Encuentros — 13 mayo, 2015 at 12:07

Striking Matches, “T Bone Burnett es muy inspirador”

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Suele decirse que algo tendrá el agua cuando la bendicen, sobre todo si el que lo hace es todo un T-Bone Burnett, padrino de este joven dúo folk y productor de su primer trabajo, Nothing but the silence. Sarah Zimmerman y Justin Davis se conocieron en la universidad, y son una de las formaciones con mayor proyección en la escena de Nashville. En su música predominan las armonías vocales y el fingerpickin’, ecos de James Taylor y bandas como Chicago. Ya saben lo que es triunfar ante públicos más exigentes como el del Grand Ole Opry, y han aparecido en la popular serie de televisión Nashville. La pareja llegaba a Londres para presentar su debut ante personalidades de la industria y los medios de comunicación británicos. Nos citamos con ellos en los Sarm Studios de Notting Hill, allí donde Queen, Bob Marley o los Stones firmaron algunos de sus mejores discos.

 

Vivimos en un aluvión constante de músicos de Country Americana. Vosotros sois más James Taylor que Neil Young, por así decirlo

Justin: Nos consideramos sobre todo songwriters, y sí, compartimos la admiración por James Taylor y los artistas que cuidan las armonías vocales y las melodías. Pero también nos gusta mucho el rock clásico. Y ante todo, no nos importa que se nos encuadre en el Americana. De hecho, estamos encantados en formar parte de esa escena, que está dando a conocer buena parte del Country y Folk actual.

Sarah: James Taylor es uno de mis favoritos, desde que empezaba a tocar la guitarra siendo niño, pero crecí escuchando muchos estilos diferentes. Chicago, Led Zeppelin… todos ellos me han influenciado como guitarrista y compositora.

Justin: Y no olvidemos el Soul y los clásicos de Motown. ¡Eso era lo que sonaba siempre en el coche de mis padres! (Risas).

¿Cómo consigue una formación novel contar con alguien como T-Bone Burnett como productor?

Justin: Fue a través de nuestro mánager. Ellos se conocen desde hace años, y le invitó a asistir a una de nuestras actuaciones, y se ve que le gustó nuestra música. Nos vino a ver más veces, y nos ofreció aparecer en la serie Nashville, de la que es productor ejecutivo. Salimos en la primera temporada y eso no ha ayudado muchísimo. Pero tenerle como productor de nuestro primer álbum fue un sueño hecho realidad.

Trabajar juntos fue una experiencia fabulosa, puesto que ya conocía muchas de nuestras canciones y estaba muy ilusionado con el proyecto. Es una persona muy inspiradora a la hora de trabajar, puesto que es capaz de hacerte olvidar todos tus miedos e inseguridades en el estudio y nos ayudó a dar lo mejor de nosotros mismos.

Sarah: Exacto. No es un productor invasivo, de los que intentan modificar tu sonido. Todo lo contrario, se puso a nuestro servicio y fue el primero en preguntar si todo iba como nosotros queríamos.

Justin: Sólo mete baza si tú se lo pides. Prefiere confiar en la visión del artista.

¿Cuál fue el mejor consejo que os dio?

Sarah: Que un artista tiene que sonar convincente. Para ilustrarnos, nos pinchaba temas de Frank Sinatra, y nos explicaba como él lograba meterse en la piel de los personajes sobre lo que cantaba.

¿Con qué artistas actuales os identificáis más?

Sarah: Mi corazón está con los clásicos. Mi primer concierto cuando era una niña fue James Taylor, así que quizá con él. Porque en ese momento decidí que quería dedicarme a la música. Si tuviera que quedarme con un disco que me haya marcado como compositora, ese sería Rubber Soul de los Beatles.

Justin: Y también grandes guitarristas como Stevie Ray Vaughan o Eric Clapton. En discos, también me quedaría con Rubber Soul, lo siento por ser tan poco original. Pero es que ese disco es enorme: marca la transición de grupo pop hacia su etapa más experimental y audaz. Pero venga, también me quedaría con Rumours de Fleetwood Mac y In the wee wee hours, de Frank Sinatra. Yo creo que siempre supe que era lo que quería hacer. Honestamente, si no tuviera el grupo, seguramente estaría muriéndome de hambre (Risas).

Hablemos sobre el título, Nothing but the silence. ¿Hay quizá demasiado ruido en la música actual, con las redes sociales y demás?

Justin: (Risas) Sí, así es. Aunque el título también hace referencia a mantener la sencillez en la música, y entre nosotros como artistas, donde no existe nada más que el silencio entre nosotros y nuestras canciones. Puede interpretarse de muchas maneras diferentes.

¿Qué tal el recibimiento en Europa? ¿Os sorprende teniendo una propuesta tan enraizada en la tradición de vuestro país?

Justin: Qué va, siempre ha sucedido esto entre Inglaterra y Estados Unidos. Todo lo que signifique llevar nuestra música tradicional a otras culturas es hermoso, y estoy seguro que en el futuro aparecerán muchas bandas europeas reinterpretando estos estilos a su manera. Todo eso es positivo para la propia música. Porque instrumentos clave en nuestro folk como el fiddle o la mandolina proceden de la música tradicional irlandesa o inglesa. El ciclo se repite una y otra vez.

Sarah: De momento nuestra experiencia actuando en Europa ha sido magnífica. Internet también ayuda mucho, claro. Cuando venimos a Inglaterra, la gente conoce todas las canciones gracias a Youtube, porque ni siquiera tenemos un álbum a la venta todavía. Lo más parecido fue un EP que publicamos hace unos años. Eso es algo que te motiva mucho, porque sabes que no vas a actuar delante de una audiencia indeferente.

Justin: Europa siempre ha sido una audiencia conocedora y selecta, y lleva décadas pasando. Sucedió ya con el Soul, con el Jazz…

¿Qué significó para vosotros actuar en el Grand Ole Opry de Nashville?

Justin: El Grand Ole Opry es el templo del Country. Es el programa de radio en directo más veterano de Estados Unidos, y todos los grandes del Country han actuado allí: Johnny Cash, Patsy Cline, Hank Williams… Tocar en una institución como esa es el sueño de cualquier artista Country. Y además es uno de los públicos más exigentes con el que te puedes encontrar, puesto que sienten un gran respeto por la historia del Opry y lo que representa.

¿De qué trata la serie Nashville en la que aparecéis?

Sarah: Es un drama del canal ABC, producido por T-Bone Burnett. Se centra en la ciudad de Nashville, el Country y la escena musical de la ciudad, al igual que Treme se centraba en New Orleans, por ejemplo. Los números musicales son parte fundamental de la serie, y utilizan a artistas reales tocando sus canciones. No es como en Glee u otras series, donde escogen versiones de temas conocidos.

Justin: Aparecer en ella fue muy importante para nosotros, fue quizá nuestro primer “triunfo” de verdad. La clase de cosas que hacen sentirse orgullosos a nuestros amigos y familiares (Risas).

¿Véis la TV como una plataforma para los nuevos artistas ahora mismo?

Justin: Por supuesto, y hay que aprovecharlo, porque el mundo de la música cambia tanto, que uno tiene que aferrarse a lo que surja. Quizá ahora la gente compre menos discos que nunca, pero hay nuevos canales como la TV que permiten exponer tu música a audiencias amplias y posibilitan que los músicos sigan ganando dinero con su trabajo.

Siempre se pinta la ciudad de Nashville como una meca para los artistas emergentes de Country, pero también como un lugar en el que existe una competición despiadada por triunfar

Justin: (Risas) Y hay parte de verdad en todo ello. Es una ciudad volcada con los músicos, pero la cantidad de talento que concentra es tan grande, que no todos pueden triunfar. Puedes darte a conocer o morirte de hambre allí, porque el talento destaca en todos los campos: puedes encontrar brillantes instrumentistas, songwriters, cantantes, etc. Pero no creo que sea tan despiadada: es una comunidad muy acogedora, y si te tomas en serio tu trabajo, puedes hacer amistad fácilmente con otros que son igual de buenos.

Ambos sois compositores, ¿qué tal la competencia entre ambos?

Sarah: Bueno, de momento funciona bien, porque se trata de picarse para ver quien compone la mejor canción del disco (Risas).

¿Y qué tal la vida en la carretera?

Justin: Es muy emocionante estar de gira, y personalmente deseo que no se acabe nunca. Es duro a veces estar tanto tiempo lejos de casa, pero aprendes a cambiar de perspectiva y a valorar la oportunidad de ver el mundo y conocer a tanta gente diferente. De hecho, esperamos poder tener la oportunidad de actuar en España pronto.

Sarah: Y además intentaos traernos lo máximo posible con nosotros: nuestros instrumentos…

Justin: ¡Incluso nuestro café favorito! (Risas).

 

Texto: J.L. FERNANDEZ

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