Vivos — 26 septiembre, 2015 at 9:00

Take Root Festival, Groningen, Holanda.

PATTI GRIFFIN bajajordividal

 

Hay viajes que merece la pena hacer. Viajes de descubrimiento y deleite musical. Así, acercarse todos los años al norte de Holanda se convierte en cita obligada para todo amante del Americana y la música que enraiza en el sonido más profundo del país de las barras y estrellas. Con una selección exquisita de artistas, el Take Root nos invita a disfrutar de la mejor música. Este año abría sus puertas con Otis Gibbs. El de Indiana factura un country folk plagado de canciones personales, historias profundas acompañadas de su guitarra y un sentido del humor sin igual. Honestidad y autenticidad sobre el escenario y un nombre que no se olvida. Atención a su último disco, Souvenirs of a Misspent Youth. Se merece una detenida escucha. Danny Schmidt repetía en el festival esta vez por partida doble, acompañado por su mujer Carrie Elkin y luego acompañándola a ella en su actuación.

Aunque Houndstooh era una de las promesas del Take Root, se les nota verdes y aún parece que les falta algo de rodaje. Al contrario que a Ryley Walker, impresionante sobre el escenario. Lo hemos podido ver aquí dentro del BAM, un concierto que nadie en su sano juicio debería haberse perdido. No vimos el concierto entero ya que nos esperaba una de las grandes sorpresas del festival, David Corley. Con 53 años, Corley sacó su impresionante primer disco, Available Light, el año pasado. La suya es una de esas historias de descubrimiento tardío, de músicos que ven recompensados sus esfuerzos tarde pero con la emoción y la fuerza de toda una vida vivida segundo a segundo con intensidad. Venía además acompañado por su amigo y productor, el canadiense Chris Brown y una banda de músicos holandeses totalmente solventes que daban el contrapunto perfecto a la música sentida de Corley, a su voz arrastrada, a su experiencia acumulada y a unas canciones pura experiencia vivida. Melodías surgidas de un bar de mala muerte, de una carretera perdida, de la vida que pasa y deja su marca. Impresionante concierto con susto incluido. Corley sufrió un ataque al corazón justo después de desgarrarnos con una impresionante versión de “The Heart of Saturday Night” de Tom Waits. Afortunadamente, el músico está recuperándose y componiendo incluso desde el hospital. Promete volver para terminar esos bises que no pudo acabar. Conciertos que te marcan para toda la vida.

Dawes conquistaban el escenario grande presentado su adictivo último disco All Your Favorite Band y acompañados por un efectivo Duane Betts, digno hijo de su padre. La banda abrió con su hit “Things Happen”, caldeando el ambiente de la sala. Aunque Betts no ha participado en la grabación del disco, se ha complementado perfectamente con la banda y su sonido, haciendo de contrapunto a la guitarra del cantante Taylor Goldsmith. Potentes y directos, la banda navega entre las composiciones de Goldsmith con solvencia y fuerza. Relaciones que van y vienen, historias de la vida y melodías perfectas. Canciones que se convierten en verdaderos himnos como “Right On Time”. Con una mezcla entre temas nuevos y antiguos, Dawes tocan desde el corazón y las entrañas con pasión, canciones con maravillosas armonías, letras sentidas y potencias sonora. Otro de los grandes directos de la noche.

La voz delicada del canadiense Shannon Lyon fue otro de los protagonistas en la sala pequeña. El trovador viajero incansable, ha pasado largas temporadas en el país de los tulipanes. Otro de esos nombres que no suenan tanto pero que llevan años picando piedras musicales y sacando verdaderos diamantes. Canciones con joyas literarias en sus letras y melodías sentidas.

Pero si había dos nombres que sobresalían como cabezas de cartel de este festival, esos eran My Morning Jacket y Patty Griffin. Ambos coincidían en tiempo. Podría parecer una dura elección, pero la imposibilidad de ver a Griffin cerca de nuestras fronteras, pesó más que los de Jim James. Acertamos de pleno. A veces uno se da cuenta que está viendo algo grandioso, algo irrepetible, ese concierto que te marca para toda la vida. Eso pasó cuando la increíble Patty Griffin subió al escenario en el Take Root. Esta mujer prodigiosa, pequeña pero con la fuerza de un tornado, dio el mejor concierto que hemos visto en años o casi diría que uno de los mejores que uno puede ver en su vida. Presentaba su exquisito último trabajo Servant of Love y lo hacía acompañada de Dave Pulkingham. Si a la guitarra nos atrapaba, cuando Griffin se sentó al piano nos partió el corazón. La piel de gallina y con casi lágrimas de emoción en los ojos, asistíamos a una epifanía musical. Esta mujer es una diosa y sus canciones música celestial. Hubo tiempo para una petición incluso, un “Making Pies” delicioso y algunas canciones gospel de su trabajo con la gran Mavis Staples. Al escucharlas se te hacía un nudo en la garganta de la emoción contenida, como cuando nos deleitó con una sentida “Take my hand, precious Lord”. Esto es la perfección hecha música y lo demás son tonterías. Ya solo por este concierto vale la pena el viaje.

Salimos flotando en una nube de ver a Patty y aún nos dio tiempo de ver la mitad del explosivo concierto de My Morning Jacket. La música de los de Louisville ha evolucionado hasta llegar a la estratosfera musical, sus melodías han alcanzado una madurez compositiva envidiable. Su directo es potente y envolvente, te coge y te zarandea hasta dejarte sin aliento. Músicos excepcionales, presencia escénica y un Jim James desbocado. Tremendo directo.

La delicada voz y presencia de Andy Shauf cerraba el festival. A The Delines los veríamos pronto en Barcelona y había que escoger. La música introspectiva e íntima de Shauf nos encandiló, consiguiendo hipnotizarnos con sus melodías tristes y desgarradas. El cantante y compositor dibuja con sus canciones historias, relatos y emociones. Su actuación ponía así, el broche perfecto para un festival que ya nos gustaría tener aquí

 

Texto: Anabel Vélez

Fotos: Jordi Vidal

 

 

 

 

 

 

One Comment

  1. Enorme Patty Griffin. Contratación frustrada en los años del Waiting For Waits (Mallorca: 2001-2010).
    Ojalá podamos tenerla algún día en el nuevo ciclo musical WOMEN don´t WAIT…

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