Encuentros — 6 julio, 2016 at 12:15

Los Wallas, amplis a toda castaña

Los Wallas 2_Foto por Laura Moliné

Puede que la escena garaje del Madrid contemporáneo sea un constructo de ávidos plumillas musicales. Una forma de canalizar una energía capaz de encontrar caminos nuevos que no son tangibles. Después de varios años en la brecha, Los Wallas ya tienen su primera larga duración, Sangre, Sudor y LaGrima (Subterfuge, 2016).

Aullidos aparecía en aquel recopilatorio seminal llamado Nuevos Bríos que definía un poco la escena emergente madrileña que con el paso del tiempo, podemos decir, ha ido encontrando su camino, ¿qué queda de aquello? ¿Sigue existiendo esa comunión entre bandas que se retroalimentaban entre sí?

Juan: De aquellos nuevos bríos somos ya, algunos, más viejos bríos pero sí, la escena se sigue retroalimentando. Seguimos ahí los que estábamos antes, más o menos. Todos los que prometían entonces seguimos prometiendo ahora. La comunión, a ver, las relaciones se desgastan, con el tiempo es normal, tampoco puedes dar siempre lo mismo porque al final acabas aburriendo. Lo que están surgiendo son nuevas alianzas y nuevas retroalimentaciones con más bandas, a lo mejor, ya no tanto de la escena local madrileña sino ampliando más el espectro. Bandas como Los Bengala, de Zaragoza, que para nosotros deberían estar aquí reconocidos en la escena.

Carlos: La escena parece que ha crecido. De alguna manera venía un revival de garaje y cada uno lo interpretaba a su manera, porque, al fin y al cabo, cada uno lo interpreta como quiere. Era algo que sucedía en Malasaña, pero ahora de repente te encuentras que en Alicante estaban haciendo una nueva escena, en Zaragoza también. Ya es como más nacional el concepto o al menos nos gustaría que fuese así.

Han pasado unos cuantos años hasta que habéis lanzado este primer largo pero supongo que algunas ideas para el debut flotaban ya hace tiempo e imagino que ahora habéis matizado otras más frescas y que ejemplifican lo que sois como banda en este instante. ¿Qué se puede extraer de esa mezcla entre lo viejo y lo nuevo?

Juan: Yo creo que ahora mismo estamos renovándonos. El concepto Wallas es algo que tiene que mantenerse fresco, por lo menos a nuestra manera de entenderlo. En este primer largo aparecen canciones que teníamos pensadas desde el principio, desde que empezamos. Canciones como Nada más duro. También es cierto que hay un nuevo sonido aunando todo con el surf, sonidos más latinos, cumbieros, de chicha, garajeros, pop. Bueno, es una mezcla, un poco de todo, hemos evolucionado más que haber mezclado lo viejo y lo nuevo. Creo que ahora somos mejores, un poco mayores que antes y sabemos tocar un poco mejor. Somos más quisquillosos en cuanto al sonido. Aunque vamos a seguir tirando de ampli y pedal a toda castaña.

Un EP y dos singles justo antes de este primer disco y en todos ellos se apreciaba un paso más en el sonido de la banda, ¿qué supone para vosotros el formato LP?

Carlos: Para nosotros no solo es pasar a este formato sino lo que conlleva estar con una compañía. Porque lo anterior de alguna manera era más independiente.

Juan: Eran más amigos que compañías.

Carlos: Nosotros poníamos de nuestra parte para editar y para que salieran adelante los discos y ahora, sin embargo, está Subterfuge que nos facilita las cosas mucho más.

Juan: Era nuestra aspiración conseguir algo así. Ya no solo la promesa de tener este primer disco físico sino de pensar un poco más a lo grande y en otros dos discos más. Ver, sobre todo, la carátula de un doce pulgadas para nosotros es una erección.

Los Wallas bajaFoto por Laura Moliné

Dentro de esta corriente más punk y garajera que ha poblado el panorama musical madrileño en los últimos años hay bandas que producen letras más combativas y políticas como en el caso de Biznaga y otras las hacen más lisérgicas o festivas como en vuestro caso, pero en ambas opciones se desprende una energía cáustica con respecto a todo aquello que nos rodea, ¿lo veis de esta manera?

Juan: A nosotros nos mosquea la situación actual, que nos tomen el pelo. Creo que es un sentimiento común. Mucha parte de la masa, de la población de esta gran nación que es España (ironiza), está quemada con quien nos gobierna. Como músicos no nos podemos pronunciar políticamente bajo unas siglas, lo nuestro es arte y lo otro es política. Pero es cierto que estamos hartos de que nos tomen el pelo y queremos estar del lado de la gente. En cierta manera nos sentimos parte de ese movimiento, de ese grito de guerra que viene surgiendo estos años, de esa revolución.

Carlos: Las letras son una de las partes más importantes de las canciones, es lo que tú le estás diciendo a la gente. Si lo que dices es que se levanten y que empujen nos parece bien.

Juan: Con el tema de las letras hablamos de experiencias vividas y las contamos a través de metáforas. Esa es nuestra lisergia. Como vivimos a walk the line, negociando curvas todo el rato, de gira, tocando, te hace sentirlo todo de un modo más intenso. Eso te hace contar las cosas con mucha energía y viveza como si de un viaje se tratase. Cuando escribo canciones hablo de cómo nos sentimos y de cosas que nos han pasado aunque dices “una pantera suelta en el salón” te refieres a la gata que tienes por casa que luego sale en la portada y tengo de foto del Whatsapp. Quien nos conozca lo podrá entender mejor y quien no le dará su reinterpretación. Tenemos una letra en el disco que se llama Es Ahora y tiene tintes muy sesenteros pero la letra habla del momento actual. De cierta manera nos pronunciamos y el que tenga oídos que escuche.

Escuchando el disco uno comprende que la ortodoxia revivalista no va con vosotros, muchos géneros y estilos, ¿creéis que todavía se pueden escribir líneas en el devenir de la música popular o toca asumir la imitación como un juego puramente hedonista y que reconforta al que lo practica y a quien lo consume?

Juan: Como filosofía de banda optamos por crecer, por innovar y adaptar los tintes de sonidos antiguos. Somos conscientes de que vivimos en el siglo XXI, en esta década y el fuzz es el de ahora no el de los sesenta. El rock desde que nace en los años cincuenta, o quizás algo antes, ha ido pasando por un montón de estilos, géneros y subgéneros que han degenerado en otros. Psicodelia, garaje, progresivo… que unos se lo llevan al heavy y otros a lo lisérgico. Todo ha sido evolucionar y descubrir maneras nuevas de hacer ese rock. Ahora nos ha dado igual por un sonido más western, otra temporada nos ha dado por otro. No dejamos de investigar sonidos para al final hallar la mezcla perfecta y la invención propia. Para nosotros sería un sueño dar con la clave de hacer una música totalmente nuestra y que no sea imitación, pero es inevitable. Venimos de donde venimos, nos gustan los Doors, los Seeds y cuando ves algo en tu canción que se parece medianamente reconforta.

Al incluir toda esa mezcla estética, ¿existe la posibilidad de iniciar a un público menos inmerso en los sonidos del surf, el beat, el garaje y el rock and roll y de hacer ver a aquellos más ortodoxos que existen otros caminos posibles?

Carlos: A nosotros nos pasa algo muy curioso desde el principio y es que a la parte moderna del garaje no les resultábamos completamente atractivos y con la parte más ortodoxa y purista tampoco llegábamos a encontrar nuestro sitio.

Juan: Éramos demasiado modernos.

Carlos: Nosotros hemos seguido trabajando nuestro camino y después de cuatro años te dicen “me mola tu banda”. Si hablas de unir igual se tenían que venir todos más con nosotros.

Juan: Antes no nos pasaba y ahora estamos flipando porque gente más ortodoxa nos dice que les gustan Los Wallas. Nosotros aspirábamos a gustarle a todo el mundo pero para los puristas no somos tan cuadriculados, intentamos meter más sonidos y no nos limitamos tanto. Nos hace gracia y nos encanta poder meter a la gente otros conceptos en la cabeza.

Hace poco Novedades Carminha publicaban disco y daban una vuelta de tuerca a sus planteamientos iniciales –más punk y garajeros– con ciertos sonidos de corte tropical, algo que también se deja entrever en un tema vuestro como Salitre y Mezcal o Peyote, sin duda una buena manera de aportar giros sugerentes a patrones que a veces llegan a estar manidos.

Juan: Desde la Mancha no, y desde Galicia yo creo que tampoco se le había dado muchos toques tropicales al asunto. No está mal que gente como nosotros del centro de la península que no tenemos mar y no podemos disfrutar de esos cocoteros con piñas coladas le demos un toque chichero al asunto. Me parece muy lógico que Novedades hayan cogido el testigo en su siguiente trabajo y le hayan dado una vuelta de tuerca al sonido, yo lo respeto muchísimo. He escuchado el disco un poco por encima porque lo acaban de sacar y tampoco he tenido mucho tiempo. Que Dios reparta fuerte me parece un pepinazo.

¿Con el disco ya en la mochila cómo se presenta el verano?

Juan: Se presenta bien. El disco ha salido algo tarde para lo que acostumbran estas industrias pero lo ha hecho cuando estaba listo. Sabemos que acabaremos pisando por ahí, de momento vamos a Salamanca, Toledo, Medina del Campo, La Coruña, Santiago, Ciudad Real, el planteamiento es bueno y estamos abiertos a que lleguen más cosas.

Texto: Alex Jiménez

Foto: Laura Moliné

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