Encuentros — 7 enero, 2016 at 10:14

The Bright, siguen en el campo pero ya no huelen a vaca

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Miryam y Anibal han dado un volantazo a la carrera de The Bright, una vez más. Si en el segundo disco nos sorprendieron cantando en castellano, con “Líneas Divisorias” han mandado a la mierda el folk y han cambiado totalmente su sonido. En esta entrevista buscamos explicaciones.

Me pregunto si algún fan de sus primeros discos habría sido capaz de reconocerles de haberse topado, sin más, con “Aire” sonando en cualquier emisora. The Bright han saltado de esa gustosa y elegante languidez campestre a la marchosa pista de baile, evocando a Joy Division y a Blondie, aunque inevitablemente también tendiendo algún puente a La Movida. Desenfadado en las formas, pero tan serio como siempre en las letras. Sí, han sido valientes grabando “Líneas Divisorias”, un disco que sin duda les va a hacer perder a muchos de sus fans de base, aunque esas canciones redondas, y con un sonido mucho más accesible para el gran público les va a lanzar a jugar en otra división, la de las radiofórmulas. Pero nunca es fácil pasar de ser cabeza de ratón a cola de león. Por todo lo expuesto, hacía falta una entrevista atrevida, en realidad simplemente sincera… Miryam superó cualquier expectativa y se desnudó completamente con sus respuestas.

Me resulta inevitable no comenzar preguntando acerca del brusco cambio estilístico que supone Líneas Divisorias… Bueno, lógicamente al sacar el disco que hemos hecho nos esperábamos esta pregunta. El cambio es brusco, sí, y además es buscado. A veces tienes que pararte a pensar lo que quieres y lo que necesitas y ninguno de los dos queríamos otro disco lánguido de folk. No queríamos encasillarnos en ese estilo. Aunque para nosotros no fue todo tan violento. Hicimos maquetas durante casi dos años, más de veinte canciones. Las primeras recuerdan más a lo anterior, y poco a poco todo iba evolucionando. Estábamos a gusto, nos molaba el rollo, nos lo pasábamos bien. Así que pensamos, ¿por qué no?

Creo que sois el primer artista que me reconoce abiertamente en una entrevista que un cambio sonoro es premeditado… ¿Por qué creéis que es tan difícil que un músico reconozca que un cambio estilístico sea algo consciente, sino que lo atribuyen a la evolución natural?

Supongo que por miedo a ser juzgados. Nadie te va a reconocer las razones que le han llevado a una evolución. Eso es exponer demasiado. En nuestro caso, teníamos ya nuestro sitio, hacíamos versiones de Neil Young o de Dolly Parton… Y la gente esperaba que siguiéramos haciendo lo mismo en este tercer disco. Pero creo que hacer siempre lo que la gente espera de ti es un verdadero coñazo. Tampoco es una cuestión de rebeldía, es más bien una cuestión de salud mental. Seguir haciendo ese tipo de música dejó de llenarnos. ¡Ojo! Que tampoco renegamos ahora de ello… Simplemente necesitábamos cambiar. Por eso te digo que de espontáneo nada.

Miryam compone las canciones, ¿también es ella la responsable única del sonido o participas también tú, Anibal? Aníbal: Normalmente, cuando Miryam escribe una canción, tiene una idea bastante clara del sonido que busca para ella. Yo soy el primer filtro por decirlo así, para empezar a concretar los arreglos y el estilo de la canción. Y en el local de ensayo les terminamos de dar forma con el resto del grupo, ya que siempre tienen cosas muy interesantes que aportar.

¿Cuál fue a bote pronto la opinión de vuestro productor, Paco Loco?

A Paco le gustó el proyecto desde el principio. Intercambiamos muchos mails antes de entrar en el estudio y entendió perfectamente lo que buscábamos. Al llegar allí nos pusimos manos a la obra, no teníamos muchos días, en concreto fue una semana lo que estuvimos en el Puerto de Santa María. No había tiempo que perder. Paco y yo levantamos el puño y dijimos “Entonces… ¡A la mierda el folk!”. Y así comenzó todo. Paco aportó un montón de ideas buenas. Es un tío muy guay con una capacidad de trabajo increíble. Aprendimos mucho de él.

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¿Qué tiene Paco Loco que os hace volver de allí a todos como en trance?

Es una persona muy especial, te engancha. Cuando le ves en el escenario tocando piensas que eso debería ser disfrutar de la música y trabajar con una persona cuyo cerebro va a mil por hora te hace regresar con las pilas cargadas. Por alguna extraña razón yo trabajando con él me tenía que tomar unos 7 cafés al día para seguirle el ritmo.

Entiendo que sois conscientes de que este disco os puede abrir muchas puertas, pero también os puede cerrar otras…

Tú lo has dicho, nadie sabe lo que va a pasar. ¡Pero qué más da! Hoy en día no creemos que el éxito que tengas dependa al 100% de la música que hagas. Así que, haz lo que te dé la gana, lo que te guste, y mejor no andes pensando en puertas sino en hacer buenas canciones

Ese éxito que atisbo en el horizonte, junto al cambio de estilo, inevitablemente puede hacer que perdáis a fans de base que os descubrieron con ese sonido americana… ¿os preocupa?

No, y es muy respetable cuando alguien te viene y te dice eso de “tú antes molabas”. Lo esperábamos y lo asumimos.

Ahora con las redes sociales hay un contacto más directo con los fans, ¿ha habido ya alguna reacción que os haya sorprendido o descolocado?

La verdad es que no. Hay mucha gente que nos seguía antes y que les ha gustado el cambio y gente que igual ya no vuelve a hablarnos. Ahora con todo esto de Facebook, Twitter, Youtube es muy fácil expresar tu opinión. Pero esto es así y no puedes estar pendiente de lo que le guste o no a la gente porque entonces serás un panoli toda tu vida.

Siempre me ha llamado la atención la diferencia que hay entre actores y músicos, a los primeros se les permite alternar trabajos, digamos más comerciales con otros de más de autor. ¿Por qué pensáis que a los músicos no os perdonan la obtención de esa comercialidad, haya habido búsqueda o no?

Puede ser que cuando te gusta un grupo que nadie conoce palpas esa exclusividad molona que a todo el mundo le gusta. Cuando alguien tiene éxito y su música es consumida por masas, esa exclusividad se pierde y entonces se pasa del amor al odio por una banda en un instante.

¿Os ha pasado eso a vosotros con algún artista que os haya dejado de gustar por su evolución musical, o viceversa?

Supongo que sí. Aunque también hay muchos grupos que nos gustaban antes y nos gustan ahora después del cambio. Lo de Standstill, sin ir más lejos, eso sí que fue una evolución brutal. Y yo me quedo con su última parte sin dudarlo. Aun así yo creo que un músico va ganando personalidad a medida que va sacando discos. Al menos eso intentamos nosotros.

A lo largo de la historia del Ruta, y se cumplen ahora treinta años, ha habido muchos músicos con gustos muy muy ruteros pero de los que en la revista antes o después se ha acabado renegando o al menos ignorando… ¿Realmente somos unos prejuiciosos elitistas que etiquetamos la música o entendéis que es una reacción lógica en algunos casos por una evolución divergente?

Nos da mucha pereza el tema etiquetas. Antes nos colgaban la de Americana y ahora nos cuelgan la de New Wave. Dentro de cada disco siempre hemos juntado estilos diferentes y la base siempre ha sido más pop que otra cosa. Los que decían que hacíamos country no deben haber escuchado muchos discos de Merle Haggard, porque ni las composiciones, ni el tipo de melodías se parecían en nada. Pero hoy parece que siempre hay que catalogarlo todo. Respecto a vosotros, pues tenemos que decir que se nos ocurren revistas más elitistas y prejuiciosas que el Ruta. Detrás de la prensa hay personas con sus gustos, preferencias y opiniones propias, simplemente.

Pese a tratarse de meras opiniones personales, ¿os han hecho daño alguna vez con alguna crítica?

La prensa no, la verdad, siempre han sido opiniones respetuosas y muy válidas tanto positivas como negativas. No le puedes gustar a todo el mundo. Lo que si escuece son algunos comentarios de la gente anónima. Es muy fácil hacer daño desde la pantalla de tu portátil. A veces es clara la mala leche y la mala intención. Asumes que estás expuesto y que es así.

Evidentemente las redes sociales propician que la democratización de la opinión nos salpique en nuestras propias casas. Tiene cosas buenas, pero esa cercanía a veces deriva en exceso de confianza o en críticas destructivas, también en ataques de envidia bajo el amparo que proporciona un nick en la red. ¿Alguna vez os habéis planteado dejar de estar tan en contacto con todo el mundo?

Pues hay días que te apetece desconectar un poco. Hay días que quizá estás más sensible por lo que sea y eres más vulnerable. Pero admitamos que esto terminaría yendo en nuestra contra. Con la música pasa algo como con el fútbol, que todo el mundo se cree que entiende. Mucha gente te explica y razona cómo deberías hacer tus canciones. Entonces te dan ganas de preguntar al anónimo en cuestión en qué oficina trabaja para ir el lunes a las 8:00 a decirle cómo debe hacer su curro. Y con las críticas verdaderamente dañinas, pues llega un momento en el que intentas darle la vuelta y te empieza a hacer hasta gracia. Pensar, por ejemplo, en una persona que invierte su tiempo en torturarse viendo todos tus videos, mientras te regala visitas, para escribirte comentarios chorras sin fundamento alguno, resulta bastante divertido… Cuando llegas al punto en el que te la suda todo te conviertes en una persona más feliz.

Ya que mencionas los vídeos… habéis pasado de exhibir la exuberante naturaleza leonesa a protagonizar uno bastante insinuante y desinhibido, casi podríamos decir morboso. ¿Cómo surgió la idea, forma parte del cambio global de la banda? ¿Habríais concebido un vídeo así para vuestros anteriores trabajos?

La idea del vídeo viene por la temática de la canción. Grabamos con la gente de Estudios Tripolares, con Juan Marigorta, al igual que los anteriores vídeos. Sinceramente estábamos algo cansados del tema exteriores, bosques, montañas, ríos… Además somos de León y grabar fuera a estas alturas con el frío que hace no es muy cómodo ¡y más cuando tienes que despelotarte! Mejor en una casita calentita.

Pero no me negarás que es un salto en cuanto al tipo de vídeo y la atención que puede captar… Te recuerdo que a Russian Red se le saltó a la yugular por el reportaje que hizo para la Rolling Stone. ¿Estás preparada para ese tipo de análisis?

Pues la verdad es que, si te soy sincera, no me doy cuenta de lo que pasó con Russian Red. De todas formas yo no soy tan famosa o conocida como ella. Aun así sí que me han llegado comentarios sobre nuestro vídeo o sobre las fotos de making off. Pero estamos en el siglo XXI, ¿¡qué problema tenemos con el cuerpo!? Y lo que más jode: si en vez de una chica, fuese un chico, ¿se verterían las mismas opiniones? En mi caso, además, no se me ve ni un pezón, no me parece que haya nada escandaloso. “Aire” es una canción muy sexual, es normal que se vea algo de piel. Si la canción habla de la tensión sexual entre dos personas no van a salir unicornios galopando por el campo.

Volviendo a la música, ¿qué vamos a encontrar ahora en vuestros conciertos? ¿Vais a adaptar canciones “viejas” al nuevo sonido de la banda?

Te sorprendería lo integradas que quedan las canciones anteriores en el repertorio nuevo. Quizá los discos suenan muy diferentes, pero en directo el cambio no es tan grande y tampoco hemos visto la necesidad de cambiar nada.

Permitidme que os diga que sois unos músicos poco habituales: vivís en el campo, sois deportistas consumados ¡y además lo lleváis a gala! ¿Qué ventajas e inconvenientes creéis que tiene esa forma de vida en la interacción con vuestro trabajo? ¿Renunciaríais a un bolo por competir en una carrera?

Nos gusta el deporte y la vida lo más sana posible. Quizá siempre se ha asociado una imagen de trasnoche y birras a la imagen del músico, pero creo que es más incompatible con la música una resaca que el haberte levantado a correr 15 ó 20 km por la mañana. Pero tenemos muy claras la preferencias: Aníbal tuvo que dejar de lado la maratón de Amsterdam, cancelando vuelos y hotel porque coincidía con la salida del disco. ¡Faltaría más!

En cada disco nos sorprendéis con algo inesperado… Primero cambio de idioma, después con el cambio de sonido… ¿Sabéis ya qué sorpresa nos deparará el próximo?

¿Un cambio de sexo? ¡Jaja! No sé cuándo saldrá el siguiente disco y cómo estaremos cuando llegue el momento, pero de nuevo, te aseguro que haremos lo que nos apetezca y lo que nos guste. Al fin y al cabo hacemos música para nosotros.

Bueno, es una respuesta habitual eso de “hacemos música para nosotros”, aunque hay veces que cuesta creerlo conociendo los gustos de algunos artistas y viendo lo que sin embargo graban. Y creo que podemos mencionar tranquilamente a Pereza o Amaral como ejemplos más flagrantes… Pese a eso, como rara vez el ser humano se gana la vida con algo que le llene al 100%, me parece una decisión legítima el elegir grabar cosas que quizá no escucharías.

Que te guste algo no significa que quieras hacer lo mismo tal cual, o más bien que “puedas”. Sí, me gusta Neil Young o David Bowie, pero jamás podré hacer nada en su estilo que les llegue a la suela del zapato. En vez de ser una frustrada a medio camino, un quiero y no puedo, prefiero hacer mi música, siendo consciente de mis limitaciones. Nos imaginamos que es lo que le pase a la mayoría de músicos. Además si nos metemos en géneros como el folk…. Y aquí te voy a reconocer algo más acerca de la razón por la que hemos dejado atrás ese estilo: La gente que hace folk americano, folk anglosajón, lo han mamado, nosotros no, y muchas veces hemos llegado a pensar que podríamos sonar como un yanqui cantando flamenco. Al final tienes que ser tú mismo y hacer lo que te salga. A la gente no la engañas.

 

Texto: JF León

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