Vivos — 21 enero, 2015 at 15:09

Dixie Town & Tea, Rocksound (Barcelona)

DIXIE TOWN_1

Como ustedes ya deben saber nuestra cabecera cumple tres décadas de existencia en este recién empezado año 2015. Y eso hay que celebrarlo, que no es moco de pavo. Este concierto, organizado en colaboración con Rocksound Bar, era la primera de las fiestas que iremos montando durante estos trescientos sesenta y cinco días. Dixie Town regresaban a la ciudad condal para presentar su último lanzamiento, el alabado disco en directo Burned Alive, y, como de costumbre, se comieron el pequeño escenario de la sala a base de entrega, sudor y potencia. Sus canciones nacen de las entrañas, como debe ser tratándose de blues poderoso, directas a la boca del estómago, sin hacer prisioneros, envueltas en electricidad desbocada y con el alma saliendo por la recia garganta de su vocalista. Fuimos testigos además de su primera aparición como cuarteto en tierras catalanas con la presencia en sus filas de las teclas de Isaac Campos que aportó finura cuando era menester y rugosidad de fondo en el momento en que era requerida. Los gallegos son envite seguro, se encuentran en un gran momento y conciertos como el del pasado viernes nos hacen esperar con más ganas una nueva grabación en estudio. Para comprobar lo que Isaac puede sumar a su ya consolidada personalidad y ver hacia qué dirección dirigen sus pasos. Las pistas que han dejado entrever prometen.

Otros que siempre están finos, finos, son Tea. Ante el derroche de testosterona que les precedió el combo de los hermanos Muñoz dio otro giro al blues rock. Composiciones con más matices que se basan en la excelente labor de las dos guitarras, esas armonías y solos a dos hachas nos remiten a tiempos gloriosos del género, y en un tratamiento más melódico de las partes vocales. Como en el caso de los Dixie Town su dominio instrumental es apabullante, tienen buenas canciones que defender y muchas tablas curtidas en cientos de conciertos en todas las condiciones posibles. Y claro, con esa materia prima es complicado fallar. Se dieron una vuelta por su discografía, nos deleitaron con su habilidad para las versiones y se despidieron, a petición popular, con su estupenda lectura del «Free Bird» de Lynyrd Skynyrd y su ya conocida orgia guitarrera.

Una excelente velada que volvió a poner sobre el tapete el nivel que atesora el rock nacional y la dura lucha que bandas como las que nos ocupan deben llevar a cabo para continuar subiéndose a la furgoneta a devorar kilómetros. El aplauso incondicional del personal asistente debe suponer el mejor combustible para seguir. Ambas bandas merecen recoger mucha más atención de la que gozan.

Manel Celeiro

Foto Dixie Town: Cecilia Bruned

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