Vivos — 20 octubre, 2014 at 17:29

The Sadies, Sala López, Zaragoza

Foto The Sadies

Magnífico aspecto presentó la sala para recibir por segunda vez en un año a la mejor banda del mundo. Vivir la experiencia The Sadies es como meterse en la piel de un cuatrero apunto de jugarse la vida en un duelo bajo el sol en el lejano oeste. La banda sonora, por supuesto, de Ennio Morricone, y el director, Sergio Leone. Exacto, un spaghetti western con sinopsis conocida pero que nunca sabes cuándo va a acabar. Este fue el guión de la nueva visita de los canadienses que ofrecieron una más que generosa actuación a la que ayudó el buen sonido de la sala y un público entregado desde el primer momento. Saben moverse en todos los terrenos y son, a día de hoy, la mejor banda en directo. Unos los preferirán acompañando a otros artistas, que no son pocos los que han pasado por sus manos, pero otros disfrutarán más viéndolos sudar en sus trajes de artesano sastre que ya quisieran muchos tener y sobretodo, saber llevar. Porque hay que tener clase, y a ellos les sobra un rato. Recientemente los vimos presentando su último disco en estudio Internal Sounds, al que le siguió una nueva colaboración (para los incrédulos que son muchos) con su compatriota Gordon Downie. Saben como pocos mezclar el country, la psicodelia, el garage, el tex-mex y no morir en el intento. Repasaron canciones de todos sus discos aunque la selección se centró en los temas más countries devolviéndolos a sus orígenes hillbilly o bluegrass. Ahí el contrabajo y sobretodo el violín ayudaron en gran parte a conseguir este sonido característico. Pero destacan, por encima de todo, las dos guitarras de los hermanos que hacen relucir a cada golpe de mano. Fue una noche para las versiones, porque fueron muchas, aunque conseguimos atinar con ellas no sin la ayuda del apuntador de turno. Love, The Band, Paul Revere (con dedicatoria especial por su reciente fallecimiento) fueron entre otros los artistas versionados. Y todavía hubo tiempo para celebrar el cumpleaños de uno de ellos. Tras varios bises que alargaron la actuación, la banda se despedía agradeciendo encarecidamente al entregado público que vivió, como era de esperar, una noche inolvidable. Como banda invitada tuvimos a Furia recién llegados del Puerto de Santa María. El sur, la religión y la magia de los andaluces nos llevaron a tierras fronterizas con un sonido apoyado en potentes guitarras y una propuesta en escena más que interesante.

Texto y Foto: Rubén Vela

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