Encuentros — 23 junio, 2015 at 10:56

Lee Bains III & The Glory Files (entrevista completa)

LeeBains1No tengo dudas de que el concierto de Lee Bains III y sus Glory Files se va a convertir en uno de esos momentos recordados de esta nueva edición del Azkena Rock Festival. Su propuesta encaja como un guante en el espíritu de festival, calidad les sobra y la intensidad es uno de sus puntos fuertes. Aprovecharán para presentar las canciones de su último trabajo, Dereconstructed, y para dejar grabado a fuego su nombre en la mente de los seguidores del mejor rock americano.

 

¿Cómo definirías la relación entre tu disco anterior There Is A Bomb in Gilead y este Dereconstructed? ¿Son discos complementarios? ¿Opuestos? ¿Una evolución?

Son diferentes. Me encanta el LP como forma artística ya que permite establecer una comunicación a través de las canciones y abre vías a significados variados. En los últimos años he escrito canciones y visualizado el disco como una respuesta. Por eso no diría que uno de los dos discos es más evolucionado que el otro, si no fuera porque Dereconstructed es más reciente, y espero haber evolucionado como compositor y como persona. Diría más bien que los dos discos hablan desde diferentes puntos de vista. Mirado con perspectiva diría que en There Is A Bomb In Gilead estaba escribiendo una especie de carta a casa en un momento de inquietud existencial. Dereconstructed es menos sentimental, más preocupado por aspectos externos a mi familia o mi casa. Así que en ese sentido sí que se puede hablar de evolución, aunque en los dos estoy tratando de contar cosas sobre mí y lo que me rodea.

 

De lo que no hay duda es de que Dereconstructed apuesta por un sonido más eléctrico, crudo incluso ¿no?

Al entrar a grabar el disco quisimos tratar de transmitir un sonido visceral, crudo, abrasivo, que pudiera evocar un show en un bar de mala muerte reventado de gente, nuestro hábitat natural.

 

¿Qué aprendiste del proceso y en el tiempo pasado entre los dos discos?

Diría que la lección más valiosa que aprendí con el primer disco fue admitir mi falta de conocimientos y experiencia en el estudio. Soy bastante inexperto en el estudio y tuve que aceptar que Tim Kerr consiguió captar mejor lo que yo tenía en la cabeza que si lo hubiera hecho yo mismo.

 

¿En qué se diferencia este proyecto y tu papel en Dexateens?

Cuando me uní a Dexateens ellos llevaban 10 años como banda y habían editado varios discos, así que siempre me consideré más un aprendiz de ellos que un verdadero miembro del grupo. Durante mi permanencia nunca grabamos y rara vez tocamos alguna de mis canciones, por lo que me dediqué a aprender del grupo y de dos compositores que me encantan. The Glory Files fue diferente desde el principio porque las canciones son mías. Además, los cuatro tenemos influencias diferentes a los Dexateens y evidentemente somos personas distintas. Probablemente mi parte favorita de estos dos últimos años es ver como nuestra banda crea su propio sonido.

 

¿Qué te parece la definición que se hace de vosotros como “The Real Alabama Rock And Roll”?

(Risas) Bueno, eso es solo un subtítulo comercial en las línea de lo que hacían con el blues, ya sabes, ¡Muddy Waters, The Folk Blues Real!…Hablando en serio, creo que me gusta esa definición porque representa lo que me interesa: explorar a través de esas canciones y grabaciones de un lugar específico. Ya sabes, la identidad a través del lugar, la cultura y la autenticidad.

 

¿Qué es lo que más te gusta de vivir en Alabama?

Bueno, ya no vivo allí, aunque donde vivo, Atlanta, está bastante cerca. Eso sí, prefiero que mi sitio de nacimiento y su contexto cultural se hagan esenciales en mi música y mi forma de ver el mundo. Hay muchas cosas que me encantan (y otras que no) de Alabama. Así que creo que seguiré escribiendo sobre ello (risas)

 

Alabama es la cuna del rock sureño pero yo no creo que pueda encajarse tu música en ese estilo ¿qué opinas?

Claro. Mira, yo no había nacido cuando apareció toda la historia de capital del rock sureño y todo eso. Lo nuestro es diferente a esas bandas y yo solo llegué a conocer a Allman Brothers o a Lynyrd Skynyrd a través de la memoria familiar. A mi padre le encantaban esos grupos y me interesan sobre todo por su importancia cultural y social, como hijo que soy de un progresista sureño que llegó a la mayoría de edad en los 70. Lo que más me gusta de esos grupos es que optaron por unificar las tradiciones musicales de su región con los sonidos característicos de los años en que vivían. Los Allman, por ejemplo, tenían mucho que ver con las bandas de psicodelia de California y los Skynyrd con los New York Dolls. En ese sentido, y de forma genérica, aspiro a hacer lo que ellos hicieron: conjugar la música actual con las tradiciones que provienen de mi lugar de nacimiento y crecimiento como persona.

 

LeeBAins2El año pasado firmasteis con Sub Pop ¿cómo fue la cosa?

Tim Kerr, buen amigo y productor de Dereconstructed, ha estado en un montón de grupos en los últimos años. Sin que yo lo supiera, una de esas bandas, Poison 13, acababa de editar un disco póstumo en Sub Pop, así que cuando terminamos nuestro álbum le enviamos una copia a Jonathan Poneman y enseguida nos pusimos en marcha.

 

El disco se inicia en la cocina de Mimi (Mimi’s Kitchen). Creo que detrás de ese tema se esconde una historia familiar.

En la primera canción del disco, «The Company Man», aparece mi abuela Mimi, como dices. Mis abuelos fueron activistas de los derechos civiles en Birmingham y hablar con ellos esos días era siempre muy revelador a la vez que confuso. Hace un par de años, mientras desayunábamos, mi abuela me reveló que en el coro que dirigió en una congregación durante los años 60 estaba Bull Conner, la figura más draconiana y violenta en la historia del racismo en Birmingham. Ella lo miraba y pensaba “¿cómo te atreves a estar aquí mostrando alegremente la cara con todo lo que haces durante la semana?. Yo era un niño que había aprendido que la esclavitud y la segregación eran los pecados originales del Sur y gente como Conner o George Wallace eran para mí la encarnación del mal, la maldad pura. Esa conversación con Mimi me permitió ver las cosas de una forma aún más adulta. Es extraño pensar en gente que ha cometido actos malvados como figuras míticamente malas, porque así nos alejamos de ellos y eludimos nuestra parte de responsabilidad. Ellos son los malos y nosotros los buenos. Él era un hombre con amigos, con familia y cometió algunos de los actos más despreciables de la historia americana. Ordenó golpear a mujeres y niños y encubrió asesinatos de inocentes, pero luego había un montón de buena gente estrechando su mano en la Iglesia los domingos.

 

Tus canciones están cargadas de imaginería religiosa. Imagino que tiene que ver en eso. Además es algo muy común en los músicos sureños.

Utilizo cada imagen para un propósito diferente, así que es difícil responder a eso. Creo que he estado utilizando referencias bíblicas en mis canciones porque la Biblia ha formado parte de mi educación cultural y literaria. En una escala mayor, estoy muy interesado en discutir y explorar el canon personal que se esconde dentro de mi forma de escribir. Me encantan las obras de William Carlos Williams, Frank O’Hara o Sonia Sánchez, y otros poetas más recientes que a través de referencias externas solidifican un contexto intelectual y cultural personalizado en sus propios textos. Es igual que en el Renacimiento, en el que los artistas occidentales tenían marcos de referencia comunes como la Biblia, las mitologías griega y romana, Platón, Sócrates, Homero, etc, pero conseguían algo personal. Nuestro mundo es diferente. Es casi imposible encontrar 10 personas al azar y descubrir que han leído los mismos 20 libros.

 

Quizá por ese poso tan literario tus letras me parecen a veces más poemas que canciones…

Los poemas utilizan el texto visual como medio de expresión y las canciones la palabra cantada. Yo trato de hacer mis letras como canciones, no como poemas. Piensa que hay cosas que funcionan por escrito y no cantado y al revés. Pero al mismo tiempo no puedo negar que mi gran influencia son escritores literarios. Hay un buen número de poetas que han dado forma a mi escritura. Quizá tengas razón y estoy fallando en mi enfoque (risas).

 

Percibo que disfrutas escribiendo ¿más que interpretando?

No, yo creo que tocar es lo más divertido. Escribir te puede frustrar más fácilmente y exige muchísimo de ti, aunque me encanta hacerlo. Escribir canciones de rock and roll es algo muy gratificante, sobre todo cuando meses después de desesperación intelectual puedes acabar una canción y luego ver cómo funciona cargada de guitarras eléctricas.

 

Tengo que preguntarte qué te lleva a titular un álbum como Dereconstructed, algo así como destruir lo reconstruido.

Me imaginé el disco como un desmantelamiento de monolitos. Creo que la noción dominante del Sur es un blanquito semi nativo, heredero de la Guerra Civil sobre el que se ha edificado la reconstrucción y el intento del gobierno federal de reacondicionar el sueño americano. Para mi esa reconstrucción tiene una dicotomía problemática y es no incluir en ella a los descendientes de los negros que sufrieron como esclavos y tampoco a las personas que emigraron al Sur posteriormente. Así que la reconstrucción sigue siendo racista, patriótica, imperialista, aislacionista y conservadora. No me veo identificado con ella. Sigue marcada por la violencia, el chovinismo, la exclusividad y la homogeneidad. Yo quiero otra cosa para el Sur.

 

Finalmente, eres un tipo que escucha mucha música y muy metido en desarrollar lo que sucede en Alabama, ayudando a grupos, incluso ¿qué nos recomendarías de allí?

Que te vengas a pasar unos días y lo compruebes (risas). Adam y Blake, nuestra sección rítmica, tienen una banda desde hace tiempo que hacen un rock sórdido acojonante. Se llaman Black Willis. Mira, le he pedido que cada miembro del grupo me dé una recomendación para ti, ahí van:

 

Lee: Yo me inclino por Holy Youth, Fuzzed-out jangle-pop. Pruébalo y te enganchará.

 

Adam: Golden Monica, que son un puñado de pendejos drogados revitalizando el sonido d e Dylan en las Basement Tapes.

 

Blake: Eleven-Year Old, rock de guitarras con tintes melódicos y un alto contenido de energía sexual.

 

Eric: GT, liderados por el icono sexual local Scotty Lee, son un frenesí psicodélico.

 

Eduardo Izquierdo

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: