Artículos — 19 febrero, 2015 at 21:12

Nikki Sudden vs Beethoven

Nikki SuddenEl próximo mes de marzo hara ya nueve años de la triste y repentina muerte de Adrian Nicholas Godfrey, más conocido en el mundillo por Nikki Sudden. Tras un concierto en el Knitting Factory de Manhattan, NY, su corazón le jugó una mala pasada mientras leía en la habitación de su hotel, de madrugada.

A los 49 años dejaba tras de sí una discografía tan errática como imprescindible, docenas de grabaciones en otros tantos sellos, discos de culto casi al instante, y una no menos numerosa legión de seguidores a lo largo y ancho del globo, que apreciaron en él no solo un músico prolífico y talentoso sino también una personalidad única, insobornable. Un tipo único en varios aspectos, y uno de esos artistas de los que vale la pena hacerse fan. Fan de verdad.

Dejó terminado un disco que se publicó póstumamente, ‘The Truth Doesn’t Matter’, que confirmaba su gran estado de forma en los últimos años y hacía aún más lamentable, si cabe, su desaparición.

Pero cabía presumir, y los fans lo sabían, que debían quedar horas y horas de material por publicar, y todo era cuestión de esperar, ojo avizor.

 

La primera referencia tardó  casi tres años.  ‘Golden Vanity’, un disco ‘perdido’ que grabó junto a Phil Shoenfelt a finales de los noventa veía al fin la luz, seguido al cabo de un par de años por ‘Tel Aviv Blues’, un más que notable compendio de temas en acústico grabado en el Fast Music Studio de la capital israelí en 2002. Dos primeras muestras de que lo que se había quedado en el tintero no era, como suele ocurrir en demasiadas ocasiones, material de segunda.

Nikki BeethovenEse mismo año y casi a la vez que los dos anteriores se publicaba ‘Playing With Fire’. Una recopilación de descartes de sus dos últimos discos en estudio, compilada por John C. Barry, (bajista de los Last Bandits desde casi una década atrás) y que contiene algunos de los mejores momentos del Sudden inédito. Desde la inicial ‘Pretty Little Pretty’, un tema de blues rock de los que tan bien se le daban, pasando por ‘Hanoi Jane’ y su inequívoco aliento a T.Rex o esa maravillosa ‘Visions Of Sin’, que parece circular a toda velocidad por la Highway 61, desgranando sin parar su listado de mitos del rock e imágenes bíblicas en un carrusel dylaniano como pocos.

 

En 2013 llegarían dos nuevos lanzamientos. ‘Still Full of Shocks’, un cd de edición limitada con sesiones en acústico grabadas en estudio, básicamente temas ya conocidos de su repertorio en nuevas versiones, más un par de inéditos, y por supuesto la joya de la corona hasta el momento, lo que todos los que apreciamos su música llevábamos años esperando, la tan anunciada box-set con toneladas de material inédito.

Titulada ‘The Boy From Nowhere Who Fell Out Of The Sky’ (un verso sacado de su canción ‘Great Pharaoh’) y limitada a 2.000 copias, es un auténtico regalo para el fan. Un maravilloso, abigarrado cajón de sastre en nada menos que seis cds abarcando toda una obra, toda una vida. Dos cds de carácter antológico, obligados, que van desde los Swell Maps hasta su ultimo disco en solitario, pasando por los Jacobites y demás proyectos paralelos y cuatro cds más repletos de joyas (semi)ocultas: caras b, versiones alternativas, sesiones de radio, colaboraciones en discos de otros artistas…todo reunido, recopilado y empaquetado en un diseño tan sencillo como cálido y, en cierto modo, familiar para el fan. Y cuidado con la nómina de músicos que lo acompañan en muchas de estas grabaciones, que no es moco de pavo: Peter Buck, Mike Scott, Mick Taylor, Rowland S Howard, Jeremy Gluck, Max Decharné, entre muchos otros, una muestra más de que Nikki no sólo era apreciado por el connoisseur experto en artistas de culto, sino que muchos de sus colegas de profesión le rendían igual –y recíproca- estimación.

Tras la edición de tamaño artefacto, en el que perderse durante meses, uno podría pensar que tal vez, ahora sí, ya quedaba poco o nada que publicar. Quizás algún tema suelto, algún concierto perdido en el tiempo…

Pero justo el año pasado el sello Troubadour (responsable de la mayoría de los lanzamientos comentados) nos volvía a sorprender con el que podría ser el mejor disco póstumo de Nikki. Editado tanto en cd como en una edición limitada de 400 discos en –precioso- vinilo azul, ‘Fred Beethoven’ recupera unas sesiones grabadas a finales de los noventa en los estudios de cabecera de Nikki (Woodbine, en Leamington Spa), formando equipo con Freddy Lynxx, uno de sus compinches esporádicos, epígono francés del rock más canalla.

 

Nikki ChristmasEstos temas, descubiertos a raíz del proceso de ‘investigación’ para confeccionar la box set están entre lo mejor jamás grabado por Nikki. La version de ‘Johnny B. Goode’ llevada a su terreno con áxito absoluto, el homenaje a Ronnie Lane con la clásica ‘Debris’, las guitarras de ‘Pin a Rose on Me’, los habituales números de rock julandrón (‘Don’t Look Back’, ‘Looking At You’…)  o la extensa jam de ‘Stereo Baby’, con el bajo buceando bajo oleadas de guitarras en pleno desenfreno, un recuerdo a los lejanos días de los Swell Maps y una demostración, otra más, de la huella que el kraut dejó en un joven e impresionable Nikki Mattress, antes de cambiarle el apellido a su alias y descubrir a Dylan y los Stones.

Además ‘Fred Beethoven’ tiene una estructuración lógica muy inusual en este tipo de lanzamientos, y de la que incluso carecen algunos de los discos que él mismo editó en vida. Me viene a la cabeza por ejemplo ‘Seven Lives Later’, su disco del 96, hecho de retazos, de temas grabados aquí y allá, cuya calidad es indiscutible pero que está a años luz de la coherencia interna de este álbum. Algo que hay que apuntar, al menos en parte, en el haber de los responsables de la edición.

Resulta sorprendente también que un material de tanta calidad se quedara en las cintas de grabación, pero sea como sea lo que importa es que ahora podemos disfrutarlas.

 

Y cuando el siempre sediento pero satisfecho y arruinado fan cree que hasta dentro de un tiempo no tendrá que volver a rascarse el bolsillo, los entrañables apandadores de Troubadour, Dios los bendiga, se vuelven a sacar de la manga un par de referencias más. En este caso, ediciones limitadas a 200 copias de dos conciertos distintos, acústicos ambos, uno grabado en Hamburgo en el día de Navidad de 1985, y el otro, ‘The Copenhagen Affair, registrado como su título indica en la capital danesa en 1991.

Nikki CoppenhaggenSi ‘Christmas Day Blues’ nos presenta, con sonido crudo pero lo bastante decente a un Nikki cuya entonación y timbre aún recuerdan horrores al Johnny Thunders de ‘Hurt Me’, defendiendo un corto e incipiente repertorio en lo que se intuye un bolo casi en familia, el concierto de Copenhague nos lo muestra ya más derivado hacia el tono nasal a lo Dylan que le acompañaría el resto de su carrera.

Interpretando con convicción quince temas propios y dos versiones (Stones y Neil Young), de entre los que destacan los pertenecientes a ‘The Jewel Thief’, el disco que acababa de editar, grabado junto a los muchachos de R.E.M., este segundo directo es una magnífica oportunidad de escuchar cómo sonaban en vivo y en acústico canciones como ‘The Bagman And The Twangman’, ‘Don’t Let Them Mess With You’, ‘Spend a Little Gold With Me’o ‘Grievous Angel’, temas que más tarde desaparecerían de sus set lists habituales.

 

A todo lo anteriormente dicho hay que añadir, también el año pasado, la reedición en vinilo de sus primeros discos tanto en solitario como con los Jacobites, y la reciente salida al mercado de una caja (‘Dark Rags At Dawn’) que incluye esos siete lps reeeditados más el single de ‘Back to The Start’.

 

Una caja no precisamente económica, para la cual un servidor ya ha empezado a ahorrar. Como dijo una vez Ryan Adams, ‘si ves por ahí un album de Nikki que no tienes, lo compras!!’

 

Y vale esos siete lp’s los tengo desde hace muchos años…

…pero no tengo ese single!!!

 

En fin, continuará..

 

Eloy Pérez

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