Encuentros — 7 enero, 2015 at 9:46

Jubal Lee Young, manteniéndose real y orgánico

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La primera vez que servidor oyó hablar de Jubal Lee Young lo estaban presentando de manera errónea en televisión como el hijo de Neil Young. Corría 2007 y el joven se disponía a visitar nuestro país para girar en formato acústico junto a otro hijo de famoso que empezaba, Justin Townes Earle. Porque lo cierto es que el padre de Young sí que se dedicaba al digno oficio de la canción pero ni era canadiense ni se hacía acompañar de los Crazy Horse. Steve Young, su progenitor, era de la mismísima Georgia y aún recuerdo las risas de Jubal Lee, tras su actuación en Barcelona, cuando le comenté la confusión. Han pasado siete años desde entonces y no había vuelto a tener noticias de él hasta que por casualidad cae en mis manos un disco que responde al título de On A Dark Highway y que pasa por ser su nuevo trabajo. Se me antojaba obligado saber qué había estado haciendo todo este tiempo.

 

¡Cuánto tiempo sin saber de ti!

Ya sabes, cosas de la distribución. Lo cierto es que no he parado de hacer discos. Visité España con Justin Townes Earle en 2007 para presentar mi segundo disco. Luego edité tres más, The Last Free Place in America, Not Another Beautiful Day y Take It Home. Y ahora llega el sexto. Tengo una racha terriblemente purist e insist en hacer la música que quiero hacer, para bien o para mal. Eso ha provocado que siga siendo un artista independiente en el sentido literal de la palabra y por tanto no he tenido la exposición mediática de otros artistas, pero para mí es cuestión de mantener lo real y orgánico.

Lo cierto es que tu música ha variado poco, y no lo digo como algo negativo.

Entiendo. Tengo las mismas influencias que siempre y eso influye en el resultado final. Mi padre es parte importante de eso, peor también mi interés por escuchar la música de los demás. Puedo hablar siempre de gente que de una manera u otra está en mi música: Waylon Jennings, Hank Williams, Bob Dylan, Tom Petty, Ray Wylie Hubbard, Neil Young, Merle Haggard, John Lee Hooker…Mi estilo nace de la influencia colectiva de todos ellos. Todo se filtra de una manera u otra.

¿Cuándo decidiste dedicarte a la música? Supongo que con un padre como Steve en casa debía ser fácil.

Empecé a tocar la guitarra a los doce años y un año después empecé a cantar. Casi de inmediato empecé a escribir mis propias canciones. Supe muy pronto que quería hacer mis propias canciones. Hoy en día, por ejemplo, cuando hago una canción de otro artista solo lo hago si me vuelve loco y puedo convertirla en algo mío con lo que identificarme. No podría estar en una cover-band, por ejemplo.

Por tanto ¿podemos entender que tus discos, incluyendo este, son un registro de sentimientos y experiencias personales?

Sí, claro. Escribo desde el corazón. No hay mucha diferencia entre mi persona y la música que hago. Todo es muy real y crudo, a veces. Este nuevo disco, en concreto, habla sobre la gente que he encontrado en los viajes que he hecho últimamente. Nunca sabes lo que te va a inspirar y hay que estar atento, y una vez llega esa inspiración saber dotarla de un mínimo grado e imaginación. Pero definitivamente sí, mis canciones siempre tienen una base en mi propia experiencia.

Me has dicho que te cuesta hacer versiones y en este disco hay dos de tu padre ¿por qué?

Porque disfruto haciéndolas. Son canciones que me encantan y eso no ha de cambiar porque sea mi padre el que las haya hecho. Mi padre es un múscio importante, a menudo dejado de lado por la corriente más comercial del negocio. Hay una generación más joven que solo puede llegar a él a través de mí y eso también me motiva.

¿Qué ha cambiado en ti respecto aquel chaval que vi en 2007 en España?
¡Todo! (risas). La verdad es que en aquel momento estaba un poco perdido y confiaba poco en mí mismo. Estaba al final de un mal matrimonio y pasando por una transición musical. Además había hecho pocas giras con consistencia entonces. Acabé divorciándome y eso cambió mi vida por completo. Empecé a viajar mucho y me encontré conmigo mismo tanto en lo personal como en lo musical. Cogí confianza y eso me hizo ser alguien totalmente diferente. Luego tuve una serie de problemas de espalda que he arrastrado casi desde la adolescencia y acabaron volviéndose graves. He estado el último año intentando arreglarlos y creo que lo he conseguido, así que ahora toca salir a la carretera a defender las canciones de On A Dark Highway.

 

Texto: Eduardo Izquierdo

 

 

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