Encuentros — 4 marzo, 2015 at 12:39

The Dust Bowl, extraños en tierra maña

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Son una de las formaciones más prometedoras del ámbito stoner estatal. The Dust Bowl surgieron como toda banda del género en tierra agreste, carente de lluvia y azotada por tormentas de polvo. No hay que mirar muy lejos para encontrar, en plena ribera del Ebro, un cruce de caminos que transitan estos desérticos terrenos. Acaban de publicar su segundo trabajo Sangre Grande, un disco cargado de riffs pesados, melodías, atmósferas y arte, mucho arte. Porque la portada así lo define, y es muy significativo, a la vez que arriesgado, acercarse a sonoridades cercanas y alejadas al mismo tiempo de las corrientes ortodoxas del género. En cualquier caso este matiz le da personalidad e identidad, algo muy difícil de conseguir actualmente en la música. Con todos ustedes, The Dust Bowl…

Después de una introducción tan enigmática como esta, muchos se preguntarán, ¿de dónde son exactamente The Dust Bowl?

The Dust Bowl nacieron en Torres de Berrellén (Zaragoza), a las faldas de los montes del Castellar, tierra abrupta, barrancos de yeso y sal donde alacranes y escolopendras campan a sus anchas; junto al río Ebro, donde valle y desierto se dan la mano con cierta suspicacia.

¿Sangre Grande es el título de vuestro segundo lp? ¿Por qué esta combinación tan extraña?

Sangre Grande realmente es el nombre de una región de Trinidad y Tobago. Fue César, nuestro guitarrista, el que vino con el nombre. Suena poderoso, oscuro y tiene ese punto abstracto y desconcertante que casa bien con nuestro sonido.

Destacábamos la portada del álbum como muy significativa del concepto de él. ¿De quién fue idea y si os costó realmente encontrar un diseño adecuado?

Teníamos el título del álbum y pensamos en una bailaora de flamenco. De modo que le planteamos la idea a Dani de Münster Estudio y diseñó la portada. Él aportó su particular visión creando una portada elegante y sugerente. Esta combinación portada-título encaja a la perfección con lo que representan nuestros directos: energía, raza, misterio, oscuridad…

Hablamos del disco. ¿Cuáles fueron las ideas previas a la hora de componer las canciones que lo forman? ¿Fueron cambiando a lo largo del proceso de composición?

Partimos básicamente de cero (excepto en dos temas) y todo el proceso fue muy fluido y orgánico. Hay canciones que salieron a la primera y otras fueron mutando lentamente hasta dar con su versión final. No seguimos ningún método de trabajo concreto a la hora de componer las canciones, simplemente las cosas surgen y si la idea nos gusta a todos, adelante con ella. Sangre Grande es un disco mucho más compacto pese a su variedad. Suena mucho más actual, menos anclado en los preceptos del rock 70’s, hay cambios en temas como la afinación y además, hemos conseguido un sonido más cálido, cremoso y acorde con lo que estábamos buscando. Teníamos en mente trabajar diferentes texturas sonoras para lograr un disco más rico en matices pese a ser básicamente un álbum de guitarras abrasivas. Tiene una dualidad muy marcada entre guitarras pesadas y melodías vocales con un punto sofisticado; nos gusta ese contraste y queríamos que los temas fueran realmente canciones y no pajas de 17 minutos, es decir, ir al grano.
Resulta difícil no encontrar vínculos con las bandas de Seattle o California como Nirvana, Alice in Chains, QOTSA o Kyuss, pero ¿hasta qué punto estas influencias están tan presentes en vuestra música? Quiero decir, son bandas de referencia para vosotros y conocidas por el gran público, pero si buceamos más encontramos detalles que se nos pasan por alto. ¿Cuáles son esos tesoros que esconde Sangre Grande?

Nunca nos hemos considerado una banda de stoner rock, aunque es cierto que desde nuestros inicios esa influencia ha estado presente. Sin embargo, tenemos unos gustos bastante amplios y eso, sin duda, se refleja en los temas de Sangre Grande. Hemos coloreado y acentuado nuestros temas a través de órganos, djembes, maracas, panderetas, palmas, armonías vocales, creando una conexión con el rock y el pop de los 60’s y, al mismo tiempo, con bandas que nos gustan mucho. Si estás atento puedes encontrar referencias a Melvins, Black Flag, Dead Kennedys, Dick Dale, Fuzztones, Cheap trick, Brincos, Paco de Lucía…

“Until the morning Light” me parece un guiño total al flamenco-rock, ¿os lo planteásteis así desde el principio o simplemente surgió?

Fue totalmente accidental. En un principio teníamos una melodía que por algún motivo nos recordaba mucho a bandas como Los Brincos. Decidimos aprovecharla y montamos el resto del tema. En la parte del solo enfatizamos ese carácter folclórico hispano y añadimos palmas, sonidos de llaves lanzadas al aire chocando entre sí y una guitarra que rememora los ambientes andaluces de Alameda o Smash.

El disco se ha publicado en formato cd y por lo que se, pronto lo veremos en lp. ¿Reivindicáis este formato analógico a pesar de su costosa fabricación e importante inversión económica?

Nosotros consideramos que hay que reivindicar y apostar más que nunca por el formato físico. Esto no quita para que el disco pueda estar disponible en descarga como es el caso de Sangre Grande, que además ha salido bajo licencias libres. Son temas diferentes.  Tiene que ver más con una actitud de oposición frente a aquellos que vienen proclamando la muerte del formato físico desde hace algunos años. Precisamente soportes como el vinilo están ahora más vivos que nunca.

He leído por ahí que vuestro disco se ha escuchado en muchos lugares del mundo. ¿Qué es lo que más les ha atraído de él?

Nos ha pillado por sorpresa. Lo que más ha llamado la atención son los temas, sus melodías y ese extraño colorido que impregna el toque hispano. Sobre todo ese exotismo implícito que da esa extraña comunión entre nuestro sonido y el clima de nuestra tierra. Creemos que es algo que, inconscientemente, hemos sabido captar.

Los círculos del stoner en los que os movéis son muchos pero están muy dispersos. ¿Qué hace falta para que un género underground como éste alcance un respeto y un reconocimiento?

Creo que el stoner rock está viviendo una segunda oleada y  se nota en que hay una escena más fuerte alrededor de este tipo de sonidos con multitud de sellos, bandas, festivales, páginas especializadas, etc. Fundamentalmente en Europa y Estados Unidos. Aquí en España crece cada vez más la audiencia pero no sabríamos decir si existe o no una escena, por eso, pensamos que sigue siendo un género underground, aunque la presencia en los festivales de bandas de este tipo va aumentando. Por algo será…

Hace unos años, una canción vuestra apareció en un recopilatorio del Festival Azkena Rock. ¿Qué supuso esto para vosotros y pensáis que iniciativas como esta deberían de cultivarse más?

Por supuesto, todo lo que sea apoyar y difundir el trabajo de nuevas bandas es esencial desde un punto de vista cultural. Participamos con “My Blood”, un tema de nuestro primer álbum, y gracias a eso, nos pincharon en radios del ámbito estatal. Siempre son de agradecer iniciativas de este tipo que nacen con pasión y de forma absolutamente desinteresada.

¿Está tan difícil para una banda que está naciendo tocar fuera de su lugar habitual?

Cada día es más complicado. Lo que más funciona es el boca a boca. Todas las bandas quieren tocar en el mayor número de sitios posibles. Allí donde nos llamen y seamos bienvenidos, ahí estaremos.

Texto: Rubén Vela

Foto: Niko Bleach

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