Encuentros — 23 octubre, 2015 at 11:36

Bourbon, En tierra de nadie…

BOURBON

La formación gaditana dio un serio aviso con su primera grabación. Fango, Santo Grial, 2013,  poseía una entidad y una lucidez impropia de una banda novel. Podía gustar más o menos, más en mi caso particular, pero estaba claro que había mimbres para tejer un buen cesto. Capacidad instrumental, ideas compositivas y una dirección clara en la que ir.

El segundo paso, el reciente Devastación, demuestra que no estábamos equivocados. Pese a los cambios sufridos, que su cantante y guitarrista Raúl Guerrero nos cuenta en la siguiente entrevista, han vuelto a facturar un trabajo muy sólido que da cuentas de su buena salud como trío y que aporta otra muesca a un año en que el rock hecho aquí nos está dando una alegría tras otra. Raúl al habla…

Segundo disco. Dicen que es el más difícil de todos. Se supone que el debut es fruto de muchas horas de ensayos, conciertos e ilusión que fluyen de manera natural en esas canciones primerizas. Y tras el abandono del guitarrista Pitu Gonzálvez con la novedad de afrontarlo como trío. ¿Cómo habéis encarado la grabación? ¿Ha influido ese cambio de formación en las composiciones y en el enfoque conceptual del trabajo?

En las composiciones yo creo que es inevitable que haya influido. Éramos cuatro personalidades muy marcadas musicalmente hablando, la falta de una de ellas afecta, pero no se nos pasó por la cabeza buscar otro guitarrista. Pitu es irreemplazable, por muchos motivos, uno de ellos es que es un guitarrista increíble con un oído y una ejecución que yo no he visto jamás, pero por encima de todo porque congeniamos muy bien cuando juntábamos las dos guitarras, siendo muy distintos en cuanto a estilos e influencias. Buscar un sustituto era complicado y siendo sincero, tampoco nos apetecía. Nos gusta buscarle las cosquillas a las composiciones, aunque sean detalles ínfimos, y el formato trío para improvisar y jugar te da mucha libertad. El proceso compositivo apenas ha variado, es muy raro que los temas no partan de un riff o un pasaje de guitarra.

Habéis repetido estudio y productor, Curro Ureba. El resultado es magnífico. Suena de lujo. Potente pero nítido y con un tono muy cálido. Muy de válvulas y madera, ya me entiendes…Imagino que muy contentos con la labor de Ureba…

Es el sonido que nos gusta. Él nos decía: “Voy a hacer las mezclas para que suene abierto, con poca compresión” y yo flipo porque así suenan los discos que más me gustan. No creo que nuestra música funcionase de igual manera con un sonido distinto, digamos más moderno. Yo no entiendo de mezclas, ni de programas de audio, pero con los adelantos que hay hoy en día seguro que existe un botón que dice “Bombo Far Beyond Driven”, nosotros huimos de esas cosas. Nos gusta sonar reales, sin artificios. Para mí eso que dices que suena a válvulas y a madera no es sonar retro, para mí eso es sonar bien. Y yo creo que Curro sabe como hacer sonar bien una batería, un bajo, una guitarra y una voz, lo sabe perfectamente y eso es un lujazo. Creo que uno de los motivos por los que cada vez me cansa más la música actual es por el sonido, me fatigan el oído, le das al play y está el volumen altísimo, todo suena muy lineal. Hay excepciones, por su puesto, pero particularmente prefiero un sonido a lo The Dealer de Raging Slab que la producción de lo último de Blackberry Smoke, por poner un ejemplo más o menos claro.

Encuentro que, en general, el disco es algo más calmado que Fango. Como si hubierais levantado un poco el pie del acelerador en cuanto a velocidad pero, al mismo tiempo, sin perder intensidad. No sé si me explico…

Sí, te explicas perfectamente y parece ser una opinión generalizada. Ha salido un disco más reposado, hay más acordes y menos riffs, creo que por ahí anda la cosa. De todas maneras creo que este un disco muy agresivo, incluso en los momentos más pausados hay intensidad, las canciones y las partes lentas son como cuando duermes con un ojo abierto, o esa es la sensación que me da a mí.

Otro aspecto que me ha llamado la atención ha sido el trabajo de voces. Quizás tenemos menos estribillos inmediatos de aquellos que se cazan a la primera pero, en cambio, creo que se ha potenciado mucho la melodía en el elemento vocal… ¿Es un cambio consciente o la vida propia que tienen las canciones ha llevado a ello?

Ha sido el resultado de ambas cosas. Digamos que el protagonismo entre voces e instrumentación está más compensado. Creo que uno de los mayores errores que cometemos a la hora de componer es no darle a la voz protagonismo desde el principio. No es que no nos importe, pero siempre la dejamos prácticamente para cuando el tema está ya casi cerrado instrumentalmente. Muchos de los arreglos de voces los vamos viendo sobre la marcha mientras grabamos y aunque para mí la voz en un grupo es primordial, creo que tenemos que mejorar mucho en ese aspecto. Supongo que como músico me siento más guitarrista que cantante.

Tienes una manera especial de escribir, algo críptica y con abundancia de  metáforas y alegorías… ¿Cuál es la inspiración para escribirlas? ¿Sueles partir de experiencias personales o simplemente miras alrededor?

Normalmente no me gusta relatar experiencias personales de forma clara, no me siento cómodo ni creo que sea interesante para nadie, no tengo esa facilidad para escribir. Mi forma es plantear las canciones como pequeñas historias, mini películas o situaciones a las que se enfrenta un personaje imaginario. Seguro que gran parte de esas situaciones reflejan experiencias personales, pero no lo hago de forma explícita. Sí que es cierto que ha resultado un disco muy críptico en cuanto a letras, no hay mucha esperanza en estas canciones, supongo que es un reflejo de la situación a las que nos enfrentamos muchos jóvenes a día de hoy.

¿Nunca te has planteado escribirlas en inglés? ¿Ha sido siempre el castellano la primera opción?

La herramienta que tengo para escribir es el castellano, no conozco otra lengua tan bien como la mía. Creo que cantar en castellano es un plus para el grupo, lo dota de más personalidad, porque musicalmente la mayor parte de nuestras influencias son anglosajonas, y esa mezcla creo que nos queda bien. Una opción sería componer en castellano y luego traducir al inglés, pero creo que se perderían muchas cosas en ese proceso. Si tuviese la capacidad de escribir en inglés desde el principio tal vez me lo plantearía, pero creo que estamos bien como estamos.

En la reseña del primer disco escribí que pasabais del hard rock al blues entre influencias de la generación de los noventa y la herencia del rock setentero. Algo realmente muy abierto (Risas)… ¿Cómo definirías tú el universo Bourbon? 

Pues creo que por ahí irían los tiros. Los tres crecimos en los noventa y en esa década hubo bandas increíbles que nos marcaron mucho. Luego fuimos retrocediendo y asimilando influencias de grupos anteriores a los de nuestra época, pero por otro lado también seguimos la música que se hace ahora. Me resulta difícil definir el estilo del grupo, creo que estamos en tierra de nadie en cuanto a etiquetas, no creo que hagamos stoner como he leído en algunos sitios, ni psych, ni rock sureño, ni rock andaluz. Todos esos géneros están presentes en nuestra música pero ninguno de manera predominante.

Pero algo muy presente es el rock andaluz. Yo diría que no tanto en la forma pero si en el fondo. He leído por ahí que eres un gran seguidor del estilo. Especialmente de Triana. ¿Qué magia hay en esa banda para que su alcance llegue hasta generaciones de músicos jóvenes?

Con este nuevo disco mucha gente cita a Triana como referente, yo la verdad es que no creo que su influencia esté más presente que en el disco anterior. Es una de mis bandas favoritas, y supongo que alguno dejes son inevitables, pero no creo que nos parezcamos más allá de alguna pincelada.

Triana en mi opinión ha sido la mejor banda que ha dado España, sus canciones son capaces de atravesarte como las de ningún otro grupo. Supieron hacer lo que casi nadie consigue, poner la mira en las bandas extranjeras que les gustaba pero teniendo siempre presente de donde provenían, y les salió perfecto.

Volviendo al disco… Me ha impresionado mucho el último corte, «Devastación». Una pequeña epopeya de ocho minutos de duración en la que contáis con la colaboración de parte de la plana mayor de la escena de Vitoria Gasteiz. Jony y Asier de Soulbreaker Company y Txus de Arenna. ¿Cómo nace ese tema? ¿Y las colaboraciones?

Creo que fue el primer tema que compusimos para el disco. En este caso sí que me basé mucho en la melodía vocal para darle sentido al tema. Mi idea era hacer una especie de balada al estilo 50´s, un poco blusera también, pero cuando la montamos en el local se nos fue de las manos y se convirtió en otra cosa, con esa parte distorsionada que rompe la canción por la mitad.

Con Soulbreaker Company hemos compartido escenario varias veces y son colegas, un día hablando en el local dije que estaría guay que Asier metiera guitarras, y Álvaro dijo que en esa misma canción podría encajar la voz de Jony, así que se lo propusimos y aceptaron encantados. Grabaron sus partes en Vitoria, y apareció Txus de Arenna y también hizo algunos coros. La verdad es que les quedó fantástico. Y es un honor porque son una de mis bandas favoritas.

Asimismo también hace acto de presencia en el disco José Moreno “Poti”. Nombre clave de la escena andaluza con Viaje a 800 y ahora en Atavismo. Todo un referente, ¿no?

Uno de los mejores músicos que ha dado nunca este país. Tiene una cultura musical asombrosa y es un tío de puta madre. Él fue quien nos recomendó que grabásemos con Curro Ureba. Teníamos un par de canciones en las que queríamos meter otros instrumentos, «Contra El Cristal» y Te Esperaré», se lo dijimos y se coló en el estudio con un montón de cacharros: un mellotrón, un Farfisa, sintes…Quedamos muy contentos porque supo colorear las canciones muy bien. Yo creo que el tiempo lo colocará en su sitio, lo que hizo con Viaje, Mind!, y ahora con Atavismo es de un nivel increíble.

El diseño de la caratula es muy diferente al del disco anterior. Muy vintage, muy sesentas / setentas… ¿Quién es el artífice de la idea?

El diseño es de Sancho García “Sanchesky”. Sabíamos que él dibujaba de puta madre, además con un estilo muy personal, que no deja indiferente. Es de Sanlúcar también y colega nuestro desde siempre. Nos enseñó un cuaderno con ilustraciones y nos llamó mucho la atención ese dibujo. Al principio no lo veíamos del todo claro, pero cuanto más lo mirábamos más nos gustaba, hasta que llegó un momento en que tuvimos claro que esa debía ser la portada. La contra también es preciosa.

Sí que es verdad que tiene un rollo vintage, muchos han comentado que le recuerda a los grupos de hard setentero, y puede ser que tenga ese rollo a las carpetas de Patto, Fuzzy Duck, Dust, May Blitz etc…Aunque no es intencionado.

Otra de las cosas que cada vez que he hablado contigo me ha quedado muy clara es que eres, sois, verdaderos fans. Que acumuláis muchas horas de vuelo escuchando discos y que tenéis las orejas bien abiertas. ¿De qué manera entras en el universo rock? Familiares, amigos o, simplemente, por tu propio pie.

Soy el menor de cinco hermanos, en casa siempre había discos de rock sonando, revistas y guías por todas partes. Mucho Led Zeppelin, Guns, Soundgarden, Black Crowes, Blind Melon… Recuerdo una vez que mi hermano Manu fue a Jerez porque vio un anuncio de un tipo que vendía casetes originales a cien pesetas, se trajo una caja llena con discos que nunca habíamos escuchado: El In Rock, un recopilatorio de Black Sabbath, el doble en directo de Motörhead, ZZ Top, yo creo que sería el año 96 o 97, y claro con doce o trece años que tenía yo entonces, cuando escuchas esos discos solo piensas en conseguir más. Y hasta el día de hoy que seguimos descubriendo bandas de todo pelaje y escuchando música a todas horas.

Me gustaría recordar vuestro paso por el Azkena 2014. La actuación se canceló por la lluvia y fuisteis recolocados al día siguiente coincidiendo con el tardío (en horario) pase de Kadavar. Una banda cercana en planteamientos con la consiguiente fragmentación del público. Evidentemente los alemanes se llevaron la parte del león en cuanto a espectadores. Obviamente actuar en un evento como el ARF es una oportunidad cojonuda para que te vea más gente y darse a conocer… ¿Qué pasa por la cabeza ante una situación como esa? ¿Inasequibles al desaliento? (Risas)

A mí personalmente me dejó un sabor un tanto agridulce por el tema de la cancelación, ten en cuenta que estábamos ya con todo chequeado para empezar cuando se produjo la tormenta. Menos mal que pudieron meternos al día siguiente, pero claro, fue muy tarde, coincidiendo con una de las bandas gordas del cartel. Peor aun así significó mucho para nosotros, cuando nos llamaron para tocar pensábamos que era una broma, tocar en el Azkena, venga ya. Nos encantaría tener la oportunidad de repetir y presentar las canciones nuevas, creo que estamos en mucha mejor forma que entonces. ¡A ver si cae la breva! (Risas)

Para finalizar… Ahora viene el arduo trabajo de intentar buscar conciertos para presentarlo en el mayor número de lugares posibles. No es nada fácil conciliar la vida laboral y personal con la pasión musical y menos viviendo en un sitio tan alejado geográficamente de las ciudades donde se concentra la mayor parte del negocio como Sanlúcar de Barrameda. ¿En que afecta esta cuestión a una banda como vosotros?

Ya tenemos varías fechas cerradas, entre ellas una en Madrid en diciembre, y ya estamos trabajando para subir a Barcelona, Navarra y Zaragoza para principios de 2016. El hándicap es el que comentas, estamos muy lejos de todo, pero ahora mismo no nos preocupa, si se cierran conciertos cogemos el coche y allí nos plantamos, ya sea a 200 kilómetros o a 800.

http://bourbon1.bandcamp.com/

 Manel Celeiro

Foto: Tomoyuki Hotta

 

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