Discomático — 13 julio, 2015 at 18:31

The Widowbirds – Black Into The Light

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Los australianos, bueno, su cantante Simon Meli, que es el que realmente corta el bacalao en la banda siguen en la senda iniciada en su disco anterior: el irregular Heart’s Needle. Dejando atrás, muy atrás, aquel delicioso sabor  británico mecido entre el folk y el rock de su primer álbum. Han endurecido notablemente su propuesta, optando por blindar el sonido y poner las guitarras en primer plano. Para entendernos rápidamente han cambiado a Faces, a Steve Marriott, a Frankie Miller y a Rod Stewart por Led Zeppelin. Un referente, los Zepp, que es de altísima calidad y una influencia inmejorable. Pero aquella primera encarnación les salía de manera más natural, más fluida, más convincente.

Mellis canta fenomenal, su garganta es la gran baza que poseen, pero sin conseguir sacar partido a unas composiciones que escasean en brillo. Que se suceden unas detrás de otras sin hacerte alargar la mano hacia la carátula y ver como se titulan y sin que sientas la necesidad de volver atrás para pincharlas de nuevo atrapado por un riff, por una melodía, por un estribillo. El vocalista es uno de esos tipos que han entregado su vida al rock y están firmemente convencidos de poder conseguirlo. Cualidades las tiene y cualquiera que los haya visto en vivo lo sabe pues en escena salvaguardan mucho de lo que han perdido en el estudio.

Quizás deban replantearse las cosas y ver en qué dirección puede ser mejor encauzado su talento. Y también, quizás, dejarse aconsejar por alguien ajeno que aporte otro punto de vista. Focalizar todo, producción, grabación, mezclas, en una sola persona puede llevar a perder la perspectiva.

Manel Celeiro

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