Encuentros — 2 noviembre, 2016 at 16:49

Carrie Rodríguez, defendiendo su tradición

carriePocas veces he entrevistado a alguien tan adorable, en todos los sentidos, como Carrie Rodríguez. Una mujer que encandila igual que lo hace su música y cuyo último paso recibe el título de Lola, en el que acercándose al castellano se adentra en la música de sus ancestros.

 

¿Qué te ha llevado a hacer ahora justamente un disco con varias canciones en castellano?

Es algo que tenía pendiente. Mi tía abuela, Eva Garza una excelente cantante, me metió en todas esas canciones que integran parte de mi historia. Siempre me he sentido atraída por la música tradicional mexicana y en especial por las rancheras y tenía que cumplir el sueño de hacer un disco de este tipo.

 

Y lo haces muy codo a codo con tu marido Luke Jacobs ¿dificulta eso las cosas?

En absoluto. Nos va muy bien y más ahora que tenemos un bebé de seis meses al que tenemos que llevarnos de gira. Luke aporta la vertiente roots americana a mi música y creo que el contraste queda muy bien en un disco como Lola.

 

Él incluso reescribe una parte en inglés «Qué manera de perder» de Cuco Sánchez.

Esa anécdota refleja a la perfección el disco. Queríamos hacer un dueto chico-chica y Luke intentó traducir partes de la letra de Cuco pero están tan bien hechas que era imposible mantener el espíritu, así que me propuso escribir algo ajeno que siguiera lo que dice la canción. El resultado es un tema en Spanglish que me gusta mucho y del que estoy muy satisfecha.

 

Participan contigo auténticos monstruos como Bill Frisell, Raúl Malo, Max Baca o Gina Chavez ¿cómo fue la cosa?

Bill toca todo el disco. Imagínate lo que es eso, un tipo que ha estado con Rickie Lee Jones, Elvis Costello o Ron Sexsmith, entre muchos otros. Fue una delicia contar con Max o con Gina, que tiene mucho talento y con la que me gustaría girar. Con Raúl somos amigos hace tiempo y cuando me planteé hacer «Perfidia» tenía claro que la segunda voz tenía que ser él. Es una persona maravillosa y un cantante de otro mundo.

 

No paras de hacer cosas. Sé que el Huffington Post te definió como el músico de raíces que más trabajaba del año ¿cómo lo llevas?

Ahora peor, con mi maternidad, pero es cierto que me encanta lo que hago y disfruto mucho tocando. No he grabado muchos discos. Ocho en diez años no es tanto ¿no? Aunque si sumo los que hice con Chip Taylor que fueron cuatro ¡oh Dios Mío, me estoy haciendo muy pesada! ¿Me he pasado? (risas). Es que me apasiona tocar, de verdad.

 

Está claro porque a eso hay que sumarle tus giras y colaboraciones. Eres una violinista muy valorada y has tocado con los más grandes. John Prine, Patty Griffin, Alejandro Escovedo, Los Lobos…

Sí, he tenido mucha suerte y más aún si piensas que todos son gente encantadora que me ha tratado fantástico. Estar para mí con la gente que citas o grabando un disco con Tish Hinojosa, Jimmy LaFave, Blues Traveler o Los Lonely Boys es un sueño ¡He tocado con Asleep at The Wheel! Guau. Fue alucinante.

 

¿Te gustaría repetir o hacer algo diferente con alguno de ellos?

Quizá con Alejandro Escovedo que es una fuente de sabiduría inacabable. No, creo que me decantaría por Los Lobos. Son maravillosos. Yo les hacía de telonera y antes de empezar me dijeron que tocara una canción en su concierto. Yo les dije “pero si no me conocéis ¿no queréis verme antes?”. David Hidalgo me dijo “no hace falta, hemos mirado tus videos en Youtube y lo haces muy bien”. Me dio una confianza terrible para mi concierto que me dijera algo así. Luego subí a tocar con ellos y la canción inciial se convirtió en cinco a seis temas. Fue inolvidable.

 

 

Eduardo Izquierdo

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