Discomático — 17 noviembre, 2014 at 17:48

Quique González, cuentas ajustadas

índiceCuando le hablas de Ajuste de Cuentas, Quique González duda. Hoy en día todavía no tiene muy claro si aquel era el momento de hacer un disco en directo o no, pero sí que la experiencia valió la pena. Como me confesaba David Bonilla cuando escribí la biografía oral de González, Una historia que se escribe en los portales (66rpm Edicions) “toda la preparación del directo Ajuste De Cuentas fue un sueño. Dibujamos cada detalle del escenario, estudiábamos DVDs de grandes artistas (David Gray, Damien Rice, etc.) para diseñar la iluminación, discutíamos sobre el repertorio, y desde la compañía pusimos todos los medios a nuestro alcance para poder hacer un disco y un DVD que difícilmente se podrá repetir. Hubo mucho trabajo, y sobre todo, hubo mucha gente que puso su esfuerzo, iniciativa y sabiduría a cambio de casi nada. Por supuesto que todo el mundo cobró por su trabajo, pero hubiesen merecido cobrar diez veces más. Siempre que hablábamos con él de trabajo era cara a cara, con claridad, y sobre todo con muchas ganas, porque en DRO-Warner muchos éramos fans de su música”. Carlos Raya, que durante mucho tiempo fue mano derecha de González añadía: “un disco que a priori es difícil de hacer, por ser en directo, por la cantidad de músicos, por las complicaciones de que haya invitados y se grabe además en vídeo, ha sido quizá el disco más fácil de grabar de los que he hecho. Quique tenía mucha fuerza y puso toda la carne en el asador. La banda era excepcional. Estuvimos rodeados de un montón de gente maravillosa y técnicamente eran todos unos cracks. Fue muy emocionante hacer ese disco, y lo fue para todos los que estuvimos involucrados”.

 

Dando respuesta a las dudas de Quique me atrevería a firmar que sí, que aquel era el momento. Por muchas razones. Para cerrar una etapa. Para resumir lo mucho caminado hasta entonces. Para dar las gracias a los que habían ayudado a llegar hasta allí. Y también para liberarse. A partir de aquel momento, de aquella grabación, González va a dar un paso más en busca de algo que aún no sabe que es pero que necesita. Sus discos ganarán en profundidad, algo que no será del agrado de algunos de sus seguidores, y el músico aprenderá a convivir con el vértigo. Un directo que llega después del que muchos, entre los que me encuentro, consideramos su obra cumbre en cuanto a canciones: La Noche Americana. Pero que da paso a trabajos de impronta menos directa y de recorrido más largo, como Daiquiri Blues o Delantera Mítica. Por eso Ajuste de Cuentas hace honor a su título. Salda deudas y deja vía libre para algo que ha de venir. Porque el gran disco de González está por llegar, no lo duden. De momento, hacerse con la reedición de este Ajuste de Cuentas en doble vinilo es casi una obligación. Os lo aseguro.

 

Eduardo Izquierdo

 

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