Breves — 25 mayo, 2015 at 17:36

King Pug, música blues que no deprime.

 

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Esta semana tendremos la oportunidad de conocer a King Pug presentando su brillante “Grocery”. Son sólo dos fechas que servirán de presentación a una posterior gira que llegará en breve, pero que recomendamos desde aquí a todos aquellos que puedan pillarlos ahora. Será el 29 de mayo en La Rotonda Delicias (Zaragoza) y el 30 en Funhouse (Madrid), junto a Eva Vázquez.

Posiblemente nunca en la Historia del rock había habido tantos power duos (guitarra y batería en este caso), como de un tiempo a esta parte. De los nombres más eléctricos y conocidos -White Stripes, Black Keys- a bandas más alternativas -Boood Red Shoes- o propuestas más pantanosas –Little Hurricane, Two Gallants-, parece que el formato, lejos de quedarse en curiosidad o anécdota, cada vez tiene más adeptos.

Un formato que depende del directo, (en estudio es otro cantar, si hay buenas canciones detrás) para demostrar su valía,  más que ningún otro. A partir del trío una banda puede jugar en escena de mil maneras, dejando a los distintos instrumentos tomar su parte de protagonismo, o vestir los temas de un modo u otro. Pero con sólo una guitarra y una batería uno necesita muchos recursos propios, empezando por una buena voz, para evitar la linealidad, la similitud. El tedio, en definitiva.

En el caso de King Pug, a falta todavía de haberlos catado sobre las tablas, circunstancia que pienso remediar en breve, intuyo un gran directo, basándome en la energía  y lo ecléctico de ‘Grocery’ su primer larga duración tras un par de ep’s. Eclecticismo dentro de una ortodoxia, claro. Aquí básicamente nos encontramos a dos experimentados músicos (Dave Wilkinson, guitarra y voz y Caspar St. Charles, batería) ofreciendo un blues de lo más groovy. Nada de baquetazos secos y riffs para rellenar hueco. Aquí hay blues del de siempre (‘End of Me’), blues del duro (‘Mind On Me’) y blues rural mirando al Delta (‘Love Train Coming’) pero también funk y rock y ganas de que bailes, aunque sea pateando el suelo.

Basta llegar al tercer tema, ese magnífico ‘Flying High’ de inequívocos aires country-rock o detenerse en cuando se ponen mínimamente instrumentales, caso de ‘Please Believe Me’ para darse cuenta de que los ingredientes del menú son de todo, menos aburridos o monótonos.

Ingredientes, por cierto, comprados, preparados, cocinados y servidos por el Sr Wilkinson, inglés afincado en Barcelona y responsable de todo el proceso de grabación y que no hace mucho declaraba: la filosofía de King Pug es crear rock con el que puedas bailar, música blues que no te deprima. No podría estar más de acuerdo.

 Texto: Eloy Pérez    

 

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