Encuentros — 31 marzo, 2016 at 9:46

Bronco Bullfrog: “estamos más gordos y más calvos pero nos sentimos más jóvenes”

bronco por Gitte Morten

Hace quince años, Bronco Bullfrog ayudaron a mantener vivo el sonido y el espíritu de los sesenta mientras se ganaban el cariño de nuestro país a golpe de giras constantes.  Era ese vínculo algo que había que revalidar y, tras su triunfal paso -hace sólo un par de meses- por el leonés Purple Weekend, estaba cantada una reconciliadora gira de regreso: martes 5 de abril Valladolid, 6 Madrid, 7 A Coruña, 8 Miranda de Ebro y 9 Alcalá de Henares.

En realidad todo había arrancado un par de años antes, porque -tras una década de receso- el trío londinense había comenzado a coquetear con su regreso a golpe de vinilo en siete pulgadas. Esas canciones rayaban a gran altura y competían sin pudor con lo mejor de su producción, superándolas en ocasiones por su sonido y arreglos, devolviéndonos con una amplia sonrisa al Carnaby Street más floreado y psicoactivo. Unos dicharacheros y animados Andy Morten y Louis Wigget responden a nuestro cuestionario…

-Desde hace un par de años habéis venido publicando una serie de singles con cierta regularidad, ¿Amor por la forma de hacer las cosas en los sesenta o falta de canciones o de ganas para completar un álbum?

Louis: Más bien es algo práctico, porque grabar un single es asumible en unas pocas horas y, con Andy y Mike viviendo en la otra punta del país, no podemos emplear más de un par de noches juntos en el estudio. Aunque también es cierto que algo de influencia tiene nuestro inherente amor por el beat y el pop de los sesenta, que operaban básicamente a golpe de single.

A día de hoy parecen confirmados una serie de conciertos en España. ¿Por qué habéis tardado casi tres años desde vuestra reunión para regresar a un país en el que erais realmente queridos?

L: En 2012 dimos un concierto y nos acojonamos completamente y decidimos no volver a actuar jamás. Eso nos quitó mucha presión y nos permitió seguir funcionando relajadamente como banda, aunque sólo fuera a nivel de estudio. Pero llegó la invitación al Purple Weekend de 2015 y finalmente se convirtió en nuestro particular momento en la azotea de las oficinas de Apple.

Andy: Exactamente 15 años después de nuestra primera aparición en el Purple. No nos costó demasiado reajustarnos para ese concierto.

¿A qué pensáis que se debió la cálida recepción que siempre tuvisteis en nuestro país? ¿No os da miedo que las cosas hayan podido cambiar demasiado en nuestro país durante estos años?

L: España es un país “pop” e Easyjet una compañía aérea barata. Además hubo una conexión con los españoles y se tejieron fuertes amistades, e incluso algún romance. Éramos adorables, como esos locos Monkees.

A: En realidad el único otro país en el que llegamos a tocar fue Alemania y tampoco sabemos realmente si les llegamos a gustar. Mi romance con España arrancó en el mismo momento en el que aterrizamos; sonreí a la primera persona que vi y pensé “aquí hay buena comida, buena gente y disfrutaremos de buenos momentos”. Los españoles fueron tan increíblemente agradables y generosos que nos obligaron a volver una y otra vez, y por lo que vimos en diciembre nada ha cambiado.

Muchos músicos me han dicho que estar en una banda es lo más parecido a estar casados; incluso peor, porque al ser más de dos personas se multiplican las posibilidades de conflicto… ¿Podríamos decir que se os rompió el amor en 2004?

A: No el amor, pero quizá sí el gustarnos. Llevábamos un tiempo sin escribir nuevas canciones ni divertirnos juntos y la última gira que hicimos por España en 2004 fue el síntoma de que algo no iba bien y que no debíamos forzar las cosas. Nunca tuvimos manager, ni productor y nadie nos ayudó explicándonos cómo se jugaba a esto de: componer, tocar, grabar, girar… Además empezamos a casarnos y tener niños, cambiamos de trabajo, incluso maduramos un poco.

L: ¡Has dado en el clavo! En 2004, como banda, necesitábamos darnos espacio y comenzamos a vivir individualmente.

Oct5

Supongo que el tiempo acaba curando las heridas, cuando no han sido mortales, y la reunión era sólo una cuestión de tiempo, ¿no?

L: Yo diría que ahora funcionamos mejor que nunca. Parece que lo llevamos de una manera muy pragmática y con la suficiente energía y entusiasmo como para mantener la banda. No nos da miedo rechazar ofertas y somos realistas acerca de lo que podemos y no podemos lograr. Ahora pasamos un montón de tiempo juntos, divirtiéndonos como amigos, en los pubs y con la familia, también en tiendas de discos. Todo esto ha ayudado al proceso de curación. Tampoco es que la separación fuera un drama, pero hemos aprendido mucho de ello, ¡y rápido!

A: No vas a encontrar en ninguna otra banda a tres colegas como nosotros. Hemos pasado mucha mierda juntos y, a veces, no valoras algunas relaciones hasta que las pierdes. Era sólo cuestión de pasar algo de tiempo separados para recordar todo lo que nos queríamos y comprar unos cuantos discos para poner celosos a los demás (risas).

Supongo que con otra edad, con otras circunstancias, trabajos más serios, con hijos… Veréis las cosas de otro modo tanto a nivel vital como también respecto a la banda.

L: Yo realmente me siento más joven (también más gordo) y con más energía para enfrentarme a todo esto. La adrenalina me afecta de un modo distinto ahora, y supongo que eso es parte de ir cumpliendo años. Ahora tengo varias responsabilidades, ni trabajo diario y mi matrionio, que me ha ayudado a mantener los pies en el suelo, así que reservo mi entusiasmo y energía para Bronco Bullfrog.

A: Nuestra forma favorita de mirar a la banda y a nuestras vidas es a través del culo de una pinta de cerveza en un pub chulo. Yo estoy engordando y quedándome calvo, pero todavía intento embutirme en un par de Levi’s ajustados. Nada va a cambiar eso, espero… Siempre seremos una panda de mods, aunque disfrutando también con discos de Budgie, Dillards y Carpenters.

¿Qué podemos esperar de Bronco Bullfrog como banda en este retorno? alguna meta, una gira por California (como parece que ansiais en uno de los últimos singles)?

L: Lo de California, más que una parte de Estados Unidos es un estado mental. Además Easyjet no vuela hasta allí, ¿no?

Hablemos de música, ¿encontráis diferencias significativas entre las canciones que habéis grabado en estos singles de retorno y el último álbum que grabasteis?

L: Oh, sí, hay grandes diferencias, pero no cambios en nuestras influencias. Aunque ahora canalizamos las cosas de una manera mucho más relajada. El negocio nos lleva hacia el mercado de los singles y no hay ninguna prosa para componer y grabar un álbum; pero si lo hacemos será una experiencia mucho más disfrutable, te lo aseguro.

A: Bueno, hablando como principal compositor de la banda (risas) diría que las canciones vienen exactamente de la misma parte de mi cerebro y/o corazón que las antiguas. La diferencia es que ahora somos más conscientes de nuestras habilidades y debilidades cuando tocamos y cantamos, sobre todo desde que hemos vuelto a los escenarios. En una canción como “Mock Orange Innocence” ocurren millones de cosas y no hay tiempo ni de respirar o incluso pensar hacerlo. Otras canciones no son tan exigentes en ese aspecto, pero mantienen la excitación y te llevan. Entiendo a las bandas que deciden frenar y actuar de forma más madura cuando regresan después de veinte años, pero, lo siento, eso no me sirve como excusa para volverte vago o aburrido.

Habitualmente los gustos van cambiando o evolucionando con el paso de los años, y a veces eso afecta a los artistas a la hora de componer. Vuestros singles, sin embargo, mantienen el sonido donde lo dejasteis…

L: El viaje se acabó cuando descubrí mi Shangri-La, y mis gustos musicales están exactamente en el mismo lugar que en 1995 ó 1996, bien definidos. Desde entonces he descubierto cosas que me han gustado, pero siempre encajaban con ese molde, con lo que no he tenido que salirme de ese camino que tengo tan trillado. Mientras llevemos trajes elegantes no hay riesgo alguno de que cambiemos de dirección y empecemos a hacer dance. Pero que quede claro que no se trata de no querer evolucionar, se trata de que no somos capaces de hacerlo. Por eso estaré eternamente agradecido a poder seguir haciendo esa música que excita y satisface a una (pequeña pero inmutable ) legión de fans.

En todos estos años alejados de Bronco Bullfrog, ¿habéis saciado vuestra sed musical o artística con algún otro proyecto?

L: Yo toco el bajo en otra banda con mis viejos amigos Johnny Gorilla y Billy Darlington. Es un bicho distinto, algo más rudimentario y pesado, pero igualmente intenso.

A: En realidad nunca hemos dejado de tocar… Yo grabé un álbum en solitario bajo el nombre de The Campbell Stokes Sunshine Recorder. Mike y yo estam0s en otras tres bandas tocando versiones y temas propios. En cuanto me parece que estoy tranquilo me lanzo a por un nuevo proyecto.

No pretendo ofender, pero no es lo más frecuente que el batería sea el principal compositor de una banda. ¿Nunca has sentido la necesidad de marcarte un “Dave Grohl” y acabar contratando a un batería para dar un paso al frente?

A: Creo que la banda necesita que me quede sentado a la batería y siga haciendo lo que hago, y la verdad es que hay un montón de razones. Empecemos porque Mike es el cantante principal de la banda y no yo; tampoco queremos ser más de tres y dejemos de lado que puedo ser el peor frontman del planeta. En cualquier caso, si soy el principal compositor es porque yo escribo una canción a la semana y ellos una al año, por eso acabamos tocando mis canciones y somos como somos.

Muchas bandas se ofenden cuando se les califica de revivalistas. Aunque supongo que no es vuestro caso, ¿por qué crees que ocurre eso?

A: No me ofende en absoluto, pero tampoco estoy seguro de que estemos revitalizando algo. Lo que intentamos es continuar con el arte de escribir una buena canción y ser capaces de tocarla de una manera convincente con guitarra, bajo, batería y tres voces. Sin chorradas, sin trucos, sin mentiras… Sólo nosotros tres. No puedo responder por otras bandas, aunque algunas quieren parecerse a los Byrds, The Action o MC5, y me parece bien, pero supongo que nosotros estamos más interesados en metabolizar todos esos discos que amamos en algo que sea realmente nuestro y no dependa de un determinado corte de chaqueta o tono de guitarra.

Suele decirse que un crítico musical es un músico frustrado, en tu caso, ¿podríamos decir que el músico era un crítico musical frustrado?

A: En realidad hice un fanzine mod cuando tenía catorce años, antes de empezar a escribir canciones, así que no puedo ser ninguna de las dos cosas… ¡O ambas! (risas)

Ahora en serio, has escrito textos para los libretos de álbumes, estás en la redacción de la prestigiosa Shiding!, colaboras con programas de radio… ¿qué te llevó a dedicarte al periodismo musical?

A: Hace quince años estaba haciendo mierdosos trabajos de oficina en Londres mientras volaba una vez al mes con la banda. Un día me di cuenta de que eso era un error. Creo que lo llaman “equilibrio entre la vida y el trabajo”, pero en aquel momento yo estaba deprimido pensando que no iba hacia ninguna parte. De la única cosa que realmente sé algo es acerca de música rara, rock and roll, y sabía que quería intentar hacer algo útil con ese conocimiento insano. Finalmente conocí a Joe Foster y en un pub y me encargó escribir unas notas para los libretos de Rev-Ola, y dejé mi trabajo. Así de simple. En el plazo de un año estaba diseñando también para él y el trabajo comenzó a llegarme. Y Shindig! se convirtió en una especie de vacaciones mientras Joe y yo paramos para tener hijos.

¿El hecho de haberte convertido en un crítico musical te ha hecho cambiar la perspectiva que tenías sobre la música de Bronco Bullfrog?

A: No me ha afectado a la forma de escribir canciones, pero después de trabajar cada día con un montón de compañías de discos y promocioneros, entiendo mejor cómo se juega a esto, como funciona este negocio, incluso a nuestro nivel underground, que poco tiene que ver con lo que hacíamos hace quince años sin bandcamp. En cierto modo es más fácil ahora, por eso hemos sido capaces de sacar cuatro singles un sólo un par de años.

 

Texto: JF León

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