Vivos — 7 julio, 2015 at 17:27

Mulafest, cashless y fusión de sensaciones

IMG_3158                                                                                                   MOUNT KIMBIE

El Mulafest ha causado en un mismo espacio una explosión de diferentes sensaciones, por un lado, sorpresas agradables de artistas que deleitaron los sentidos del público con un gran show, pero también ha dejado algún que otro sabor amargo, principalmente a cargo de Klangkarrussel (y no es el primer gesto feo que protagonizan en nuestro país). Situado en el IFEMA, la feria de Madrid, el recinto se componía de dos escenarios, el principal en el espacio interior entre dos pabellones con los puestos de bebida y comida a su lado, mientras que el segundo se encontraba más alejado y seguía una estética playera, con arena en el suelo y rodeado de columpios.

Uno de los puntos fuertes de este festival ha sido sin duda la implantación del fenómeno cashless, es decir, las pulseras electrónicas, que se han convertido en la última tendencia en festivales internacionales y que se está comenzando a implantar en los nacionales. Solo hay que recargar dinero en los mostradores y, voilà, ya puedes disfrutar de pedir comida y bebida sin tener que estar pendiente de la cartera ni esperar colas.

Una vez teníamos la pulsera recargada, la cita musical nos propuso los ritmos del dúo Rhye. Sintonías cercanas al R&B, si es que realmente se puede encasillar su estilo, que dejan sensaciones relajantes con un punto erótico mientras se observa la caída del sol sobre el recinto ferial. Pero solo se trata de la calma que precede a la tormenta porque pronto llega Jon Hopkins y su descarga de adrenalina que se hace sentir entre el público. El músico británico introdujo a los asistentes en otra dimensión con sus juegos visuales de luz y color al son de sus ritmos palpitantes.

El mal trago de la noche vino de la mano de los austríacos Klangkarrussel, una de las promesas del festival, que sin embargo dejaron tirado al público español por segunda vez después de que en el SOS también cancelasen su actuación por motivos de salud. A continuación, el catalán John Talabot pareció no ofrecer su mejor show a pesar de la calidad de sus creaciones que tantas veces ha dejado a la vista de todos; quizá la razón la podemos encontrar en el propio formato de su actuación.

IMG_3161                                                                                                 HUDSON MOHAWKE

Menos mal que posteriormente aparecieron los belgas 2ManyDjs que provocaron un auténtico terremoto sobre el escenario y desataron la locura entre el público que comenzó a mover el esqueleto como si no hubiese mañana. Pincharon un poco de esto y un poco de lo otro, tocando diferentes palos y pasando de Chimo Bayo a The Smiths. Sorpresas incluidas, hicieron lo que mejor saben hacer, y los asistentes agradecieron el repaso de sonidos.

El segundo día tuvo otro plato fuerte de la mano de Is tropical, que apuestan por un indie electrónico y, por tanto, un estilo más pausado, perfecto para comenzar el menú de esa noche. Repasaron sus temas más famosos como “Land of the nod” o “Dancing anymore”, y la gente les hizo caso y se puso a bailar con el subidón de las estrofas que conocían.

Is tropical dio paso a Mount Kimbie que sorprendió por la genialidad de su actuación. El grupo inglés se decantó por ritmos más exóticos que aderezaron con voz, por lo que llegamos a escuchar incluso una canción de Rhye remezclada por ellos.

Quien fue el responsable de ir poniendo la guinda al pastel del festival fue Hudson Mohawke y lo cierto es que no lo podía haber hecho de mejor manera. El escocés se marcó una sesión de diez y mostró la calidad de las creaciones de su nuevo disco “Lantern”, con el apoyo de teclista y batería, en medio de los remolinos de humo que inundaban el escenario y nublaban parte de su visión.

En definitiva, el Mulafest se ha caracterizado por representar un contraste de sabores, algunos más dulces, otros explosivos, y algún que otro de carácter más amargo, pero la mezcla de todos ellos dejó a todos los asistentes, indudablemente, con un buen sabor de boca.

Texto: Marina Gomáriz

Foto: Javier Coomonte

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