Discomático — 15 abril, 2015 at 10:36

Steve Hackett, bailando con lobos

Cuarenta añSteveHackettos han pasado desde que Steve Hackett,  aún formando parte de Genesis, publicara ‘Voyage of the Acolyte’, su primer disco en solitario. Cuatro décadas y más de dos docenas de discos después, el guitarrista de Pimlico regresa con un nuevo trabajo, ‘Wolflight’, a archivar en la parte alta de su discografía, pues a sus 65 añazos seguir entregando discos de este nivel, es para descubrirse.

 

Los seguidores de Hackett encontrarán  en este disco, aparte de su inconfundible guitarra en varios temas, todo un reguero de influencias, estilos y más de un experimento. Utilizando en algunos temas instrumentos traídos del quinto pino (el tar, una especie de laúd típico de Azerbaiyán,  el duduk, originario de Armenia o el didyeridú, patrimonio de los aborígenes australianos), que dotan a varios pasajes de un aroma a world music de lo más adecuado, esquivando con habilidad el hedor a pachuli new age, el disco no obstante tiene una sólida base rockera, con riffs y punteos de mérito (‘The Wheel’s Turning’, ‘Black Thunder’), bonitos arpegios de guitarra española (‘Earthshine’, ‘Love Song To a Vampire’) y fugas a lo épico o lo puramente operístico (‘Corycian Fire’).

 

Todo ello respaldado, en numerosos momentos, por una orquestación clásica, nada que deba extrañar a quien conozca mínimamente la trayectoria del Sr. Hackett. Un disco que no defraudará a sus fans, que puede gustar a más de un despistado o neófito y que cuenta con el aliciente de venir envuelto en una de las portadas más tronchantes que a buen seguro veremos este año, con el guitarrista rodeado de lobos frente a un torreón en ruinas, mientras al fondo una luna de aerógrafo se asoma entre nubes ominosas. Deliciosamente kitsch.

 

Eloy Pérez

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