Encuentros — 1 octubre, 2014 at 17:36

Wovenhand, pseudo-entrevista con David Eugene Edwards

065_Wovenhand_epatsialos

No conseguimos arrancarle muchas palabras al Sr Edwards, pero sabemos que sobre el escenario se hará entender y será mucho más expansivo. Aquí hemos tratado de reproducir lo que dio de sí una batería de preguntas que le lanzamos.

“Es la palabra viva”, comenta David Eugene Edwards cuando le pregunto por el Antiguo Testamento. Ante el inminente aterrizaje de Wovenhand en nuestro país (el viernes 3 de octubre los tendremos en La 2 del Apolo de Barcelona y el sábado 4 en el Sound Isidro de Madrid, acompañados por El Páramo), nos toca refrescar el último disco del ex líder de 16 Horsepower: Refractory Obdurate, un trabajo que roza el metal más oscuro, pergueñado como una alianza entre los sellos Glitterhouse y Deathwish. “En su búsqueda del sonido de esa tierra agrietada y polvorienta que igual te escupe que te arropa, el norteamericano David Eugene Edwards ha completado todo un periplo por el rock gótico con la posibilidad de utilizar los recursos del americana”. Estas fueron mis palabras cuando realicé hace años para esta misma revista la crítica de su disco ‘The Threshingfloor’. En esencia nada ha cambiado en el microcosmos de este hijo de predicador obsesionado con la religión y la cultura indígena. Eso sí, su vínculo con el sello de Jacob Bannon ha arrojado esta vez un puñado de canciones que han llegado a cautivar incluso a los fans de Neurosis o Today is The Day. “Jacob es un buen amigo, ha hecho mucho por nosotros, incluso a costa de sí mismo”. Más rudeza, una producción metalera y nuevas referencias a la palabra de Dios. “Mi primera conexión con la música fue de niño, en una iglesia. Y todavía continúa siendo así. ¿Influencias? Pues música de iglesia, country antiguo, sonidos árabes, música de Mongolia y cultura nativa americana”, apostilla. ¿El mesías del goth country publicando un disco al amparo del sello del líder de Converge? Pues sí, y no dudamos de que en directo todo alcanzará cotas de intensidad dignas de una tempestad divina. ¿Demasiado drama en mis palabras? Puede ser, pero es que en este caso todo se magnifica en una personalidad esquiva y obsesiva, la de un músico que sigue permaneciendo ajeno al espíritu de los tiempos. “No conozco nuevas bandas. Me gustan los Neubauten, OM y Bill Callahan”. Demasiado gótico americano para algunos. Un profeta para otros. “Soy un hombre de familia. Soy un marinero. El señor es mi pastor”, comenta. Country, post-punk y amén.

Texto: Emilio R. Cascajosa

Foto: Epatsialos

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: