Vivos — 9 diciembre, 2014 at 16:23

The Hobo Fest, Rocksound, Barcelona

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No era la fecha elegida la mejor. Final de puente largo, éxodo masivo de la ciudad condal y regreso con los habituales atascos de entrada a la urbe. Todo y así se congregó la gente suficiente para que reinara un buen ambiente en la sala. Les tocó abrir la noche a los anfitriones del evento, los locales Booty Hunters. Poco se puede decir de ellos que no se haya dicho ya. Están en un momento excelente, muy rodados y con una confianza plena en sus posibilidades , lo único que les falta es meterse a fondo en la gestación y grabación de material nuevo una vez las canciones del estupendo Chernobilly ya han sido exprimidas en directo. Tienen una parroquia fiel a la que pusieron a mil reforzando su lado salvaje finalizando el pase pisando a fondo el acelerador y dejando el camino expedito a los polacos Freeborn Brothers.

Un par de freakies que descolocaron en su inicio, con un tema enigmático, para dar paso a una  esquizofrenia sonora escenificada por un guitarrista y acordeonista absolutamente perturbado y un pollo sin cabeza, pero con gorra, que le daba por igual a la tabla de lavar, a una batería esquelética que aporreaba con las manos o a un banjo tocado a lo hacha de black metal. Inclasificables pero efectivos, mezclando la música de raíces con toda la tradición del folklore centroeuropeo, la orquesta de dos miembros acabó montándola gorda.

Les sucedieron los norteamericanos Urban Pioneers. Trío de Tennessee, violín,  banjo y contrabajo que han girado con Bob Wayne, The Broken Band o Filthy Still, mucho más fiel a la tradición del bluegrass y el folk. Pese a ello tenían un aire irlandés en sus canciones, acercándose en ocasiones a un sonido similar al de formaciones europeas del estilo, que convirtió Rocksound en una empapada taberna durante la fiesta de la cosecha. Público metido a fondo en el concierto, incluidos los aficionados al metal que entraban en la sala tras la actuación de Mastodon en el vecino Razzmatazz, y ambiente borrachuzo y bailongo.

Como traca de despedida se sumaron los Freeborn Brothers, aportando acordeón y tabla de lavar además de añadir un plus de desmadre escénico, para una jam final pasada de vueltas que transformó un lunes a priori muy poco propenso a la fiesta en una velada sudorosa y divertida. De aquellas que te hacen volver a casa con una sonrisa en la boca y el sabor a victoria que da eso que dan en llamar “el poder curativo de la música”.  Si algo sucedió realmente ayer en el local de Poble Nou fue comunicación. Bandas que transmitían y respetable que recibía el pase y lo devolvía al escenario. Como siempre debería ser en estos días de intérpretes aficionados al rollo iceberg y espectadores a lo suyo. ¿Un dato? Escasos los que andaban pendientes del móvil durante las tres horas de bolo…Ahí queda eso.

Manel Celeiro

Foto: Freeborn Brothers / Eduardo Izquierdo

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