Papel — 23 octubre, 2015 at 11:37

El color de las pulgas, Mario Marín. (Ediciones del Viento).

libreria-ediciones-del-viento-1403350661

9788415374855

“Estaba escuchando el Perfect Day de Lou Reed frente al escaparate de la tienda de la china guapa, en la calle José Fariña, pero era un día asqueroso, una mierda de día”. Así comienza El Color de las Pulgas, y en el fondo, y casi sin querer, el protagonista da en el clavo: hay que darle la razón en cuanto a la percepción del asunto y el trasunto de la vida. Lou Reed también lo sabía. Sabía que aunque el día fuese `perfecto´, también era una mierda. El rollo Mario Marín es el de los kuleguitas barrieros, el de su trapicheo cuando no hay nada que hacer salvo sacar tiempo para no hacer nada, con el recuerdo del primer…¿Casavella? (¡gulp!). De descripción casi extenuante, el rollo Mario Marín es donde el tiempo no se mide en años, se mide en concursos televisivos. Ni tan siquiera en partidos de fútbol. Eso último requiere de especial atención en esa caótica conexión inconexa, carrera sin meta al centro de la calle, trasunto sin freno en medio de tal sui generis trainspotting huelvano, de geografía y emplazamientos verídicos en su afán localista. Un certero bisturí arterial articulado de modo diáfano, con su relato de labia ágil, tal vez pintoresco en exceso, pero de ideas contundentes y seguridad absoluta. El rollo Mario Marín huele a mamao y a mamada de la Cati. A sexo chungo. A zotal y a hachís. A pintura y aguarrás. A incienso y adobo. A marisma y a mosto. A mosto de la Bodega Viaplana.

Texto: Enrique Muñoz García

 

One Comment

  1. Agradecido, Enrique Muñoz y Jorge Ortega

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: