Vivos — 16 octubre, 2016 at 9:57

091, Razzmatazz 2 (Barcelona)

091Había dudas sobre cómo iba a responder Barcelona a la gira de reunificación de los 091, titulada para la ocasión Maniobras de Resurrección. Y la cosa funcionó a medias. Porque si bien es cierto que la sala 2 de Razzmatazz no presentaba el lleno que ha acompañado a los granadinos en prácticamente todos sus conciertos, quizá era exagerado esperar más de las aproximadamente 500 personas allí reunidas, dado que la Ciudad Condal siempre se ha mostrado una plaza difícil tanto para los cero como para todas sus personificaciones. Eso sí, poco le importó a la banda que decidió comerse el escenario desde el arranque del concierto.

 

Ataviados de negro riguroso, 091 aparecieron sobre las tablas con mucha más enjundia y más ganas que las dos veces anteriores en las que servidor ha tenido la ocasión de verlos en esta gira. Quizá porque aquellas se trataban de dos shows en festivales: el Azkena Rock y El Cruïlla. O quizá porque tenían ganas de demostrar a Barcelona que ya es hora de dejar de resistirse. Con un repertorio apabullante, y aprovechando el mejor sonido que atesora la sala del Poble Nou, el grupo salió a por todas y poco tardó en conquistar a un público que, dicho sea de paso, estaba rendido de antemano. No faltaron, evidentemente, éxitos como “Zapatos de piel de caimán”, “Sigue estando Dios a nuestro lado”, “En la noche” o “Que fue del s.XX”, ésta por duplicado en versión eléctrica y luego con arreglos country. La sala adquirió temperatura y la noche se convirtió en excitante e imprescindible para cualquier amante del rock hecho en castellano. Cierto es que la acogida que está recibiendo la banda huele a hype por los cuatro costados, pero, dado que lo merecen como mínimo igual que cualquier otro (se me ocurren Los Enemigos, por ejemplo) bienvenidas sean las modas y el caer en gracia.

 

Texto: Eduardo Izquierdo

Foto: Jordi Vadell

One Comment

  1. La de la Razz es la tercera resurrección que veo despues de la Joy (fríos aunque precisos) y la de la plaza de toros de Granada (inconmensurables). Sonido y garra, aunque, incluso para un convencido como yo, la fórmula tiene punto de caducidad sin material nuevo con el que alargarla. Un ejercicio de nostalgia es agradable, recluirse en ella no. O saben darle una vuelta de tuerca (cada vez son menos categóricos con el que este diciembre todo acaba) o ya estoy deseando volver a ver a Lapido en la Barts con su nuevo material.

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