Encuentros — 20 Diciembre, 2016 at 9:47

Jack Grelle, “como compositor y oyente disfruto de las cosas sencillas”

Descubrí a Jack Grelle en 2014 con Steering Me Away, un disco que se alzaba con el galardón a mejor álbum de country del año en los premios de la IMA (Independent Music Awards). Su forma de entender la música tradicional me cautivó, manteniendo un respeto casi excesivo por los grandes del género. Por ello la publicación de su nuevo trabajo, Got Dressed Up to be Let Down, la recibí con expectación y unas expectativas que se vieron cumplidas tras sucesivas escuchas de un disco en el que participan The South City Three, la banda de Pokey Lafarge, y John Horton de The Bottle Rockets. Motivos más que suficientes para mantener una interesante charla con él.

 

Estás viviendo en St. Louis, una ciudad muy musical ¿cómo influye eso a tu trabajo?

De forma muy evidente porque hay una gran escena. Cuando me mudé de nuevo a la ciudad en 2012 conseguí un montón de amigos músicos que aceptaron ayudarme en mis conciertos y en mis grabaciones. He acabado teniendo la mejor banda de St. Louis y estoy humildemente agradecido por ello. Big Muddy Records se ha convertido en un hogar para mí. He colaborado mucho con Ryan Koenig, miembro de la banda de Pokey LaFarge, y eos me ha hecho crecer como músico.

 

Tu sonido, como el de Pokey, es muy tradicional, aunque tú eres mucho más country y a pesar de tener muchas influencias, tu propuesta suena homogénea.

Estoy constantemente buscando nuevas influencias, especialmente en la música tradicional. Como compositor y oyente disfruto de las cosas sencillas, fáciles de interpretar y de escuchar, aunque espero siempre crecer y desafiarme a mí mismo para hacer evolucionar mi sonido. En cuanto a la homogeneidad, supongo que tienes razón y te lo agradezco. Creo que la cuestión es que al final soy yo mismo, con mi voz y mi banda sin tratar de ser nadie más.

 

Tu abuela tuvo mucho que ver con tu profesión como músico ¿verdad?

Gracias por recordarla. Ella murió al final de la grabación de este disco. Era la matriarca de nuestra familia y fue una gran pérdida para nosotros. Cuando empecé a meterme en el country, porque yo venía de otras músicas, sacó su colección de 78’s de gente como Roy Acuff o Bob Wills. Me voló la cabeza. Me encantaba cantar «The Wasbahs Cannonball» y pude hacerlo en su funeral.

 

Ahora que lo dices, tu, como tantos otros, llegas al country desde el punk ¿hay alguna explicación para eso?

Bueno, yo escuchaba la radio en Columbia y solo oía programas punk. Éramos jóvenes con ganas de cambiarlo todo así que empecé tocando ese estilo. Luego me di cuenta que podía hacerlo respetando también la tradición y que tener experiencias parecidas a las de aquellos tipos era posible. Una idea romántica que te crea muchas complicaciones, por cierto. Me vi tocando en el metro y viajando con mi guitarra a cuestas. Algo tan punk como country.

 

¿Es esa actitud de querer cambiar las cosas? Porque tu música no olvida la política en las letras…¿Crees que es obligación de los músicos mostrar sus opiniones políticas?

Creo que fue Nina Simone la que dijo que el deber de un artista es reflejar su tiempo. Vivimos en un tiempo muy político El arte y la música pueden servir de escape a la realidad, pero al mismo tiempo ese escapismo, esa apatía, pueden llevar a que sean elegidos presidentes gente como Donald Trump. Creo que es hora de organizarnos y movilizar a las masas. El arte puede ser la forma de unir a la gente, como otras veces en la historia. La música country llega a mucha gente y en buena medida al público rural y conservador. Siento que tengo la responsabilidad de explicarles la verdad, hacerles reflexionar con un sonido atractivo y familiar para ellos. Necesitamos diálogo o el país en el que vivo, y el mundo, no pararán de empeorar.

Entiendo. Por ello tus canciones son cada vez más incisivas.

Seguramente. No soy más inteligente que los demás, pero tengo clara la función que ha de cumplir la música. Quiero encontrar mi camino personal y crecer siempre. Por ello intento no escribir nunca la misma canción dos veces.

Jugando con el título de tu disco tengo que preguntarte ¿cuántas veces te has vestido para ser decepcionado?

Oh (risas). Cada día (risas). Ahora en serio, esa canción la escribí con mi chica, Julia Van Horn desde una perspectiva feminista. Las mujeres en nuestra sociedad sufren una estandarización escandalosa: han de ser bellas y delicadas. Esta canción es un desafío a eso. Hay que fomentar la originalidad y encontrar la belleza de uno mismo.

 

Eduardo Izquierdo

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