Discomático — 17 julio, 2015 at 12:29

The Vintage Caravan – Arrival

The-Vintage-Caravan-Arrival-artwork-300x300La edad de un artista no debería  ser motivo de mucho comentario, sea por exceso o por defecto. Aún así, uno tiende a referirse a ella. Si una vieja gloria sigue en forma o, tras años de mediocridades, se marca un discazo, la referencia a sus años es casi ineludible. Al contrario pasa algo parecido. A pesar de que cientos de nuestros artistas favoritos grabaron sus primeros discos cuando aún eran unos imberbes galopines, hoy día el que una banda muy joven trascienda el circuito local más minoritario no deja de sorprendernos de algún modo. Y más si procede de latitudes tan inhóspitas y poco dadas al hard clásico como Islandia.

 

The Vintage Caravan, procedentes  de la zona de Reykjavik , son un trío de veinteañeros con más de cinco años de trayectoria ‘seria’ a sus espaldas, que en 2012 ya dieron un toque de atención a los más observadores con ‘Voyage’, su segundo disco, y que dejaron con buen sabor de boca a aquellos que los vieron en directo en su gira española del año pasado. Ahora, con ‘Arrival’, siguen en sus trece: sonido hard blues de espectro retro con la vista puesta en Blue Cheer, Cream y Zepp con leves aderezos psicodélicos, riffs clásicos y cambios de ritmo de manual. Sin olvidarse de bajar el pistón como mandan los cánones setenteros (‘Innerverse’) o de ponerse ligeramente exóticos en alguna intro (‘Say Hello’), el grueso del album es tralla de la vieja escuela,  temas directos que desembocan en pequeñas jams controladas, guiados por una voz que –volviendo al tema de la edad- suena mucho más madura y adulta de lo que a priori cabría esperar.

 

Habrá quien los descarte por filiación a un sonido que creen superado (¿y cuál no lo está?) y también quien los adopte por idénticos motivos, pero en positivo, aunque en cualquier caso dudo que nadie adicto al rock clásico, independientemente de los decibelios, encuentre motivos para no disfrutar, en mayor o menor medida, de discos como éste.

 

Al final, como ocurre en todas las escenas, de lo que se trata no es de dilucidar si suenan a esto o a aquello, si esto ya se ha hecho antes o se está haciendo ahora por parte de otros, sino de –simplemente- decidir si se hace bien o no. Y poco a poco The Vintage Caravan lo está haciendo bien, labrándose un repertorio de notable y girando para asentarlo. Quizás les falten un par de pasadas para estar al punto de bandas como Kadavar, Blues Pills o Graveyard, pero no les queda tanto.

 

Eloy Pérez

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