Encuentros — 2 marzo, 2016 at 9:12

The Lizzies: “actitud de Motörhead, tenacidad de Maiden y la fuerza de Judas Priest.”

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“Good luck”. Un deseo, pero también una constatación. Bajo este título se presentan Lizzies en formato larga duración, con un trabajo de clara vocación heavy metal clásico, del de Accept, Maiden, Judas Priest y otros colosos. Y quizá buena suerte es lo que necesitan, aunque también es lo que merece esta banda madrileña compuesta íntegramente por mujeres, de ideas claras y sonido fresco y contundente. Porque su primer disco es infeccioso. Nueve temas sin florituras, directos y con grandes estribillos para corear en vivo. Nos pusimos en contacto con ellas para que nos explicaran cómo ha ido la grabación de su primer disco y presentarnos a una banda que debe dar que hablar…

Debutáis con este trabajo, “Good luck”, después de una maqueta y un EP, ¿de dónde vienen Lizzies?

“La banda se formó en el año 2010 de la mano de Patricia (guitarra) y Marina (bajo), como pasatiempo ante las aburridas tardes de verano, aprendimos a tocar en ese momento y aunque al principio sólo tocábamos versiones sencillas, con el tiempo llegaron los temas propios y pensamos que estaría bien completar la formación y dar conciertos. En el 2012 entró Elena como cantante y a finales de 2014, después de un cambio de formación, Saray entra como batería”.

Vuestro sonido entronca directamente con el heavy metal clásico, muy en la onda de la New Wave of British Heavy Metal, aunque con matices de la música americana de principios de los 80 ¿de qué fuentes bebéis? ¿Hay alguna banda que sea el espejo en que os miráis? ¿Por qué?

“Nuestros pilares principales siempre han sido la actitud de Motörhead, la tenacidad de Maiden y la fuerza de Judas Priest. A la hora de componer nuestros temas no nos hemos fijado nunca en qué recurso usa tal o cual grupo, simplemente componemos lo que se nos viene a la cabeza y si nos gusta a todas, se queda; no nos fijamos en nadie, aunque obviamente, si has crecido escuchando un estilo de música en concreto, siempre habrá reminiscencias de ello en cierto modo”.

Contadme cómo ha ido la grabación, ¿llegasteis al estudio con un concepto claro del disco, o por contra trabajasteis con Ola Ersfjord la dirección de las canciones?

Cuando llegamos a grabar todas las canciones estaban compuestas a excepción de algunas letras y una canción, ‘Russian Roulette’, que terminó de cocinarse en el estudio. Teníamos claro desde el principio cómo queríamos que sonaran los temas y Ola supo comprender en seguida hacia dónde estábamos mirando, nos dio algunos consejos de producción que terminaron de compactarlo todo”.

Vuestro productor suele trabajar en analógico, ¿os habéis decantado por lo analógico o habéis metido tecnología en el proceso del disco?

“El disco se grabó inicialmente en digital porque eran los medios con los que contaba el estudio, pero luego Ola a la hora de la mezcla y masterización lo trabajó en analógico en su estudio en Suecia”.

Vuestra propuesta explora un estilo clásico dentro del heavy metal y el rock duro ¿os preocupa que pueda ser un lenguaje algo desfasado?

“No, este estilo de música es algo atemporal, si te gusta de verdad y de corazón, lo hará para siempre, eso pensamos nosotras. De todos modos, gente a la que no le gusta especialmente este tipo de música nos ha dicho que nuestros temas sí que les molan y han empezado a seguirnos”.

Tanto estéticamente como a nivel musical y lírico, estáis unidas a una época en que el heavy metal era muy grande y tenía una gran penetración social. ¿Cómo lo veis ahora?

“La situación para la música en general ha cambiado muchísimo respecto a los años 80. En aquella época este tipo de música supuso un auténtico boom y se puso de moda, había muchos grupos haciendo música que no se había hecho antes, eran muy buenos músicos, la industria musical apostaba por ello, el público se movía mucho y era todo boca a boca. Ahora tienes las redes sociales que ayudan a muchas personas a hacerse un hueco en esto, pero eso también implica generalmente una saturación de bandas que poco a poco, sumado a la crisis de la industria musical, han conseguido que se pierda interés, la gente se mueva menos de su casa por estar demasiado acostumbrado a ello. Cuando tienes algo en exceso, no lo valoras tanto”.

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Por ejemplo, algo que ha cambiado mucho es el tema de los recursos que se dedican a un disco. ¿Cómo lo suplís? ¿Qué sacrificios personales habéis hecho por la música?

“Ahora las cosas han cambiado mucho, si antes tenías detrás a una discográfica que ponía dinero para la grabación de su disco, ahora en la mayoría de los casos, eres tú el que pone dinero y eso supone un gran sacrificio, tanto económico como personal. Realmente una banda por lo general gana más dando conciertos que vendiendo discos.

En cuanto a sacrificios que hemos tenido que hacer han sido monetarios (mejorar equipo, pagar local, pagar tu disco y todo lo que hay detrás del proceso…) y personales, ya que estar en una banda seria te quita tiempo que gastarías en salir de fiesta, estar con amigos o famila, e incluso te quita tiempo si estás estudiando o trabajando, hay veces que tienes que hacer malabarismos con los horarios para hacer que todo cuadre aunque al final del día no hayas tenido un minuto libre”.

Me ha gustado mucho el enfoque del disco, muy directo y potente, sin elementos innecesarios. Guitarra, bajo y batería sonando básicos y compactos, con buenas melodías. ¿Cuál creeis que es el sello de Lizzies? ¿Qué aporta vuestra música al panorama?

“Nosotras siempre buscamos naturalidad, sonar lo más cercano posible a lo que la gente luego se va a encontrar en un directo nuestro, sin añadir cosas que luego no vamos a poder llevar a cabo… En cuanto a nuestros temas, nos gusta mucho que las canciones sean pegadizas pero contundentes”.

¿Cuál es el peor prejuicio contra el que tiene que luchar una banda compuesta íntegramente por mujeres en el mundo del rock? ¿Hasta qué punto pueden afectar esos prejuicios a la banda?

“Uno de los peores prejuicios contra el que cualquier banda de tías se suele enfrentar es el de ‘a saber cómo has llegado ahí’ o ‘demuéstrame que eres algo más que una tía con una guitarra colgada en los hombros’, curiosamente la mayoría de estos comentarios suelen venir de otras chicas. Cuando empezamos en la banda creíamos que este tipo de situaciones no pasaban tan a menudo, pero a raíz de formar el grupo hemos visto que desgraciadamente estábamos equivocadas. Otras veces se acercan chicas después de los conciertos y nos dicen que gracias a nosotras se han animado a seguir adelante con su grupo y esas son las cosas con las que nos quedamos”.

Sois una banda joven, pero ya sabéis lo que es girar y también tocar en otros países. ¿Qué tipo de experiencias os resultan más estimulantes de la vida en la carretera?

“La adrenalina de subir a un escenario es algo que no cambiaríamos por nada y por supuesto también los momentos de viaje todas juntas”.

Me gustaría que me dijerais a la carrera de qué grupo os gustaría pareceros de aquí a, por ejemplo, veinte años.

“A Motörhead. Nos gustaría que nos saliera bigote y verrugas, así al menos podríamos tocar en paz. No, en serio, con seguir pareciéndonos a nosotras mismas, será suficiente”.

Si alguien llega por casualidad a un concierto de Lizzies, ¿qué se va a encontrar? ¿Y qué vibración esperáis que se lleve la gente de vuestros directos?

“Nosotras no sabríamos definirlo, es la gente quien tiene que decidir eso, nosotras solemos decir “heavy metal like a fist in your face!”.

Con la bola de cristal en la mano… ¿Qué futuro veis para la banda?

“¡Ojalá un futuro con muchas giras y donde ‘Good luck’ y la música nos quieran llevar!”

 

Texto: Sergio Rodríguez

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