Vivos — 15 marzo, 2016 at 16:55

Fiesta Clifford Records, Fotomatón, Madrid

luis glezFoto: The Garage Players, por Luis Glez

Clifford Records lleva años dedicándose al noble arte del vinilo y la buena música, demostrando que el saber hacer ni pasa de moda, ni sufre (tanto). Si algo se merecía esta abnegación en tiempos de crisis (también musical) era una fiesta como dios manda. Nada exagerado, algo coqueto, bien hecho. Nada de presumir ni jactarse, tan solo sacar pecho y disfrutar de lo logrado. Como el espíritu de este sello nacido en Granada en el año 2009.

 

Inauguraron el primero de los dos días dedicados al sello Clifford las bandas The Bards y Milk It. Salvajismo garagero para calentar el Fotomatón Bar, sala elegida para el encuentro. Llegaba el segundo día, haciendo honor a su slogan, “Nueve de cada diez traumatólogos no nos recomiendan”, los ya rodados The Garage Players, repitiendo en el bar de paredes naranjas tras su participación en la presentación del “Catálogo irracional” de Ignacio Juliá. Les seguía la elegancia primitiva y machacante de Fellows. Garage rock y garage blues (del delta) juntos en una misma noche.

 

Pese a no tocar su ya clásico “Chicas de la Latina” (“tenemos que ir cambiando el repertorio”, declaraba Luis, bajista y voz de la formación madrileña), los The Garage Players hicieron gala de su ya famosa electricidad. Guitarras bien afiladas, canciones cortas y directas como balas cargadas de poesía de barrio, no por ello menos explícita ni sincera. Lo importante para este castizo cuarteto no son las palabras, sino su uso como lanzallamas. “Horas extras en el circo” (Clifford Records, 2015) servía como fundamento de una actuación sudorosa, alocada y perfectamente acompasada. Estos chicos no se cansan nunca.

 

IMG_20160315_112823                                Foto: Fellows, por L.N.

Aprovechaban el ambiente electrificado cedido por los Garage Players el dúo vallisoletano Fellows, con su último y flamante LP, “The Conquer of the Moon” (Clifford Records, 2016) bien aprendido y con ganas de sonar. Melodías más agarradas, abigarradas, desinhibidas y sucias que las de su primer trabajo, “After Saturn” (Clifford Records, 2013) combinadas con la mayor novedad: su paso al español. “Santa Clara” hacía vibrar el Fotomatón con estudiados desafines vocales y un grito salvaje y gutural que augura el paso a la madurez de una banda caracterizada por su pulcritud y carisma sobre el escenario. Sonido vintage sin resultar anticuado. Estética clásica del más puro blues del delta sin resultar snob. Maridaje perfecto entre tradición, clasicista y ganas de machacar los oídos y vísceras de la audiencia, como ya hizo Robert Johnson. Solo que Fellows no ha necesitado vender su alma al diablo, porque ya tiene las nuestras en prenda.

Texto: Elena Rosillo

 

 

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