Encuentros — 18 enero, 2016 at 16:47

Frank, nombrando las profundidades del rock

frank fotobaja

 

Frank. Tras ese nombre sobrio y lacónico se esconde esta banda donostiarra, punto de encuentro de diferentes y personales bagajes con el rock como elemento común denominador, que debuta en formato largo con The Mud And the Thirst, tras un su EP predecesor, y que presentarán el día 13 de febrero en la sala Dabadaba. Un nuevo trabajo que nos presenta a la formación bajo un aspecto más rotundo, logrando que esa comunión entre la portentosa y maleable voz de Sara Comerón, con giros de herencia folkie, y una estructura instrumental más recia, siempre con el sonido americano como referente, alcance reseñables cotas de intensidad y profundidad.

Neil Young, Son Volt, Nick Cave, Maria McKee, Cowboy Junkies, Lucinda Williams… son solo algunos de los nombres que podrían haber formado parte de la alimentación de este proyecto en el que inevitablemente hay que detenerse y adentrarse en él…

 The Mud And the Thirst es vuestro primer disco largo tras el EP My Wild Kingdom. Entre uno y otro se observa la evolución hacia un sonido en líneas generales más robusto, más contundente.

Quizás el disco nuevo, al contener más temas que el anterior, pueda tener algunos más duros de sonido, y aunque la base del sonido y canciones sigan siendo las mismas, sí que podría decirse quizás que es un disco más….rockero.

Precisamente una de las características que considero esencial en la banda es lograr aunar a la perfección un tono folk con esa base rock, tonalidad que sí parece más presente en esta ocasión….

Sí, lo cierto es que el folk pulula en algunas de las composiciones y el hecho de que haya una guitarra acústica ayuda a ello de algún modo, pero el folk-rock no es nuestro emblema, aunque entendemos que se nos clasifique en ello de alguna manera. Hacemos las canciones que queremos y buscamos el sonido que nos identifica en cada momento, pero hay cosas que posiblemente perduren siempre, como el rock, del que todos provenimos de un modo u otro.

Me ha llamado la atención que cada instrumento en este trabajo suena con entidad propia y rotundidad pero también perfectamente integrado en el conjunto. No sé si el lugar elegido para la grabación, el estudio Mecca Recording Studio, y/o el modo de realizarlo ha tenido algo que ver en eso.

Ambas cosas son ciertas: cada uno en Frank tenemos nuestro sonido característico, y sabemos cómo sumar nuestros sonidos en una sola voz. Grabar en Mecca, con sus excelentes equipos y su amplísima y diáfana sala de grabación, nos ha dado la oportunidad de encontrar el mejor sonido para cada instrumento, y los oídos de Mikel y Igor, encargados del estudio, y de Imanol y Álvaro, nuestros productores, han hecho el resto con cariño y sabiduría . Pero todo gira en torno a las canciones, son las que hacen posible que tantas personas trabajen con un objetivo en común.

Creo sin embargo que el elemento primordial que alimenta vuestra música, y la hace tan especial, es esa sensación de intima intensidad. ¿Transmitir ese tipo de conceptos es un aspecto esencial a la hora de construir las canciones?

Las canciones nacen siempre muy desnudas, y eso siempre genera la intimidad que comentas. Dependiendo de lo que necesite la canción se la deja con ese halo con que nació o la trabajamos más como banda porque todos la concebimos más intensa en cuanto a potencia.

mud and the thirst

Por otro lado contáis con el privilegio de una voz como la de Sara Comerón, emparentada con la de intérpretes como Maria McKee, lo que os permite trabajar texturas no ya solo sonoras, sobre todo, aunque no solo, destacables en las guitarras de Iñigo Bailador, sino también vocales.

La voz es un aspecto clave en Frank, somos conscientes de ello, aunque es un elemento más en la marmita, si no se mezclara con los demás ingredientes, lo que se cocinaría no sería Frank, sería otra cosa. Nos han llegado muchas referencias sobre la voz de Sara, algunas sorprendentes, y nos encanta, porque quiere decir que puede llamar la atención a diferentes sensibilidades, y que nuestra música ofrece muchas interpretaciones.

Y a la hora de componer, con esos dos motores sonoros de la banda, voz e instrumentación, ¿de qué manera se realiza el desarrollo?

Pues la dinámica sigue siendo partir de una idea, canción, o arreglo que traen Sara o Iñigo, e ir gestándola todos juntos en el local de ensayo.

Hablamos de la importancia de la instrumentación en vuestras canciones pero también dejáis espacio para ambientaciones mucho más desnudas como «The Wind You Are», un contexto en el que la banda parece sentirse cómoda también.

Sí. En realidad el nacimiento de todas las canciones es muy parecido a «The Wind You Are», pero luego hay canciones como ésta o «Burnt To The Ground» que han de quedarse en el intimismo y sonar con su simplicidad y belleza.

Casi en el otro extremo estaría «Radiant Dome», en la que observamos como lleváis vuestro estilo a un terreno cercano al western-fronterizo.

Sí, esa canción vuela libre en cuanto a que tiene más arreglos, se podría decir que es la más cinematográfica o la que crea una imagen mental más concreta debido al toque fronterizo que dices, porque así la imaginamos en su momento y eso fue lo que buscamos al grabarla.

En una canción como «I’m Feeling» imprimís un ritmo más dinámico, más pegadizo, ¿es importante también ejercer ciertos cambios de paso para romper la homogeneidad de un disco?

Sí que es importante que un disco tenga dinámica, pero sobre todo si no es premeditada, como es el caso. No se buscó un tema mas rápido para romper el disco, surgió con el resto.

En vuestras canciones suelen aparecer con cierta frecuencia referencias a la naturaleza, en ocasiones bajo un contexto liberador y/o de escape…

Sí, muy cierto. Una vez más no es premeditado, es el modo en que surgen las letras a partir de las canciones, o viceversa. Sentimos que son metáforas muy agradecidas puesto que se funden con la forma en la que componemos y sentimos la historia que estamos contando, tanto a nivel musical como a nivel emocional. Las letras surgen de esas sensaciones o imágenes mentales.

El disco se cierra con un título como «Safe And Sound», que dada su ubicación no parece casual, ¿Representa el descanso del guerrero o más bien una incitación a volver a empezar?

Es una canción hasta cierto punto hermana de «In the Storm» por su crescendo de principio a fin, por lo que nos emociona tocarla, y que de alguna manera suena resolutiva, como si después de ella no quedara mucho más que decir. Tal vez por eso ha encontrado su lugar al final del disco.

El grupo lo formáis músicos provenientes de otras bandas con sonidos diferentes entre ellas y con el propio proyecto actual, ¿A pesar de eso Frank supone un lugar de encuentro de todo ese bagaje?

Creemos que sí. Al fin y al cabo venimos de estilos y formaciones distintas, con influencias distintas, pero aún así compartimos muchas de ellas y nos une el nexo del rock, que aúna todas.

El nombre del grupo, Frank, creo que está tomado de un “personaje” del dibujante Jim Woodring, que por una parte es un animal de una especie indeterminada y además realizado con un estilo también variado y peculiar. Vistas las características parece un nombre elegido con la intención de ser de alguna manera simbólica representativo de vosotros.

El origen del nombre es también resultado de una suma de aportaciones. Alguien dijo que podía ser sólo una palabra, un nombre, alguien propuso el nombre de Frank… a día de hoy parece complicado definir de dónde salió, pero encajó, y enseguida entró en nuestro vocabulario, y esto nos pareció que podía ser contagioso. El comic de Woodring es una referencia importante, pero también nos gusta el significado germánico, “libre”, o “viajero libre”, de la palabra. Al ser un nombre, también le da al grupo y a nuestra música una dimensión de personaje, de mundo propio. Nos gusta hacer la pregunta “¿quién es Frank?”.

Texto: Kepa Arbizu

 

Kepa Arbizu

 

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