hecho eso en el pasado no me he sentido a gusto, prefiero estar en un ambiente de colegas.

A pesar de lo comentado, en este disco sigue habiendo temas sobrados de energía y muy directos, aunque opten por un desarrollo más hacia el power pop, como pueden ser «That’s When You Know» o «Life Goes On».

La verdad es que el power pop siempre ha estado, aunque antes habláramos del “high energy”, desde el inicio nos ha tirado más ese rollo, otra cosa es que saliera más hacia fuera. Desde los inicios de la banda ha estado, del grupo que más versiones hemos hecho es de los Flamin’ Groovies, de la época del Now y Shake Some Action, que es como el inicio del género. Es algo que siempre nos ha motivado y quizás ahora es más evidente, más que nada porque intentamos no tener ese sambenito de tocar rock and roll a muerte, sería un coñazo seguir sacando temas de ese estilo, porque sobre todo no nos motivaría.

Por lo que se deduce, una de las máximas del grupo es buscar la manera de no aburrirse, de buscar caminos que os estimulen.

Tener una banda es una lucha contra las circunstancias desde que eres un chaval hasta cuando eres adulto, y por eso tiene que merecer la pena esto: los ensayos, las grabaciones, los directos… todo, no podríamos concebir que una parte no lo hiciera. No somos la típica banda que ensaya un repertorio y lo toca durante cuatro o cinco meses, cada día que tocamos lo cambiamos, pero por motivaciones nuestras, porque nos apetece. Está claro que lo más importante es pasarlo bien y disfrutar.

La vida de un grupo como Soul Gestapo está en parte supeditada a esas circunstancias…

Sí, vamos evolucionando a golpes y con más o menos cicatrices, pero seguimos adelante, es algo de lo que nos sentimos orgullosos, y aunque Soul Gestapo desapareciera mañana, tanto Raúl como yo seguiríamos tocando juntos de una forma u otra, o en bandas. Es inherente a nosotros, incluso desde antes de ser adolescentes, es algo que tenemos que hacer y seguiremos haciendo.

Han pasado tres años desde vuestro anterior trabajo, King of Fools, que era un EP. A lo largo de vuestra carrera habéis alternado discos de larga duración con otros de menor, no parece que nunca os hayáis puesto presión a la hora de publicar ni en lo referente a fechas ni en extensión del formato.

 En ese sentido es cierto que desde fuera lo parece, incluso sensación de cierta dejadez, pero más que nada es que somos más pobres que las ratas y el hecho de sacar disco, desde siempre, porque lo bueno es que nunca hemos conocido buenas épocas en el rock and roll así que no nos vamos a sorprender por muy mal que vaya, es algo que tiene que ver con la infraestructura. Por nosotros sacaríamos uno cada tres meses, pero la gente acabaría hasta el culo de nosotros y además es imposible mantenerlo.

Soul Gestapo es un grupo con una muy buena prensa y muy bien considerado en el, llamémosle, underground, no sé si todavía aspiráis a superar esa situación y a llegar a un mayor número de personas, si es que ha habido esa pretensión alguna vez.

Por supuesto que intentas siempre llegar a un máximo de gente o por lo menos llegar un paso más allá de lo que has hecho antes, pero dentro de esa lucha contra las circunstancias tampoco es algo que te plantees. Quizás nos deberíamos preocupar más de eso, pero tampoco valemos mucho para ello. Mientras la prensa nos trate bien encantados, pero tampoco hacemos los discos pensando en que encajen en lo que se va a llevar este año o para tocar en cierto festival. En ese sentido tenemos una filosofía bastante egoísta, hacer lo que nos parezca bien a nosotros y adelante.

 

Texto: Kepa Arbizu

Foto portada: Dena Flows

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