Encuentros — 23 junio, 2015 at 8:49

Bantastic Fand, Escogiendo su camino.

 

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Boquiabierto queda quien se enfrenta a la primera remesa de canciones firmada por Bantastic Fand, un exquisita colección de temas surgida del trabajo conjunto de Nacho Para y Paco del Cerro. Desde que el tiempo esparció las cenizas de ese vicio secreto llamado The Rivertones poco sabíamos de ellos, pero el reencuentro ha supuesto disponer de uno de los mejores discos de 2014, y escribí esto en el mes de febrero… Al habla su portavoz, Nacho, un tipo dispuesto a escoger su camino y disfrutar de él. Camino que el 27 de junio les lleva a presentarse oficialmente en Madrid, en la sala Clamores.

Empecemos por el principio: los amantes del mejor rock americano facturado en nuestro país deberían recordar la existencia de una banda fundamental (y poco conocida) llamada The Rivertones. ¿Podéis resumir su trayectoria y explicarnos qué queda de esa formación en la recién estrenada Bantastic Fand?

The Rivertones fue una aventura tan graciosa como destartalada. Nunca se dieron las condiciones para crecer. Pero la banda tuvo momentos estelares, y no me refiero a las apariciones televisivas o en el Doctor Music Festival, sino a la cantidad de buenas actuaciones que dimos en clubs pequeños. Tocamos mucho. Más de 300 conciertos entre 1998-2000. Sin un disco grabado ni posibilidad de grabarlo en condiciones, no hubo nada que hacer. The Rivertones se acercaron a su formación ideal justo cuando el proyecto era ya inviable. Aparte de Paco del Cerro y yo mismo, fundadores de la criatura en 1995, en el disco colaboran otros tres ex-miembros del grupo. César Bayo, bajista y co-letrista de la formación original, fallecido en septiembre de 2014. Mariano Steimberg, un reputado batería de jazz a quien le divierte hacer un poco el Charlie Watts con nosotros. E Iván Estefanía, un barcelonés que ha aportado mandolinas, dobros y mucha sensatez. Aun así, no creo que Bantastic Fand tenga nada que ver con The Rivertones. Ahora tenemos pausa, recorrido e intención. Más experiencia. Mejores canciones. Y, esta vez sí, un disco que defender. Y una banda estable que han completado Alfonso Gomariz (guitarras), Chencho Vilar (bajo) y Ramon García/Quique Simón/Carlos Campoy (órgano y hammond). Somos siete en el escenario!

Nacho, tengo la impresión de que tu vida profesional como periodista, y sus vicisitudes, han marcado mucho el tempo de tu carrera musical. Te seguimos la pista como fino analista en las páginas de El Periódico, pero te esfumaste hace tiempo

Bueno, tampoco me esfumé del todo y tampoco fue hace tanto tiempo. Dejé de escribir críticas de rock en 2007, pero seguí dedicándome al periodismo hasta 2011, ya exclusivamente como reportero internacional. Hasta esa fecha, fue imposible compaginar una banda de rock de forma profesional. En la última década, el trabajo me llevaba a pasar 150 noches fuera de casa al año. En aquellos viajes escribí muchas canciones, pero no hubiera podido atender los compromisos de una banda. Y a finales de los 90, cuando ejercí cargos de responsabilidad en El Periódico, el freno era deontológico. No podía, y jamás lo hice, utilizar mi posición para venderme como músico. Llegué incluso a cambiarme el nombre para mantener las dos cosas al margen. En carteles, reseñas, programas y flyers, yo aparecía como Alberto Mulligan. En esa situación, era imposible plantearse eso que llamas carrera artística. Ahora que he dejado el periodismo, con la impresión de que también el periodismo se está dejando a sí mismo, siento que tengo vía libre. Ya no necesito pseudónimo. Tampoco tengo la sensación de estar haciendo algo muy diferente. A mí lo que me gusta es acercarme a la gente y captar. Lo hice como periodista. Y la música es otra forma muy libre y muy gozosa de hacerlo. Si antes, como dice un amigo, hacía periodismo emocional, lo que ahora me sale, o lo que busco, es un rock emocional de melodías, imágenes y texturas.

BANTASTIC

Reapareces ahora con disco calentito bajo el brazo. ¿Has abandonado la crítica rock para ser simplemente un músico? Rompes la norma de que los críticos son intérpretes frustrados.

Bueno, ahora tengo el freno deontológico en sentido contrario. No puedo ser músico y hacer crítica periodística, buena o mala, de mis compañeros. Eso no puede ser. Otra cosa es que pudiera ejercer el periodismo en otra modalidad. La crítica musical es solo un pequeño apartado, pero yo aún me siento reportero. Un reportero en barbecho. Nunca me he sentido frustrado por no ser músico, porque siempre toqué cuando quise y nunca he parado de grabar y componer. Tampoco me siento frustrado ahora porque no se den las condiciones para ejercer el periodismo. Ése es un desastre que no depende de mí. El negocio de la música también está fatal, pero aquí al menos soy mi propio jefe, marco la dirección artística sin ninguna interferencia externa. Desde luego, gozo de mucha más libertad de expresión que cuando trabajaba en los medios, sobre todo en los últimos tiempos, cuando apareció la crisis y los medios quedaron en manos de los acreedores.

Entremos en materia. Y la materia se titula Strong Enough to Refuse, excelente puesta de largo: se intuyen medios artesanales en una grabación auto editada, pero su sonido es exquisito y el resultado tremendamente brillante. ¿Puedes explicarnos el proceso de creación y grabación de sus canciones?

Tengo la impresión de que este disco es la culminación de muchos años intentando buscar nuestro sonido. En los estudios profesionales que habíamos podido permitirnos, nunca lo encontraron. Nosotros, con nuestras espartanas grabadoras de cuatro pistas, tampoco. Así que decidí construirme un estudio al máximo de mis posibilidades, invertir más de un año en aprender a manejarlo y autoproducir una grabación que nos representara. Que me digas que se intuyen los medios artesanales resulta un gran halago para mí, porque lejos de buscar la pulcritud, mi lucha ha sido evitar que las canciones perdieran su materia sensible. En realidad, puedes usar la tecnología para realzar o esconder el alma de una canción. Depende de ti. De si sabes o no lo que buscas. De si eres fino con los botones. La línea es muy delgada. Puedes sepultar la magia moviendo un solo parámetro del ecualizador. Hoy en día es habitual encontrarse discos tan técnicamente perfectos como artísticamente aburridos. Espero que el nuestro no sea uno de ellos.

Permíteme el manido recurso de las comparaciones: la primera escucha empuja a opinar que este es el disco que los Jayhawks de nuevo con Mark Olson deberían haber hecho y que no fueron capaces de conseguir

 Hombre, te agradezco tan halagadora exageración, pero significaría haber hecho un disco mejor que Hollywood Town Hall, o Tomorrow The Green Grass, y eso es mucho decir. No sé, yo no nos veo tan Jayhawks, más allá de la evidencia de que hemos bebido de las mismas fuentes y de que nos gustan las armonías vocales. Al fin y al cabo, nadie puede extrañarse hoy en día de que unos tipos de Almería y Cartagena crezcan escuchando y amando la misma música que unos de Minneapolis. Las influencias que se asoman en Strong enough to refuse hay que buscarlas mucho más atrás. Paco se amamantó con la Creedence y los primeros Eagles. Yo, con Dylan y Los Beatles. The Band fue en el primer grupo en el que ambos confluimos. Gram Parsons, Neil Young, los Byrds, Poco, Tom Petty, Heads, Hands & Feet, John Hiatt, Ry Cooder, Carl Perkins, Jimmie Rodgers… Seguramente, este corpus musical no difiere mucho al del tándem Olson-Louris… Y sí, está claro que el último disco de los Jayhawks fue fallido, forzado, descafeinado, desprovisto de cualquier destello de magia. Pero no podemos olvidar que esta gente ha dejado ya su sello. Y eso es lo más difícil de conseguir en la música. Hay miles de bandas que suenan muy bien pero no dicen nada. Como dijo Jean-Luc Godar: “No se trata de de dónde coges las cosas, sino de a dónde las llevas”.

Finos dibujos de lap steel, guitarras cruzadas explicando historias ¿qué le dirías a los que opinan que el “Americana acabó con el rock americano y que la saturación de oferta acabó por empachar al personal?

La verdad es que nosotros tampoco hemos escuchado mucho eso que llaman Americana. Hay muy pocos artistas posteriores a los Jayhawks a los que le hayamos dado más de una vuelta. Ryan Adams, Neil Casal, Drive by Truckers, Felice Brothers… No sé si el Americana ha acabado con el rock americano o simplemente ha servido para confundir, pero mirando atrás no hay ningún grupo de Americana que le llegue a la suela de la bota a The Band. Para nosotros, la modernidad de The Band sigue siendo la referencia. En The Band no hay snobisno, ni pose, ni slides mareantes. En The Band mandan las canciones por encima de los estilos, por encima incluso de los egos. The Band no es mera música de blancuchos, tiene también esa parte de negritud que tenían los Creedence, esa negritud y esa pizca de sufrimiento que no tienen cuatro pijos de Denver con el pedal steel reluciente que seguramente les compró su papá. Nosotros empezamos a hacer rock americano a finales de los 80 y es lo que seguimos haciendo. Pero decir rock americano no deja de ser otra etiqueta. Aquí, de lo que se trata es de si tienes canciones o no tienes nada. Y de si sabes o no depositar su jugo en una grabación. Los dibujos de lap steel, por ejemplo. Si te pasas, puedes arruinar la mejor canción del mundo. Y aun así, si tienes las canciones y bien grabadas, es muy difícil hacerlas escuchar y saborear en medio de tanto ruido y empacho. No sólo de música. Empacho de todo.

La mayoría de composiciones vienen firmadas por el tándem Nacho Para – Paco del Cerro. ¿Como os lo organizáis? ¿Quién aporta qué?

Somos primos, así que el tándem funciona sin altibajos desde que éramos críos. Empezamos a componer juntos en la adolescencia. Desde entonces, siempre hemos intercambiado ideas de forma muy fluida. Por eso decidimos que, ya fuera más suyo o más mío, firmaríamos siempre todo nuestro material a medias. Lo normal es que uno venga con una idea y el otro le ayude a resolverla y a empaquetarla. Luego, en una fase posterior, aunque seguimos consensuándolo todo, yo me ocupo más de la letras y él más de los arreglos. Paco es un músico de los que se ven muy pocos. Y ya no te lo digo solo como compañero de banda. Aquí también me atrevo a decirlo como crítico musical. Tiene algo que va más allá de la música con cualquier instrumento que le pongas en las manos. Incluso sin instrumento. Entra en la habitación y antes de ponerse a tocar ya está sonando. Pero él es feliz siendo jardinero y no quiere muchos líos. Sólo tocará si disfruta. A Paco lo verás poco en los medios de comunicación. No le interesa lo más mínimo.

Cuesta destacar un tema sobre otro, la sensación de conjunto sólido es muy pronunciada, pero seguro que sentís debilidad por alguno de ellos. Confiesa

 Nuestra intención siempre fue hacer un álbum tradicional, compacto pero fluido, que incluso tuviera sentido con seis canciones en cada cara, como los vinilos del género. Cada tema, con su misión de armonizar el conjunto. Aunque ahora se venden las canciones sueltas y todo eso, a nosotros siempre nos han gustado los álbumes. Pienso en un disco como pensaría en una novela. No se pueden vender capítulos sueltos de una novela. Otra cosa es la percepción emocional. Si es eso de lo que hablamos, entonces me quedo con Calling, porque representa bien la época convulsa y excitante en la que se compuso, y también porque a nuestro amigo y colaborador César, que abandonó este mundo a los 43 años, siempre le llegó especialmente esta canción. Pero ha habido momentos en los que te hubiera dicho “Far from Home”, “My Morning”, “When I was Young”, “Light my Room”, “Joyful Spiral”, “Two Weeks”…

Como has comentado, el disco ha sido autoproducido. ¿Contará con distribución convencional en tiendas? En caso negativo, ¿cómo y dónde puede conseguirse?

De momento, la única forma de adquirirlo físicamente es a través de www.bantasticfand.com o escribiendo directamente a lafanda@bantasticfand.com. En ese correo basta con poner el nombre completo, el número de unidades y la dirección postal donde desea recibir el pedido. También pude descargarse digitalmente desde www.bantasticfand.bandcamp.com

Por último, ¿planes inmediatos para presentar sus canciones en vivo?

 Estamos presentando el disco allí donde se dan unas condiciones dignas para hacerlo. El objetivo no es tocar en muchos sitios, sino en buenos sitios. Después de la presentación en Madrid (27 de junio, sala Clamores), haremos el festival internacional La Mar de Músicas de Cartagena (24 de julio) y el anfiteatro del Castillo de Santa Ana, en Roquetas de Mar (7 de agosto). Y todavía habrá alguna sorpresa más…

Texto: Alfred Crespo

 

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