Encuentros — 30 noviembre, 2015 at 13:29

Vintage Trouble, recta final de gira en el WOP FEST

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Recuperamos la entrevista publicada en el número de septiembre en la versión papel con motivo de las nuevas fechas de los angelinos Vintage Trouble, la nueva revelación del soul-rock. Aprovechamos una visita promocional para charlar con todos ellos y profundizar en su música y en su reciente álbum”1 Hopeful Road”. Inician una gira de invierno por nuestro país con escala en Madrid (9 de diciembre en Teatro Barceló), Barcelona (10 de diciembre en las fiestas de aniversario de Razzmatazz), Zaragoza (11 de diciembre en Oasis) y culminarán en Bilbaoen una nueva edición del Walk On Project Festival ((http://www.walkonproject.org/blog/) el día 12 en la sala Santana de Bilbao, donde compartirán cartel con Cracker y Los Brazos.

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Aterrizaron en España el pasado verano con todo el papel vendido. El secreto, más que a la calidad de su álbum de debut (“The Bomb Shelter Sessions”, 2011), se debía al revuelo que estaban causando en YouTube sus incendiarias actuaciones en los programas nocturnos de Jay Leno y Dave Letterman. Pero tras disfrutar de su poderoso directo, pocas dudas quedaban al respecto de la valía de este vendaval procedente de Laurel Canyon, L.A. No había ni trampa ni cartón: Ty Taylor -además de poseer una impresionante voz- se destapaba como un frontman imparable, poseído por el espíritu de James Brown en sus vigorosos bailes. La guitarra de Nalle Colt efectivamente parecía inspirada por los venenosos riffs del maestro Jimmy Page, y se antojaba como el perfecto adorno para el preciso Rick Barrio Dill y el salvaje baquetear de Richard Danielson.

 

Evidentemente estaban destinados a convertirse en algo grande y no tardó en hacerse público su fichaje por el mítico sello Blue Note, el mal menor puestos a fichar por una multinacional. Pero algo más preocupante resultaba el nombre del productor: el ubicuo, prolífico y exitoso -además de exasperantemente polifacético- Don Was. Han sido eternos los meses de espera hasta que ha podido llegar a nuestros tímpanos “1 Hopeful Rd.” y aprovechando el paso de Vintage Trouble por nuestro país hablamos con la banda al completo. Estaban sumidos en una agotadora gira como teloneros de AC/DC -que además estaban aprovechando en sus días libres para labores promocionales-, pero el cansancio parecía no hacer mella en ellos y cargados de profesionalidad -y extrema simpatía- se enfrentaron al tercer grado.

 

En la hoja promocional de este segundo trabajo veo que se os sigue definiendo como “Led Zeppelin con James Brown al frente”. A estas alturas, cuando ya sois lo suficientemente conocidos, ¿no estáis ya un poco cansados de esa comparación?

Ty: Siempre se van a utilizar comparaciones y adjetivos para describirte, para que la gente se haga una idea de cómo puedes sonar. En este caso puede que los fans de Led Zeppelin o James Brown no estén de acuerdo, pero para nosotros es un verdadero honor y nos enorgullece. ¿¡Qué puede tener de malo que nos comparen con artistas tan increíbles!? (risas)

Bueno, no a todos le gustan esas comparaciones. Recuerdo que, hace más de diez años, los BellRays en una entrevista me utilizaron de chivo expiatorio por todos aquellos periodistas (vagos, según ellos) que no se habían tomado la molestia de esforzarse en definirles sin usar el nombre de otra banda u estilo…

Ty: Bueno, Lisa es genial, pero posiblemente esté un poco harta de que le comparen con Tina Turner, porque ella es más que eso. Aunque tampoco se puede negar que esa influencia existe. De nosotros se podría haber dicho que somos un tipo que canta R&B acompañado por una guitarra que nace del blues y que el bajo desprende auténtico soul, con un batería que probablemente procede de la prehistoria (risas). Pueden decir que haces una música indescriptible, pero en realidad es un primitivo R&B, una especie de matrimonio entre rock’n’roll, soul y con un poquito de blues.

¡Creo que Lisa Kekaula tampoco habría autorizado esa definición! Estás utilizando estilos musicales en la descripción (risas)…

Ty: (risas) Pues más que estilos de música, podríamos centrarnos en el groove, al escucharlo no hace falta explicar las influencias, se escuchan en el corazón, se sienten y se pueden eliminar barreras. En cualquier caso es más sencillo decir, y nos van a entender mejor, si nos definen como una mezcla entre Led Zeppelin y James Brown (risas).

Nalle: Realmente es una buena definición, porque lleva a la gente en la dirección correcta y evita que se sientan engañados. Pero es mucho más simple: somos una banda de blues, con su guitarra y su batería, y con un cantante de soul.

Ty: Al final me da igual lo que digan, siempre que sonrían mientras nos comparan con algo (risas).

El primer disco lo grabasteis en sólo unos días muy poco después de conoceros, sin embargo habéis necesitado cuatro años para que podamos escuchar su continuación…

Ty: Sí, pero lo grabamos en sólo dos semanas.

Ya, pero pasaron CUATRO años…

Nalle: Bueno, tuvimos el placer de estar cuatro años girando sin parar, acompañando a un montón de bandas, como los Who durante casi todo un año. Hemos conocido a un montón de gente nueva y nuestro primer trabajo ha sido una especie de tarjeta de presentación para los que nos han ido escuchando y también para la gente de la industria.

Ty: Al hacer casi todo por nuestra cuenta ha sido un proceso lento y muy laborioso que diferentes sellos hayan ido editando nuestro disco en tantos países. Por eso no quisimos grabar el segundo disco hasta que tuviéramos una compañía que hiciera un lanzamiento a nivel mundial. No queríamos que llegara el caso de que en un país saliera este nuevo álbum mientras en otro se acababa de editar nuestro debut; habría sido algo demasiado confuso. Podríamos decir incluso que hemos tenido la suerte de que no haber necesitado el segundo disco para que nos conociera un montón de gente, y creemos que toda esa gente ahora estará deseando escuchar “1 Hopeful Rd” y eso nos ha permitido conseguir un contrato a nivel mundial. Ha merecido la pena, de hecho hoy estamos muy felices porque acabamos de lograr nuestro primer millón de visualizaciones en YouTube.

¡Felicidades!

Rick: ¡Gracias! La verdad es que unas cosas han llevado a otras, porque si no hubiéramos girado primero con Bon Jovi o Lenny Kravitz no habríamos acabado girando con los Who y eso ha provocado que nos hayamos tomado con calma la búsqueda de un contrato serio. Y gracias a Blue Note hemos acabado trabajando con Don Was, que ha influido mucho en la química que ha habido durante la grabación.

No os voy a mentir… Cuando escuché que os iba a producir Don Was me preocupé, y más aún tras la decepción que supuso para mí el segundo trabajo de Alabama Shakes. Al menos vosotros seguís siendo los mismos y tras un par de escuchas, el único inconveniente que puedo poner es que creo que hay demasiadas baladas… Es inevitable plantearse si es una decisión meramente artística o si ha podido haber alguna influencia externa.

Ty: No tengo tan claro que haya más baladas… Y en este disco creo que hay más canciones rápidas.

Quizá es que son más suaves las baladas, y tampoco ayuda a la valoración global que la segunda y la tercera canción del disco lo sean.

Nalle: Supongo que se trata del tono que tienen, pero en cualquier caso se trata exclusivamente el desarrollo natural de la banda y de las canciones que hemos escogido de esas casi treinta que teníamos preparadas cuando entramos a grabar. Don se sentó con nosotros y nos ayudó a elegir y a estudiar la secuencia de los temas en el disco. Al final creo que lo de menos es que sea más o menos rápido, sino que al sentarte con los cascos a escucharlo queremos que pases un buen rato.

Ty: A mí me gusta mucho bailar y he disfrutado mucho con este disco porque tiene más groove. ¡Las chicas van a bailar mucho! Aunque quizá habrá menos chicos que sacudan las cabezas (risas). Me siento muy orgulloso de estas canciones y estoy tan excitado ante la edición del disco que casi me siento ridículo.

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Me gustaría hacer notar que en ningún momento he dicho que me parezca un mal disco.

Ty: Te podemos asegurar que no ha sido un álbum hecho para complacer a nadie, tampoco formamos parte de ningún movimiento o moda. Y tampoco tiene nada que ver con la compañía de discos. Quizá es, no sé, que hayamos madurado un poco, porque cuando eres más joven –especialmente si eres hombre- tiendes a comportarte de una manera que te haga sentir más fuerte; pero al final del día lo que has vivido en realidad son un montón de sensaciones y emociones distintas, y eso es lo que verdaderamente te hace una persona más fuerte. Así que puedo decirte que este disco me hace sentir más como el hombre que quiero ser.

Rick: El sello en realidad ha sido una garantía, porque Blue Note se han mantenido siempre firmes a unos principios de calidad –cosa que no podemos decir de Motown o incluso Stax- y sabíamos que con ellos sólo podríamos grabar un disco que fuera bueno desde la primera hasta la última nota. Seis o siete meses después de tener el acuerdo apareció Don y demostró ser mucho más que un productor. Se sentó con nosotros y dijo algo como “Señores, no hagamos una mierda de álbum; ya que vamos a grabar hagamos el mejor álbum que podamos”. Y lo importante es que hemos grabado un disco atemporal, como dice Ty, que no sigue ninguna moda pasajera y que se pueda escuchar ahora y dentro de treinta años. ¡Es lo bueno de que te comparen con Led Zeppelin u Otis Redding! (risas)

En vuestra anterior gira española vendíais un compacto con cinco canciones acústicas…

Nalle: A la vuelta de un largo tour por Gran Bretaña regresamos a casa con la sensación de que teníamos que dar a los fans algo nuevo que escuchar, algo diferente. Y en las giras vamos en el bus tocando con acústicas, así que al llegar a casa alquilamos un día de estudio y grabamos esas cinco canciones.

Ty: En la vida te puede guiar el universo o ser tú el que guíe al universo, y lo cierto es que a partir de esa grabación empezamos a escuchar la música de manera diferente. Eso me hace pensar que al final esas canciones acabaron yendo mucho más allá de lo que habíamos planteado en un principio. Nos hicieron volver a nuestras raíces y acabó simplificando nuestra manera de componer; volvimos a ser esa banda sencilla que éramos antes de entrar en la vorágine de las grandes compañías y de los grandes conciertos. Realmente nos centró.

¿Es “1 Hopeful Rd.” una simple dirección real o algo más?

Rick: Para mí es la dirección donde está tu casa, la dirección donde está el estudio y el local de ensayo… Y después de haber estado en varias bandas, la primera vez que me sentí así fue cuando los cuatro nos sentamos en la misma habitación, con esa sensación de ser algo más que un puñado de individualidades. Y eso algo muy necesario, sobre todo en ciudades como L.A., donde tienes que hacer cinco cosas distintas a la vez para al final poder pagar tus facturas. Cuesta mucho abandonar todo para centrarte en algo y eso sólo lo hice con Vintage Trouble.

Ty: En realidad es la primera frase de la canción que abre el disco y más que una dirección es es algo natural, un estado mental. Pensábamos llamar al disco “Hope And Faith”, para que conectaran con ese sentimiento al escuchar el álbum, y además sentirnos nosotros responsables de dar a alguien esa esperanza. Pero me acordé de algo que me decía siempre mi madre, de una forma clara y directa, desde los principios de su código bíblico: “La carrera no es de los ligeros, ni la guerra de los fuertes, es el que la hace suya el que llega hasta el final”. De ella aprendí que lo único que separa a los triunfadores de los soñadores es la fe y la esperanza… Así que decidimos seguir empujando, esperanzados, deseando… Sobre todo porque lo que hacemos no consiste en estudiar una carrera y a continuación automáticamente conseguir un título. ¡No! Es cuestión de seguir tocando puertas, seguir creyendo en darle a la gente esa esperanza.

Para terminar, me llama mucho la atención ese ritual que seguís antes de empezar cada concierto, estrechándoos las manos ceremoniosamente sobre el escenario…

Richard: Nosotros nos pasamos el día juntos en la carretera, aunque hay momentos en los que uno puede hacer turismo, otro ir de compras o estar delante del ordenador. Pero cuando entramos en el camerino y nos ponemos los trajes nos empezamos a preparar mentalmente para hacer buena música, y esos apretones de manos es como darle al interruptor para arrancar. Creo que es un ritual que llevamos haciendo desde la primera vez.

 

Texto: JF León

Foto: Salomé Sagüillo

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