Encuentros — 29 junio, 2015 at 14:25

Julián Hernández / ¡He venido a hablar de mi grupo!

Hernández Sustancia Negra XABIER IGLESIAS

El músico vigués es parte fundamental de la historia del rock en este país. Su trayectoria al frente de Siniestro Total y su participación en muchas otras aventuras avala su posición de privilegio en este negocio. Dotado de una inquieta personalidad y con una inevitable vocación de agitador cultural ha estampado su firma en numerosas publicaciones. Ya sean artículos de opinión, relatos cortos o ensayos. Ahora acaba de publicar su primera novela, Sustancia Negra (Espasa, 2015), motivo suficiente para que regrese a nuestras páginas. Tan ácido, irónico e inteligente como de costumbre. Podremos disfrutar del imperecedero cancionero de Siniestro Total dentro del Festival Cultura Inquieta de Getafe (Madrid) el 23 de julio.

Desde la publicación de Hay Vida Inteligente en el Rock & Roll (Temas de Hoy, 1999) tu firma ha seguido apareciendo en colaboraciones en prensa u otras publicaciones pero se ha hecho de rogar este segundo volumen. ¿Por qué tanto tiempo entre uno y otro? ¿La pereza habitual del ser humano? ¿Demasiado trabajo como para encerarse con el teclado?

Bueno, esto no es un “segundo volumen”: Sustancia negra es ficción y ¿Hay vida inteligente en el Rock’n’Roll? era NO ficción, más bien un ensayo, por llamarlo de alguna manera. Esto ya cambia mucho el planteamiento. Pero es que, además, ha habido varios intentos por el camino que, por unas circunstancias o por otras, no salieron adelante. Uno de ellos fue el de Gonzalo Canedo para Libros del Silencio poco tiempo antes de su muerte, por ejemplo. Su desaparición, aparte de ser una muy mala noticia para el mundo editorial (y personal), dejó el proyecto en la cuneta. Un poco más tarde, John Tones me propuso hacer un “algo” para Prosa Inmortal, otro sitio de lujo. Aquí el problema era el poco tiempo del que disponía un servidor y la urgencia de Tones. Al mismo tiempo, la cantidad de artículos, colaboraciones y columnas hubiera dado para una buena (en el sentido de abundante) recopilación, pero eso sólo interesa en el caso de que seas un supercrack tipo Manuel Vicent, ¿no? El caso es que Sustancia negra llegó en el momento en el que tenía que llegar. Supongo.

Parece que todo brota de una propuesta de Belén Bermejo de la editorial Espasa. ¿Estamos entonces ante un encargo? ¿La idea del libro la tenías con anterioridad o bien es posterior a ese empujón de Belén?

Ya lo dices tú: se trata de una propuesta y no de un encargo. Y yo casi prefiero llamarlo proposición deshonesta…Nos puso en contacto Mario Tascón, y Belén Bermejo dijo la palabra mágica: novela. Ni Canedo ni Tones la pronunciaron. Ambos me dejaban demasiada libertad, me temo. Al tener el formato mucho más definido, la cosa se complicaba y, al mismo tiempo, estaba más clara. Uno trabaja mejor bajo presión y nos obligamos a tener una especie de sinopsis en un tiempo determinado. La idea del libro ni la tenía cerrada con anterioridad ni es posterior al empujón de Bermejo: ¡hubo que trabajar duro mirando hacia delante y hacia atrás! Yo ya había publicado ficción en el excelso El Butano Popular, en algún fanzine como Smecta o en alguna recopilación como Simpatía por el Relato. Pero el largo recorrido era una novedad. Hubo que encajar esas cositas que estaban en las carpetas guardadas y hacer encaje de Camariñas con una historia de historias. En otras palabras: había material, pero sin el empujón de Belén no se hubiera materializado, valga la redundancia.

El argumento de Sustancia Negra tiene múltiples aristas y abarca géneros diversos. Puede ser novela negra, tiene puntos de literatura histórica apocalíptica, comedia e incluso podría ser catalogada dentro del fantástico. ¿Es cómo un cruce de caminos literario?

¡Ya estamos con Robert Johnson! Que yo soy más de Charley Patton o Kokomo Arnold, ¿eh? Bueno, no, vale: era un chiste… Digamos que toda novela es una novela de aventuras, El innombrable de Beckett incluido. Ahí lo vio bien Óscar Mariné en la frase que coloca en la portada: “La increíble aventura de Insecto Palo”. No es un subtítulo, que conste, sino ese tipo de publicidad que se ponía en las novelas baratas ¾paperback a saco¾ tipo (imaginemos) Descalabro en el abismo. E imaginemos la frase publicitaria en la portada para enganchar al lector: Una mujer cae en el infierno de la droga y el sexo. Todo esto acompañado de la imagen de un liguero y una jeringuilla, claro está. En nuestro caso, básicamente se trata de humor negro, negrísimo quizá. Pero eso no es un género, sino más bien el territorio en el que uno se desenvuelve mejor. El resultado puede parecer un batiburrillo, pero eso es también el Sargent Pepper, ¡qué cojones!

Me intriga enormemente esa ambigüedad de algunos de los personajes protagonistas. Uno no sabe a ciencia cierta a que reino animal pertenecen…Son como extraños híbridos con comportamiento animal y alma humana o al revés…Obviamente Insecto Palo sería el máximo exponente de ello…

Pues si tú no lo sabes, yo tampoco. ¡Y ya me gustaría saberlo! A Insecto Palo no se le describe en ningún momento; de hecho tuve que evitar frases como “Insecto Palo extendió la mano” o “Insecto Palo se puso la chaqueta”: ¡unos gestos demasiado humanos! La descripción no era una buena idea en Lovecraft, decía Borges. Véase There are More Things, un cuento que aparece en El Libro de Arena. O la película Alien original, donde no se ve al monstruo casi ni al final. Y a propósito de monstruos, nada hay más monstruoso que Walt Disney humanizando bichos. Un mamífero levantado sobre sus cuartos traseros ¾Mickey Mouse, por ejemplo¾ da mucho miedo: y de ahí el canguelo que da la cabra en El Día de la Bestia. ¡O tú y yo sin ir más lejos!

Y el agua. Parece que el líquido elemento es fuente, valga la metáfora, de inspiración. Hidrotrepanación, Guerras hídricas, Hidromantes… ¿Tan importante es su papel en la novela?

Pues sí. Soy gallego, ¿sabes? Bueno, como tú. ¡Agua por todas partes! Un peligro, creo… Mira, aquí un fragmento de Heráclito buscado a la caída: “Para las almas, muerte hacerse agua; para el agua, muerte hacerse tierra. Pero de la tierra se hace el agua, del agua el alma”. Vaaale, ya paro, ¡je!

El Nuevo Avispero también tiene un peso específico en la trama. Un periódico sensacionalista y sin reparos en practicar periodismo amarillo con tal de vender ejemplares. Algo que podemos ver, y leer, desgraciadamente cada día en prensa escrita, radio y televisión. ¿Querías repartir un poco de cera ante esa realidad que atraviesa buena parte de la información en la actualidad?

Estamos entrando en terreno spoiler, ¿no? Bueno, el que piense seriamente en leerse Sustancia negra puede parar de leer lo que sigue, claro, pero tampoco vamos a destripar demasiado. En todo caso me venía de perlas un periódico como El Nuevo Avispero. Quizá la influencia para su aparición haya sido el Papel mojado publicado por la Revista Mongolia, una historia de terror sobre la prensa en España. En mi caso no se trataba de repartir cera: más bien era cuestión de tener a mano una parodia. ¡Y me encantaría solucionar el sudoku de El Nuevo Avispero, que conste!

Me he reído de lo lindo con la parte del juicio. Ver convertida la corte en una especie de bar espectáculo al mando de un juez cuyo nombre (que no desvelaremos para los que todavía no hayan leído el libro) tiene poderosas connotaciones eróticas y simbólicas sumada a las teorías y especulaciones sobre las intenciones de Insecto Palo con B (suicidio asistido, el buen samaritano) me remite al humor surrealista pero muy agudo de los Hermanos Marx. Leo esas líneas y me voy mentalmente a lo de “la parte contratante de la primera parte…” ¿Cómo lo ves?

En ese juicio que citas hay un eco de Flann O’Brien; en concreto de En Nadar-dos-pájaros, una novela singular y bestial al mismo tiempo, editada hará cuatro o cinco años por Nórdica Libros. Y sí que lo veo: ¡los Hermanos Marx siempre van a estar ahí! Aquí podríamos tirarnos un buen rato hablando del humor del absurdo, ¡y yo no acabo de entender en qué consiste tal cosa! ¿Es absurda Sopa de ganso? Vale, pero entonces ¿qué hacemos con Aristófanes? Y la Guerra de la Isla de Perejil entre España y Marruecos (“al alba y con fuerte viento de levante”) ya invita a la guerra de tartas en el Consejo de ministros de Aznar en 2002: ¡Freedonia contra Sylvania!

En la novela hay referencias musicales pero la mayoría alejadas del rock salvo el grupo punk Los Oscilobatientes. ¿Has evitado conscientemente meter más citas rockeras o simplemente ha sido casualidad?

Er… ¿No pretenderás decirme que el argumento de la novela hubiera sido mejor tal que “cantante de rock escribe su primera novela sobre cantante de rock escribiendo su primera novela”? Mmm… Bueno, yo no veo que esto esté tan alejado del rock, haya citas o no las haya. Pero… ¿acaso el rock no estaba ya bien muerto? ¡Al menos es lo que nos repiten hasta la náusea al Ruta 66 y a Siniestro Total! Vale, quizá el rock viva ahora más en el cine, en los cómics, en los videojuegos y en la ficción que en la música, al menos en difusión. Para mí el rock’n’roll sigue siendo LA GRAN MÚSICA, pero ya no aparece en las listas de superventas, ¿verdad? Mal principio para un Tercer Milenio… ¡No, espera! ¡Los Oscilobatientes van a partir con la pana!

Dedicas la novela a Rick Mayall. Actor británico cuyas apariciones marcaron a toda una generación. ¿Por qué a él?

Es fácil de entender. Cuando empecé a maquetar un poco el material que ya estaba manejando en junio de 2014 (esto es: orden de capítulos, título, citas y demás), tenía a mano la página para la dedicatoria. En el momento de proceder a poner un nombre ahí, me enteré de la muerte de Rik Mayall. Puse su nombre de manera provisional, con la intención de cambiarlo más adelante. Pero ahí se quedó durante todo el proceso; y cada vez que habría el archivo general, más me gustaba que estuviera. Entre otras cosas porque una de las mayores influencias a la hora de escribir diálogos para Sustancia negra han sido series de TV como The Young Ones (Os Novos en Galicia), La Víbora Negra o La Pareja Basura. Le tocó a Rik Mayall como le podía haber tocado a Adrian Edmonson, Ben Elton o Rowan Atkinson. Pero incluso si Mayall estuviera vivo, me alegraría muchísimo que la dedicatoria fuera para él. ¡Rik es Dios!

He leído en la red una entrevista en que afirmas que escribir Sustancia Negra ha sido como una gran juerga. ¿Puedes matizarlo? (Risas)

(Risas) ¡¿Cómo matizar una gran juerga, hombre de Dios?! Para empezar, no comprendo a esa gente que escribe (“escritores”, creo que se autodenominan) y que tiene miedo a la página en blanco y sufre mucho a la hora de rellenarla. Un servidor no sólo no ha sufrido, sino que se lo ha pasado en grande. Pero no sólo con este artefacto que es Sustancia negra: también con otras ficciones y fricciones. Llovía sobre mojado, para entendernos. Un trabajo duro y bajo presión, con gusto no duele. Lo duro fue decirle a algún personaje que se apartara un poco del camino, que ya estaba bien de entrometerse y que me pagara lo suficiente para hacer un spin-off. ¡Ya no te digo nada de matar a alguno de ellos!

¿Eres consciente de que (en mi opinión) no es una novela apta para todos los públicos? ¿De qué necesita un tipo determinado de lector?

Verás. Aquí he seguido una máxima de Agustín Fernández Mallo: no se escribe para ningún lector en concreto. Cualquier otra opción es una falta de respeto al lector que se acerque al texto, me temo. Y si lo vas a ver, esto es una cosa muy vieja. ¿Para quién escribía sus sonetos Quevedo, por ejemplo? Ni llegar a la suela del zapato, claro, pero…

¿Cuáles serían tus mayores influencias a la hora de escribir? ¿Y tus libros favoritos?

¡Ya van varias citas en lo dicho! Más bien anglosajonas, es cierto. Pero, joder, yo no puedo dejarme en el tintero a Ramón Gómez de la Serna, Tono, Mihura, Jardiel o Benigno Bejarano. ¡Y qué decir de Valle Inclán o Julián Ríos! Añade, si tal, a Tip y Coll, Gila y La Codorniz… Lo que pasa es que más allá de los libros, “a la hora de escribir” aparece de todo. Entre otras cosas, el gato Silvestre, Buñuel o Jim Jarmusch, por ejemplo. ¡Bien que me vinieron a la hora de las elipsis, las hipérboles o el delirio general! Y… Er… Perdón… ¿Libros favoritos? ¿Cuánto espacio nos queda en esta entrevista? ¿Eh? ¿Eh? ¡Y pregúntame algo sobre Siniestro Total, coño!

Pues no (Risas). No voy a preguntarte nada sobre Siniestro Total ya que en esta ocasión hemos venido a hablar de tú libro así que finalizaremos con un tópico. ¿Tienes intención de seguir con las novelas? ¿Alguna idea bulle ya en tú cabeza?

¡Pues yo he venido a hablar de mi grupo! (risas) ¿Acaso no es esto una revista de rock? Va-a-a-a-le… Venga, que sí; que si se puede, se escribe algo más. ¡Esos spin-offs sin ir más lejos! Lo que no tengo nada claro es que saquéis (¡o saqueéis!) en el Ruta 66 lo que haga a partir de ahora… Perdón por los pareados… ¡No eran deliberados!

Manel Celeiro

Foto: Xabier Iglesias

Versión completa  de la entrevista publicada en el número de junio de Ruta 66

 

 

 

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