Encuentros — 11 enero, 2016 at 17:46

Óscar Avendaño & Reposado, ejercitando la cruda realidad

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Regresa Óscar Avendaño y no acompañado como en episodios anteriores por Los Profesionales, aunque que nadie se equivoque porque tras el actual nombre de Reposado se encuentra la columna vertebral de aquellos (Mauro Comesaña y Andrés Cunha) ahora reconvertidos en trío. Será por ese motivo; o por una portada, y título del disco, dedicado al noble animalito del burro; o por el trabajo que hay tras los mandos, y también dando la cara en muchos temas, de Hendrik Röver, pero lo que esta vez nos ofrece el gallego es un rock de herencia clásica apegado al polvoriento suelo, crudo, donde las guitarras celebran la electricidad con la misma virulencia que suenan delicadamente nostálgicas. Adentrémonos en él….

Lo primero que llama la atención escuchando este nuevo disco, sobre todo si lo comparamos con tu anterior, Demasiado oro, es la intención de pasar de un sonido claro y limpio hacia uno mucho más crudo, áspero.

En Demasiado oro no es que hubiese la intención de que el sonido fuera limpio, supongo que nos salió más de lo que queríamos. Lo que sí se ha buscado ahora es un disco más espontáneo, éramos tres personas, bueno al final terminamos siendo cuatro, en vez de cinco. De hecho está grabado prácticamente en directo, menos la participación de Hendrik. La idea era grabarlo como si fuera una demo, que diese una sensación de espontaneidad en vez de la elaboración que quisimos darle al anterior disco .

También has cambiado el nombre de tu formación, de Los Profesionales has pasado a Reposado, que son los mismos integrantes pero en formato reducido, solo con Mauro Comesaña y Andrés Cunha. ¿El hecho de constituirte como trío ha influido a la hora de decidir desarrollar un tipo de sonido más orgánico?

Yo te diría que ha sido al revés, primero montamos Reposado como una alternativa económica a Los Profesionales. Éramos cinco tíos y con Reposado íbamos tres, a la hora de repartir la pasta sale mucho mejor tanto si ganas como si pierdes. Al principio tocábamos temas de Los Profesionales y alguno más que yo me iba sacando de la manga. De repente nos empezamos a sentir muy cómodos en ese formato, empecé a hacer más temas y cuando nos dimos cuenta teníamos un disco grabado.

Por lo que has comentado es un disco que ha sido compuesto en una época difícil de tu vida, no sé si atravesar ese estado de ánimo a la larga también influyó en esa forma musical más cruda de las canciones.

Bueno… se destacó en alguna entrevista, a mí no me interesaba tanto porque no me parece lo primordial, pero me preguntaban por algunos textos y sí, los hice en una época realmente jodida y es lógico que se tenga que notar. Pero musicalmente no creo, hubiera salido igual siendo en ese momento el tío más feliz del mundo. A mí no me gusta recrearme en estar jodido, es normal que afecte, pero no es cuestión de recrearme.

Lo que sí se observa en líneas generales en las letras es un espíritu más descreído donde tienen mucha presencia los sentimientos de pérdida, de lo efímero.

Ahí sí afecta el momento personal, en los textos totalmente. Supongo que nos pasa a todos, según te haces mayor vas perdiendo gente, vas perdiendo familia, amigos… y te vas dando cuenta de que nada permanece. Lo cual no quiere decir que no sea feliz, hay que disfrutar las cosas mientras se tienen, pero las vas a perder, tienes que partir de esa base. Nick Lowe tenia una canción llamada «People Change», pues si no te das cuenta de que la gente cambia, que es casi lo único seguro en la vida, te vas a llevar muchas decepciones. Esto es lo mismo, si no te das cuenta de que vas a perder a la gente que quieres antes o después, pues vas a ser muy infeliz. Pero no es un quejido, es una asimilación.

¿Estamos por lo tanto ante un disco con algo de terapéutico?

Pues te puedo decir que hay canciones que sí me sirvieron de terapia. Me resulta raro decir esto porque siempre que leo en una entrevista que alguien dice algo así me suena algo pedante y un poco fantasmada. Creo que ahora lo he entendido. Hay alguna canción que la estaba escribiendo mientras me estaban pasando cosas muy serias y escribir esa canción me estaba ayudando a sobrellevarlo, y sobre todo a ver las cosas de otra manera, no tan dura, a darle una cierta belleza a esas cosas, que también las tienen: puedes dedicarte a llorar por la pérdida como celebrar que se ha conocido.

Retomando lo estrictamente musical, supongo que el papel de Hendrik Röver ha resultado determinante. Su elección, ¿está basada en su currículum como productor, en su trayectoria como músico, por amistad…?

Y por casualidad… The Soul Jacket estaban grabando allí el Black Cotton Limited, nosotros ya teníamos seis temas preparados, y a Mauro se le ocurrió que aprovechásemos que él estaba allí para acercarnos Andrés y yo para grabarlos. Nos salía muy cómodo, porque solo teníamos que llevar las guitarras, estaba todo montado allí, y nos fuimos. Obviamente estamos hablando de Hendrk Röver, desde el single «(Soy un) hombre enfermo» llevo siguiéndolo, y sabes de quién estás hablando. Grabamos esos temas y quedaron tan bien que lo que pensamos que iba a ser una demo merecería la pena seguir y grabar un disco. Volvimos a Vigo e hice otras seis canciones, éstas más eléctricas para compensar la primera tanda que está grabada con acústica. Hendrik estaba ya todavía más involucrado porque la primera había salido bien y había entendido que él era uno más del grupo.

Esa presencia de Hendrik como integrante del grupo, ¿llegó a alterar un poco la idea original de las canciones?

Pues yo creo que no, porque da la casualidad de que en esa primera tanda , la más acústica, su presencia, aunque está, es sutil, no hace cosas que sean lo principal, la canción creo que se puede defender por nosotros tres. Pero en una segunda sí se suelta, hace un solo de slide y cosas por el estilo. Esa tanda estaba pensada ya como cuarteto, así que no llega alterar la idea nunca. Contamos con él, de hecho se va a venir a algunas presentaciones y seremos un cuarteto. Así que encantado, es lo mejor que me podía haber pasado.

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Estamos ante un trabajo que entre sus influencias parece asomar más que en ocasiones pasadas el blues, ya sea filtrado a través de John Lee Hooker, los Stones, ZZ Top…

Pues sí, posiblemente sea porque al tener una banda más reducida te vas a cosas más básicas; también porque está Hendrik, y Los Deltonos, su pasado, no tanto su presente aunque continúa ahí, es totalmente blues. Se suman esas dos cosas. De todos modos yo empecé a los dieciséis años comprando discos de Elmores James o John Lee Hooker porque eran los más baratos que había en la sección de ofertas de El Corte Inglés mientras todos compraban de Led Zeppelin o Deep Purple, y eso está ahí. Siempre me ha gustado el blues, por supuesto es una de las influencias fundamentales de mi vida aunque no sea tan obvio otras veces.

Llama la atención la curiosa versión de «Fortunate Son» de la Creedence, parece a priori una decisión arriesgada meterse con un tema tan representativo.

 Eso surgió también de causalidad, se me ocurrió la idea y empecé a tocarla en el local sin decir que era esa canción, me siguieron y moló mucho cómo quedaba. Se iba tan lejos de la versión original… pero que funciona igual creo yo, es una versión arrastrada pero muy bestia. Precisamente creo que al ser un tema icónico, mola incluso más si les das la vuelta. Nunca habríamos grabado una similar a la original porque eso no valdría para nada, pero si le das totalmente vuelta a un tema que conoce todo el mundo sirve también como carta de presentación, el posible interesado si se encuentra esto sabe por donde van a ir los tiros.

Existe un grupo de canciones en el disco, como «Lemmings», «Hey, hey» o «Demasiado oro», que parecen hacer referencia muy directa y explícita a la situación social actual.

Lo de «Lemmings» es obvio, lo de «Hey, hey» celebro que me lo digas, porque sí que empieza con una idea, digamos, política y sin embargo no creo que sea obvia, mucha gente la entiende como que es la última canción del disco, y en el caso de «Demasiado oro» sí que hay un desencanto general en la canción pero surgió a raíz de leer el libro que escribieron Fernando Rego y Piti Sanz sobre Los Contentos, «Cuando ríes». Es sobre una historia de unos tíos que tienen ilusión y felicidad y que acaban siendo unos yonquis y tirando todo por la ventana, pero al no decirlo explícitamente se convierte en otras cosas más. No es específicamente sobre este momento actual pero funciona perfectamente.

En este contexto toma mayor fuerza lo que hablábamos antes de ese sentimiento de descreimiento y casi desesperanzado que hay en el disco.

Pues sí, la verdad es que no veo una salida posible a nada de lo que está sucediendo actualmente, no creo que pueda pasar nada positivo. La sociedad como tal está perdida, no me parece recuperable, habría que acabar con todo y volver a empezar y no creo que esto suceda. No doy un duro por ella, pero por la gente sí, sí que creo que es válida, sí creo que mola vivir, hacer cosas, pero nos toca vivir en esta sociedad y eso no tiene arreglo, habrá que hacerse fuertes, atrincherarse en nuestro propio terreno y vivir ahí.

Por un lado desarrollas tu carrera en solitario y luego como miembro de Siniestro Total, dos roles muy diferentes en casi todos los aspectos, tanto en el papel que adoptas como supongo en la repercusión de ambos proyectos. ¿Compatibilizas esa situación como caras de la misma moneda o casi como un desdoblamiento?

 Desdoblamiento no… no lo sé… para empezar a mi me gusta muchísima música, soy muy abierto musicalmente, lo que no quiere decir que me guste cualquier cosa. Yo podría estar en muchos grupos distintos asumiendo roles diferentes sin ningún problema, estoy en Siniestro y me gusta el rol que tengo, no tiene demasiada presión y ser secundario es muy cómodo en ciertos aspectos. Luego a la hora de hacer canciones hay un género que me sale mejor que otro. Puede parecer que hay un desdoblamiento de personalidad pero no lo es. Es obvio que con Siniestro vivo mejor que con lo que hago yo, eso me da de comer y lo mío no, lo mío me da pérdidas en gran medida, pero también me da más satisfacción porque no dejas de ser tú el que escribe todo. Aparte aunque no pasase absolutamente nada y nadie me hiciese caso seguiría escribiendo canciones, no empecé buscando una carrera sino porque me salían y las grababa en mi casa.

La verdad es que participas y has participado en infinidad de proyectos y estás tocando en directo de una manera u otra de forma muy habitual. ¿Hoy en día es imposible mantener ese ritmo clásico a base de publicar disco y posterior gira o es simplemente que tu modo de vida pide estar en continuo movimiento?

Más bien lo segundo, me cuesta estar quieto, porque ya solo soy músico, en tiempos tenia otros trabajos, cuando empecé a tocar. Me cuesta mucho cuando no hay nada que hacer estar quieto, me resulta aburrido, ¿qué haces, ver la tele? Tampoco es que sea un currante, me considero bastante vago pero mi pereza al final me lleva a documentarme. Pierdo el tiempo en internet mirando cosas, leyendo, o veo mucho cine, y de todo eso acaban saliendo canciones. Al final esa pereza me sirve para currar, cuando no tengo conciertos o que grabar me aburro. Al principio se está muy bien, sin salir de gira ni nada, pero a la tercera semana te subes por las paredes. Uno acaba basando su vida social en la música, en el trabajo. Yo en vez de quedar con mis amigos para tomar unas cañas, que también lo hago, prefiero quedar para ensayar, pero supongo que nos pasa a muchísimos de los que nos dedicamos a esto.

 

Texto: Kepa Arbizu

 

 

 

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