Encuentros — 7 noviembre, 2014 at 13:42

The Gramophone All Stars, una Big Band a ritmo de reggae & soul

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Cada banda tiene sus propios sueños, y el de The Gramophone Allstars era convertirse en una Big Band algún día. Ahora, con su cuarto disco, ha llegado el momento de hacerlo realidad. Genís Bou, líder de la banda, nos explica todo lo que se esconde tras Jazzmaica, un disco que sirve de punto de encuentro entre la música afroamericana de los 60 y los ritmos jamaicanos.

 La familia ha aumentado considerablemente ¿En qué momento decidís convertiros en una Big Band?

Era una especie de sueño des de los inicios de la banda, en 2008. Recuerdo muy bien estar en una reunión fundacional con los que iban a ser los miembros del grupo y comentarles que “si todo va bien, algún día haremos un disco con una big band!”. Y ahí estamos, seis años después hemos logrado hacer realidad ese proyecto.

¿Cómo nace el concepto que esconde Jazzmaica? Ese afán por descubrir como se llega a unir la música afroamericana de los 60 con los ritmos jamaicanos parece una labor casi antropológica.

Siempre me ha interesado muchísimo el cruce entre estos dos universos: la música negra en su globalidad y la música jamaicana. En verdad no es nada nuevo, ya que los músicos jamaicanos de los sesenta y setenta hicieron versiones de infinidad de temas de música negra. Por otro lado, siempre hemos sido una banda con una propuesta un tanto moderna en el sentido de tocar música jamaicana pero con muchos ingredientes de otros ámbitos, especialmente el jazz. Y en todos nuestros trabajos anteriores hay versiones de música negra. Así que la idea vino un poco sola, casi por inercia. Decidí que era el momento de hacer ese disco en big band que siempre había tenido en mente y que el mejor repertorio que podíamos tocar era música negra pasada por el filtro jamaicano.

En un disco en el que parece estar todo pensado al milímetro, imagino que la elección de los temas que habéis versionado tampoco habrá sido casual.

Para nada. No hay nada de casual en todo en disco. La elección de los temas era una cuestión vital, puesto que tampoco nos sobra el tiempo y preparar un arreglo para big band te pide muchas horas. Si se hacía el arreglo el tema tenía que entrar en el disco. No es como cuando grabas con una banda de cinco músicos y dices “bueno, tenemos doce temas y vamos a sacar los diez que mejor queden…”. Intenté buscar un equilibrio entre temas que podían funcionar y que al mismo tiempo aportaran todos cosas distintas al disco, momentos y atmósferas únicas de algún modo.

Puede que a Stevie Wonder o a Ray Charles los conozca todo el mundo, pero no ocurre lo mismo con Jackson Sisters o Smokey Robinson. ¿Existe una labor “educadora” dentro de todo ésto?

En realidad no. Yo no me considero un experto de la música negra, más bien un amante. No habría sido honesto por mi parte presentarlo así. La idea principal era solo escoger buena música. No me preocupaba en absoluto hacer un ejercicio de coleccionismo en el sentido de versionar rarezas o singles que no conoce casi nadie. Aunque también es verdad que pedí a un conjunto de amigos melómanos, dj’s y gente del mundillo que me mandaran temas de música negra que les gustan, y así, entre sus propuestas y las mías propias me puede hacer una lista de 50 temazos para luego escoger los que iba a versionar. De ahí salió algún tema de los menos conocidos por el gran público del disco, como es el Color Him Father.

Habéis cogido temas como el de Funky Kingston de Toots & The Maytals y le habéis dado completamente la vuelta. ¿Cómo ha funcionado todo ese proceso de adaptación?

Este es un tema que ya veníamos tocando desde hace tiempo, por lo menos 4 años. Siempre lo habíamos tocado bastante similar al original, así que al llevarlo al formato big band pensé en darle un poco la vuelta. Es un tema que sintetiza un poco la filosofía del disco y de la banda, ya que se trata de unos músicos en Jamaica intentando llevar el funky a la música que tocaban ellos, el reggae. De este modo pensé en llevarlo un poco mas allà, y tocarlo en plan funky. De la lista de temas que antes mencionaba había el tema Give It Up Or Turn It A Loose de James Brown, y me vino a la cabeza juntar ambos temas. Además fue perfecto porqué me sabía muy mal que alguien como James Brown no estuviera presente en Jazzmaica.

He visto que habéis hecho un crowdfunding para intentar sacar a la luz un documental sobre la gestación del álbum. ¿Hasta que punto ha sido clave todo este proceso creativo?

Bueno para un grupo como nosotros empezar una aventura como esta es todo un reto. Por muchas razones que van desde no tener un gran público ni número de conciertos hasta la cantidad de trabajo que hay de dedicar en escribir toda la música pasando por la logística interminable que representa una banda de quince personas. Justamente, unos de los pocos seguidores que tenemos son Jordi, Jep y Arnau, que hace tiempo que son buenos amigos de la banda y seguidores incondicionales. De ellos vino la idea de plasmar todo este proceso en un documental, y llevan casi un año persiguiéndonos con sus cámaras. La verdad es que a nivel de documento es muy bonito porque está grabado desde el primer ensayo hasta el estudio. Es increíble tener todo esto grabado, porqué para nosotros ha sido todo un desafío…

También incluís dos temas propios: Wise Two y Sophisticated Babylon. ¿Se crearon especialmente para el disco? ¿Cómo conseguís que encajen con el resto?

No, ambos temas existían antes del disco. El primero que entro en el tracklist fue el Sophisticated Babylon, una composición original de mi “hermano” Lluc Casares, saxofonista de la banda. Yo conocía el tema y pensé que podía encajar muy bien en el disco. Iba a ser el tema con un lenguaje más jazzístico a nivel conceptual y de arreglo. A mi me parece un paso natural partiendo de la música y filosofía musical de los Skatalites de los sesenta. Y creo que con el arreglo que escribió Lluc lo ha logrado.

Por otro lado, Wise Two es un tema que escribí hace un tiempo a modo de homenaje a Coltrane, pensando en su composición Wise One. Entonces me vino a la cabeza usar ese tema casi como un interludio juntando ese universo armónico y melódico de Cotlrane con los ritmos tribales jamaicanos conocidos como nhyabingi. Coltrane estaba muy interesado por las músicas étnicas y tribales. Ha quedado un invento curioso, pero creo que funciona.

Si no me equivoco, sois la primera Big Band dedicada a los ritmos jamaicanos, al menos a nivel estatal. ¿Tenéis la sensación de realmente estar consiguiendo algo importante a nivel musical?

A nivel estatal somos la primera, pero a nivel mundial existen otras. Diría que los primeros fueran los Jazz Jamaica Allstars con su disco Massive, un trabajo increíble que siempre ha sido de referencia para mi. No se si estamos consiguiendo algo importante, igual es pronto para decirlo y en todo caso si es así no somos nosotros quienes lo vayamos a decir. Lo que sí que estamos notando es que a la gente le ha sorprendido mucho y ha recibido muy bien el proyecto, que valora mucho el esfuerzo y trabajo que hay en el disco. Esto nos ha sorprendido y nos está motivando mucho, la verdad es que es sensacional.

¿Creéis que sigue habiendo un gran desconocimiento generalizado sobre lo que representa la música jamaicana y el amplio abanico musical que es?

Bueno, poco a poco vamos consiguiendo cosas. Es verdad que no gozamos del conocimiento que tiene esta música en países como el Reino Unido. Ahí la palabra reggae es bien conocida y la gente se la toma en serio. Aquí cuando dices que tocas en una banda de reggae todo el mundo se pone a reír y dice “hostia que guai, ahí con los porros y el buen rollito…”. Hay mucho más que esto y sabe mal que la gente no lo conozca. Por otro lado, creo que la música jamaicana (por lo menos en Cataluña, que es lo que conozco yo) hoy goza de buena salud y, si se mantiene así, vamos a ir a mejor.

¿Cuál es el próximo gran paso para The Gramophone AllStars Big Band?

Ahora el gran reto es ser capaces de llevar Jazzmaica a cuantos mas sitios mejor. Tocar mucho y salir de Cataluña y España: llevar el grupo por Europa es el gran objetivo. Creemos que la música está a la altura y estamos trabajando mucho buscando conciertos e intentando mover el proyecto, cosa que no es fácil por lo grande que es la formación y la situación de crisis con la que hay que lidiar. Y, si todo sigue como ahora ¡seguro que hacemos una segunda entrega!

 

Texto: Isabel Val

Foto: Ray Molinari

 

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