Encuentros — 13 diciembre, 2015 at 9:08

Edward David Anderson, “hacer canciones es una terapia para mí”

EdwardDesde 1996 lleva Edward David Anderson sacando discos. El último de ellos el espléndido Lower Alabama: The Loxley Sessions. El que fuera líder de la seminal banda del Midwest Backyard Tire Fire, sigue la senda marcada por Lies & Wishes (2014) y factura un álbum al que pocos peros se pueden poner. Aturdidor o contagioso son palabras que han usado revistas como No Depression o Relix para definir este nuevo disco del de Orange Beach, pero dejemos que se defina él mismo.

 

¿Cómo definirías este disco y por ende tu sonido?

Diría que es una mezcla de música norteamericana. Eso que suele llamarse Americana. Yo me crié en el rock and roll y estudié el blues y el country para el futuro. Escuché grandes compositores en los discos que sonaban en casa: Neil Young, Jim Croce, James Taylor…A mi madre le encantaban los Beatles y los Stones, así que estuve acompañado toda mi infancia por la música. Me encanta todo tipo de música, desde el bluegrass hasta el jazz y creo que eso se refleja en mis discos.

 

En tu disco anterior trabajaste con el gran Steve Berlin de Los Lobos como productor ¿qué tal la experiencia?

Todo un honor, como siempre. Lies & Wishes era la segunda vez que trabajábamos juntos. Tenía una buena tanda de canciones y pensé que podíamos hacer algo grande unidos. Él es un músico brillante y un productor que no tiene miedo a los desafíos, de los que sacan lo mejor de ti. Me encanta el disco que hicimos.

 

En este, sin embargo, Anthony Crawford se ha encargado de la producción…

Sí, me dijo que había estudiado los discos de Neil Young y que quería conseguir un ambiente de grabación más real, así que esa fue la actitud que tomé en todas las sesiones del nuevo disco. El ambiente era relajadísimo y eso se percibe. ME hizo tocar y cantar a la vez y muchas cosas del álbum son fruto de primeras tomas.

 

loxley-cd-coverCreo que la implicación de Willie Sugarcapps en el disco es destacable.

Ciertamente (risas). Casi sin drame cuenta acabé con el 75% del grupo en el disco. La esposa de Anthony, Savanna Lee hizo esas hermosas harmonías y Will Kimbrough se apuntó sin haber escuchado las canciones la misma tarde. Ambos han elevado el nivel del álbum. Y luego está Anthony, claro, que produje, hizo de técnico y mezcló el disco. Es un hombre extremadamente musical que se basa en el “menos es más”.

Diría que la tradición folk es bastante importante en tu música.

Me encanta el folk y escuché mucho en mis años de formación. AL igual que la mayoría de guitarristas aprendí mis primeros acordes con una acústica y eso no se olvida. Es mi principal herramienta para escribir y es el instrumento con el que estoy más cómodo. En los últimos años estoy tocando una guitarra de cuerdas de nylon y me encanta su sonido. Luego, hace unos años, aprendí a tocar el banjo y escribí un montón de canciones con él, por lo que se ha convertido en parte importante de mis shows.

 

Ya que citas la composición ¿algún truco que debamos conocer?

No, no hay (risas). Cuando escribo trabajo a partir de una progresión de acordes o gancho que toco una y otra vez hasta que las palabras también empiezan a encajar. Es cuestión de darle tiempo. No hay una razón cuando sucede, solo hay que estar preparado. Si llega hay que anotarlo o grabarlo o se irá.

 

Tus letras son muy personales ¿no?

Sí, todas se basan en mi experiencia. Escribir canciones es como una terapia para mí. Puedo dar rienda suelta a mis sentimientos. Si no hiciera canciones probablemente explotaría. Eso sí, a partir de experiencias personales hay cosas que se cambian, se exageran, no hay reglas. La canción «Jimmy & Bob & Jack» de este disco es un buen ejemplo de lo que digo.

 

Texto: Eduardo Izquierdo

Foto: Kim Anderson

 

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