Encuentros — 1 julio, 2014 at 11:55

Salva Rubio, buscando a Jim Morrison

buscandoajimCon su novela publicada en 2012 bajo el brazo Salva Rubio cumple un círculo completo en el arte de la narrativa. Biógrafo, ensayista, periodista y guionista, actividades a las que hay que añadir las de fotógrafo y pintor se encuentran en su paleta de expresiones. A pesar de eso nos concentramos, sobre todo, en su faceta como escritor y en Zíngara, Buscando a Jim Morrison (Suma de Letras), ese trabajo novelístico y en su relación con el mundo de la música.

Zíngara, Buscando a Jim Morrison es una novela que parte casi de una casualidad. “Descubrí en un artículo de prensa esa anécdota tan curiosa de que, realmente, Jim Morrison estuvo unos días en España poco antes de su muerte, y pensé que ahí había una historia. No quería usar a Morrison como protagonista, porque lo encontraba falso. Así que, en un momento dado, se me ocurrió la idea de un personaje que ha de encontrarle y, poco a poco, surgió Jaime, un reclusivo muchacho disminuido físico que lo último que quiere hacer en su vida es salir de casa y recorrer España a pie para buscar a Jim Morrison, un tipo hacia el que no tiene ninguna simpatía. Resultó así un pequeño bildungsroman con la vista puesta en Kerouac y “Submarino” de Dunthorne, donde al estilo de las “road movies”, el camino y las vivencias cambian a la gente”. Con esos antecedentes era obligatorio requerir a Rubio sobre la creencia de que Morrison esté realmente vivo. “¡Jim Morrison vive! Efectivamente, aunque sea como uno de los mitos heredados del siglo XX, es fascinante comprobar cómo su figura ha trascendido décadas y aún hoy se muestra como un símbolo vivo de la rebelión personal llevada a las últimas consecuencias. Tenemos que reflexionar qué parte de su imagen de transgresor, poeta y músico conecta aún con nosotros”. Sin embargo no son precisamente The Doors y su poliédrico líder las referencias musicales del escritor, llegando incluso a publicar obras en esos terrenos. “Soy una persona bastante abierta de mente, y aunque ciertamente la mayor parte de lo que escucho es Metal Extremo, lo cierto es que iré a cualquier concierto o escucharé cualquier disco que me sugieran como valioso o interesante. Como estilos “no metálicos”, me gusta mucho la corriente de música de cabaret nacida en los años 20-30 (Weil/Lenya y demás), el surf de The Bambi Molesters, Man Or Astroman o Los Coronas, el Cash del principio y el más “Rubinesco”, cosas sucio-garageras tipo Hellacopters, el Cohen setentero, algunas “Gainsbourgerías”, los terrores terroríficos de Roky Erickson y todas-todas las pedorretas que haga ese abuelo gamberro que todos querríamos tener llamado Tom Waits”.

 
Eduardo Izquierdo

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