Vivos — 1 febrero, 2016 at 10:04

Stereoparty 2016, El Sol, Madrid

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Este calor primaveral a finales de enero nos tiene desconcertados a todos los urbanitas madrileños. Uno ya no sabe si salir a la calle con orejeras y bufanda, o con una chaquetita de entretiempo. Para Luis Malcorra, sin embargo, no hay elección posible. Él siempre lleva a cuestas la lluvia de San Sebastián y, en consecuencia, una gabardina que lo proteja. Para Joe La Reina el clima siempre es tan húmedo y gris como sus letras, coreografiadas conveniente en blanco y negro en su último videoclip. El color, ni siquiera el de los focos de la Sala El Sol, es incapaz de enturbiar la melancolía y languidez implícita en un grupo de fuertes y cañeras melodías. Fueron estos “cinco chavales” vascos los encargados de comenzar a humedecer la jornada festiva en El Sol, aunque esta vez a base de sudor y lirismo. La Stereoparty 2016 llegaba con fuerza y un cartel homenaje a “La naranja mecánica” en el que el viejo diablillo Alex nos saluda bebiéndose un vaso de leche. El sold out estaba casi garantizado.

Desde la primera fila, sin embargo, los Joe La Reina parecían a rato inseguros, quizá por el desafine constante de las guitarras y la batería, que enturbiaba los nuevos temas de “Bailamos por miedo” (Subterfuge Records, 2016) presentados como bautismo de masas, aperitivo del disco que saldrá a la venta el próximo 4 de febrero. Más allá del ecuador del concierto, Luis parecía dar por perdida la batalla contra el sonido, y se dejaba llevar haciendo caso omiso de los exaltados (a pecho descubierto), saltando, recreándose y contagiando al resto de la banda, coreando aquello de “caravana de fuego”, como si fuera fuego realmente lo que le abrasaba la garganta. Pura actitud y pasión estallando con estilo folk garagero.

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Les sucedía en el escenario la fantasmagórica e inquietante Soledad Vélez, ataviada de riguroso negro, como siempre, y con ese homenaje a REM a base de eyeliner azul recorriendo sus ojos. La chilena afincada en Valencia parecía desear evaporarse en música, transformarse en sintes y pedales hasta que solo quedan las sensaciones y vivencias universalizadas en sus letras. Ser pura emoción. Y es que la capacidad de entrar en trance de la Vélez, de transmitir los carros y carretas de su existencia en oscuras y hermosas melodías, es prácticamente única. Con un setlist que comenzaba por sus inicios (“Black Light into the Forest”) y terminaba (al menos, oficialmente) con su último single, “Jeanette”, Soledad Vélez representaba cómo había sido capaz de pasar de temas cortos y directos, mortales como balazos, a otros más largos y turbios como el veneno. Más elegante, contenida y segura, pero igual de contundente y personalísima en su manera de acertar navajazos musicales al subconsciente colectivo.

Fue un calor frío y húmedo a la vez el que supieron contagiar Joe La Reina y Soledad Vélez a los asistentes de la Stereoparty 2016 de Subterfuge. Y, cómo no, una urgencia terrible y abrasadora por conseguir sus próximos trabajos. Con fichajes así, como no prever un futuro más allá de los siglos a sellos como Subterfuge.

Texto: Elena Rosillo

Fotos: Goldenfingers

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