Vivos — 29 septiembre, 2014 at 11:20

Burnt Ones, Costello, Madrid

 

Burt Ones. Sala Costello_2baja

La cantera de bandas nacidas en los alrededores de la bahía de San Francisco parece inagotable. A pesar de que su ciudad natal se sitúa a unos cuantos miles de kilómetros de distancia, Burnt Ones llevan unos cuantos años afincados en tierras californianas. Bajo el aval de las etiquetas Castle Face y Burger Records, absolutos caballos ganadores en su género, presentaron el pasado martes 23 en Madrid su nuevo álbum Gift.

Desde mediados del pasado año la formación ha añadido un cuarto integrante, Landon Caldwell miembro de proyectos como Creeping Pink o Learner Dancer. Poco tardamos en darnos cuenta de que este cambio de trío a cuarteto ha sumado una buena dosis de acoples y efectos con los que su directo gana en contundencia y personalidad. La hora escasa de concierto resultó algo irregular y dejó sensaciones agridulces. El constante esfuerzo por buscar la complejidad y huir de las fórmulas más simples apoyándose en sucesivos cambios de ritmo, distorsión y sintetizadores cumplió con nota en algunos de los temas nuevos como ‘Bye Bye Floating Charm’o’Mirror Too/You & Me’, pero por momentos resultó excesivamente recargado.

Su primera visita a la capital ha servido para confirmar lo que se desprendía desde que escuchamos por primera vez Gift. Burnt Ones se han subido definitivamente al carro de la psicodelia que tan buenos resultados le está dando a sus vecinos y compañeros de batallas White Fence y Ty Segall. Y, aunque parecen no sentirse incómodos defendiendo esta propuesta sobre el escenario, los momentos más memorables de su actuación llegaron cuando echaron la vista atrás para recuperar la fórmula del glam distorsionado que inundaba sus anteriores referencias. Los escasos guiños a You’ll Never Walk Alone y Black Teeth & Golden Tongues culminaron con el pop bañado en maquillaje y fuzz de ‘Bury Me In The Smoke’ con la que el cuarteto despidió una noche que se encargaron de abrir los madrileños Jygüer.

 

Texto: Sergio Cedillo

Foto: Felipe Hernández Durán

 

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