Encuentros — 3 abril, 2014 at 17:34

Sidonie, con un sintetizador por la cuerda floja

 

 

 Sidonie 6 - H

 

El séptimo disco de Sidonie ya está en la calle. Se llama “Sierra y Canadá”, y seguramente haya desconcertado por su sonido electrónico, poco acorde con el clásico envoltorio de las canciones del trío barcelonés, a base de bajo, guitarra y batería.  En la hoja promocional distribuida por su sello discográfico, el propio grupo atribuye el cambio a la reciente compra de un órgano Lowrey en un anticuario, y a los gustos literarios y cinematográficos del protagonista masculino de todas las canciones, un pobre diablo llamado Canadá, que aparte de cosechar desencuentros con Sierra, “busca refugio en la ciencia-ficción, en los libros de Asimov y Philip K, o en Blade Runner”. Los propios Sidonie admiten, por otra parte, que hay precedentes del sonido de teclados en los discos anteriores: “El Giraluna”, “Jardín Polar”, “Fascinado”… Sin embargo, en la siguiente entrevista, queda claro el motivo de fondo:  el grupo se siente cómodo en la cuerda floja. Ensayan lo justo porque les gusta dar pie a lo imprevisible cuando tocan en directo, y en el estudio de grabación intentan  probar cosas nuevas, andar un poco a ciegas, arriesgar, sorprender y sorprenderse. Ellos lo dicen a menudo, mientras haya buenas canciones no importa cómo las toques, y al contrario, si no hay melodías inspiradas, de poco sirve todo lo demás. Sidonie lleva años firmando temas de pop redondos, Jesús y Axel forman una base rítmica infalible, y Marc sigue teniendo una de las voces más armónicas de la escena nacional. Estos tres no saben lo que es desafinar, aburrirse, quejarse o desfallecer, así que no tienen ninguna intención de dejar de hacer equilibrismos, con los ojos vendados, mientras se transforman en un combo de electro-pop, ante todos ustedes.   

 

¿Cómo estáis viviendo el lanzamiento de este nuevo disco? ¿Con más, menos, igual ilusión que la aparición de discos anteriores?

 

Marc: Parece que nunca te acabas de acostumbrar, yo lo comparo a los momentos previos a cualquier concierto, siempre me pongo igual de nervioso, da igual los años que lleve, o que el concierto sea para diez personas, o para mi familia, o para dos mil.  Con los nuevos discos es igual, ahora mismo estoy histérico.

 

Pero esta situación ya la habéis vivido muchas veces…

 

Axel: Pero hay un momento en el proceso en que se te olvidan estas cosas. Es como empezar de cero, otra vez.

 

Jesús: Siempre es emocionante, es parte de lo que haces, siempre tienes la intriga de qué va a pasar, cómo va a ir la gira… son tantas preguntas que quieres responder… y eso siempre lo vives con mucha intensidad. Si pierdes la ilusión de sacar un nuevo disco esto no tendría ningún sentido.

 

Axel: es como darle el primer beso a una chica de la que te acabas de enamorar, aunque te hayas enamorado diez veces con anterioridad. La tensión es tan grande como la del primer beso de tu vida. Es el principio de toda una historia de amor.

 

¿Os interesan las críticas? ¿Os afectan a estas alturas?

 

Marc: siempre afectan, sean buenas o malas. Yo tengo mis trucos para no estar demasiado pendiente, para trabajar con más libertad. Pero sí que cuando veo una me afecta. Si son buenas te las puedes creer demasiado, y si son malas a lo mejor te hundes. Soy hipersensible.

 

Jesús: si son malas nos cagamos en el crítico (risas).

¿Tenéis algunas opiniones de amigos o de familiares que os importen especialmente porque les dais especial crédito?

 

Marc: Tenemos un círculo, cuyas opiniones son clave, de gente que sabes que no te va a mentir, que te mira a la cara y te dice si la hemos cagado, o habéis triunfado. Ese círculo existe, y este disco ha pasado la prueba. No todos la han pasado, también te lo digo.

 

Axel: Ellos entienden la dimensión total del grupo y de las personas que lo forman. Y en eso está la gracia, en conocer tu verdad, tu evolución.

 

¿Se trata de gente que os conoce de antes de formar el grupo? ¿O hay en ese círculo algún fan que os haya seguido desde el principio?

 

Marc: son gente que viene de muy atrás, que han estado ahí desde el principio.

 

Axel: la opinión de los fans también es muy importante, también forma parte de este núcleo tan vital, el núcleo al que acudimos para que nos den una opinión que es clave para nosotros. Y la valoras en su justa medida. Pero  no llega al nivel del núcleo más íntimo.

 

¿Por qué? ¿Tal vez el fan es un poco más incondicional?

 

 Marc: en este caso yo hice trampa y le envié el disco a una serie de personas que no eran ni fans ni casi amigos, para que no tuvieran prejuicios. Ahí te la juegas, ese tipo de opinión siempre me ha interesado mucho. Con este último disco lo que hemos hecho es dejar que los fans decidan el single, porque no nos poníamos de acuerdo. Juntamos a quince personas en La Coruña, a quince en Madrid y a quince en Barcelona, y ellos decidieron qué canción merecía ser el single.

 

¿Cuál es el momento actual de la banda? ¿En qué punto os coge la aparición de este nuevo disco? ¿os sentís particularmente fuertes, maduros…?

 

Marc: es que maduros nos sentimos desde el segundo disco. Yo diría que estamos en el mejor momento, porque las hemos visto de todos los colores. Y el resultado es que seguimos juntos, sacando buenos discos.

 

Esa era una pregunta que os quería hacer, si pensáis que hay un momento en vuestra carrera en el que llegasteis a un nivel asentado, en el que Sidonie se convirtió en lo que sois ahora.

 

Marc: sí, el momento en que el ego  de cada uno dio un paso atrás, y decidimos que cada uno de nosotros estaba en esto para el grupo, no para uno mismo. Y de esto hace… desde el segundo disco. Porque en el primero, yo tuve la sensación de que ni siquiera estaba grabando un disco, era una diversión. Fue con el segundo que cobré conciencia de estar haciendo algo más grande que la suma de las partes.

 

La trama de los personajes de Sierra y Canadá en la que se sustenta todo el disco, ¿surgió de manera previa a la composición de las canciones? ¿O fue surgiendo de manera simultánea?

 

Marc: no te sabría decir. Sale de la forma más fortuita. De repente, en un par de versos, o de notas, te viene todo el concepto, casi de golpe, en una sola canción. Y a partir de aquí desarrollas todo lo demás. La historia de amor entre los dos personajes es la que le da el título al disco. El resto es como una serie de pasajes sonoros que funcionan como banda sonora. Y de ahí la unidad temática del disco.

 

Pero cuando surgió esa trama temática, ¿ya habíais decidido basar todo el sonido en el órgano Lowrey?

 

Marc: sí, había ganas… yo, como guitarrista, me había quedado estancado como músico, y pensaba que o tirábamos por otro lado, o íbamos a hacer otro disco igual. Entonces había esa intención, y empecé a escuchar música electrónica de forma obsesiva.

 

¿Tienen  los sintetizadores alguna ventaja sobre los instrumentos que utilizáis normalmente?

 

Marc: Ninguna. Si no hay canciones ni melodías no sirven de nada, al revés, son más cargantes, el sintetizador lo llena absolutamente todo. Los Pet Shop Boys serían una mierda de grupo si no tuvieran buenas canciones.

 

Axel: no deja de ser un arreglo que cambia el estilo y la producción del disco, te cambia la cáscara o la careta, al fin y al cabo lo que hacen es adornar canciones.  La gracia está en algo que siempre hemos hecho, que es tirar de instrumentos o de recursos que hagan que las canciones suenen diferentes. Componer con sintetizadores nos ha dado la posibilidad de ir a sitios adonde no llegábamos.

 

Yo me refería a prestaciones que puedan tener los sintes, a notas o texturas que tal vez no podáis obtener con bajos, guitarras o baterías.

 

Marc: yo por ejemplo no soy teclista, no es mi instrumento, toco la guitarra. Y cuando compones, si no te sale una melodía tienes unos trucos aprendidos. Con los teclados, el hecho de no saber dominar el instrumento te obliga a jugar más, este disco ha sido como un juego, las canciones no han pasado por el local de ensayo, fuimos directamente al estudio de grabación.

 

¿Habéis tocado vosotros todos los sintes?

 

Marc: Sí. Con la ayuda de David T. Ginzo y de Santos.

 

¿Ha sido complicado hacer que las máquinas sonaran como queríais? Y de forma más general, ¿conseguís normalmente que vuestra música suene como la imagináis? Juliana Hatfield decía que ella tenía una noción más dura de su sonido, pero que cuando se oía siempre se encontraba demasiado pop, demasiado dulce.

 

Marc: se ha creado un equilibrio muy interesante, porque queríamos algo muy personal, no hacer un disco más de sintetizadores, y si los hubiéramos dominado habría sonado como Jean Michel Jarre, o Emerson Lake and Palmer. Nosotros queríamos jugar con lo aleatorio del instrumento.

 

Axel: cuando tocamos los instrumentos tradicionales no hay esa frescura que te dan los instrumentos que no dominas. Nosotros llevamos tocando y ensayando juntos quince años, con un bajo, una quitarra y una batería. Eso te lleva a repetir tics, recursos, trucos, que sabes que funcionan. Le dan personalidad al grupo, pero ya los reconoces. La gracia de este disco estaba en buscar la personalidad yendo a sitios que nosotros mismos no reconocíamos. Y eso nos lo ha dado el no ensayar, y en grabar con instrumentos que no dominamos, aun teniendo claro dónde queríamos llegar, pero estando abiertos a unos territorios desconocidos, a una improvisación, donde la frescura, por no dominar los instrumentos, iba a ser clave. Cuando grabamos “El Fluido García” llegamos donde queríamos, pero lo sabíamos antes de empezar a grabar, estuvimos haciendo una pre-producción de dos meses. Teníamos clara cada nota, qué dinámica le íbamos a dar a cada canción. En este último disco, sabíamos dónde queríamos llegar, pero no cómo. Ha sido como exponerse al todo vale, como decirnos: vamos a llegar, pero jugando.

 

Jesús: Le hemos dado el mismo tratamiento al sintetizador que a la batería electrónica o al bajo no real sino sintetizado, hemos usado texturas de bajo real, pero también de tecla, y lo mismo con la batería, que hemos complementado con la batería electrónica. Ha sido una exploración en todos los instrumentos. 

 

Marc: Tú has mencionado a Juliana Hatfield, nosotros siempre citamos a Bowie, cuando decía “Qué sensación más increíble cuando sales del estudio con miedo, con el temor de pensar que te has pasado experimentando”, y yo recuerdo alguna de nuestras conversaciones mientras grabábamos este disco, pensábamos que quizá nos habíamos pasado, que la gente no lo iba a entender. De pronto nos daba miedo, pensábamos, pongamos alguna guitarra acústica porque si no el cambio será demasiado radical. Pero al final nos decíamos que el resultado reflejaría nuestra personalidad.

 

Axel:  yo recuerdo el día en que entregamos el máster. Santos, uno de los productores, me dijo: tío, nos hemos pasado. De pronto me cagué vivo, pero al siguiente segundo me acordé de la frase de Bowie, de cuántas veces la hemos repetido, y me dije, qué bien, este miedo es el que, de aquí a cuatro meses, nos dará la seguridad de que hemos llegado donde queríamos, a arriesgarnos, a ser valientes, sólo así evitas sentirte como Juliana Hatfield, creer que estás cambiando cuando al final eres el mismo.

 

Marc: Cosa que en ocasiones nos ha pasado a nosotros.

 

Esto nos lleva hasta otra pregunta que os quería hacer, ¿hasta qué punto no se repite un artista? Las películas de Woody Allen o de los Coen, los discos de Radiohead o de Morrissey, no son siempre la misma película, el mismo disco?

 

Axel: evidentemente es algo que nos preocupa, sentir que nos repetimos, o peor todavía, oír, por parte de nuestra audiencia, que nos hemos repetido. De ahí nuestra inquietud por estar en constante evolución, que hemos demostrado a lo largo de nuestra carrera. Muchas veces nos han preguntado “¿con qué nos vais a sorprender en el próximo disco?”. Vivir el cambio es importante, pero también lo es no perder la personalidad, que a pesar de los cambios Radiohead no deje de sonar a Raodiohead. No tendría sentido querer hacer algo que no refleje en absoluto nuestra personalidad.

 

Marc: yo creo que quedas amparado por las canciones, si Woody Allen tuviera una historia increíble, podría hacer una película de ciencia ficción. Funcionaría igual y sorprendería. Pues en este disco, nosotros hemos considerado que podíamos jugar, a partir de unas canciones que ya estaban claras en lo esencial.

 

¿Cómo afectará el uso de los sintes a vuestros directos?

 

Marc: ahora lo estamos pensando. De hecho, dos personas lo están pensando ahora mismo en el local de ensayo, mientras nosotros hacemos esta entrevista. Va ser complicado.

 

¿Seréis vosotros quienes toquen los sintes?

 

Marc: Claro.

 

Pero eso afectará al formato de vuestro espectáculo, a vuestra manera de moveros en el escenario.

 

Marc: después de pasarme la vida parapetado detrás de una guitarra tendré que inventarme alguna cosa.

 

Jesús: Nos enfrentamos a un cambio con respecto a todas las giras anteriores.

 

Marc: es algo que no en su día no pensamos, antes de entrar a grabar el nuevo disco.

 

Axel: pero es una suerte que no nos pusiéramos ningún límite antes de hora.

 

¿Habéis visito en concierto a muchos grupos de música electrónica o tecno-pop? Lo digo porque tal vez os podrían dar alguna idea sobre cómo proceder sobre el escenario…

 

Marc: No hemos visto muchos, además, todas las referencias del disco son grupos de finales de los 70 o los 80, que ninguno de nosotros pudimos ver en directo, porque éramos demasiado pequeños. Después hemos visto a Depeche Mode o a Pet Shop Boys, pero en ese momento no hacíamos música electrónica sino de guitarras, así que no nos sirvió de mucho. Pero ahora no se trata de empezar a visionar vídeos y seguir el manual. Lo divertido es tocar un instrumento que no dominas y hacerlo tuyo, hacer un concierto de Sidonie pero con sintes.

 

Jesús: cuando decidimos tocar el sitar tampoco empezamos a mirar cómo se hacía.

 

En muchas de vuestras canciones os alimentáis de referencias literarias o cinematográficas: Blade Runner, Mastroiani, Gainsburg… ¿os consideráis muy mitómanos?

 

Marc: siempre hemos dicho que la formación de Sidonie se debe a nuestro fanatismo por los Beatles. A partir de ahí, siempre nos hemos alimentado de las cosas que nos gustan. Todo lo que vivimos, todo lo que nos pasa, acaba formando parte de nuestras canciones.

 

¿Cuántas veces a la semana ensayáis?

 

Marc: varía mucho.

 

Axel: durante el proceso de preparación del disco, que ha sido muy largo, de hecho más largo que el de cualquiera de nuestros discos anteriores, no hemos ensayado ni una sola vez. Ahora que tenemos una gira por delante es cuando nos pondremos a ensayar. Hoy de hecho tendremos el segundo ensayo de la gira. Ahora tenemos todo un universo por perfilar y por convertir en directo. Así que los ensayos volverán a ser frecuentes, porque queremos que ocurra como siempre tratándose de Sidonie, que los directos tengan un gran nivel.¿Y cuando empezasteis como grupo? ¿ensayabais mucho?

 

Marc: nunca hemos sido de ensayar mucho, somos un grupo muy trabajador, pero siempre hemos pensado que si se perfecciona el sonido en el local de ensayo no habrá ese punto de riesgo en los conciertos. Es bonita la sensación de estar jugándotela. En lugar de ensayar el repertorio tres veces lo hacemos dos, y esperamos a ver qué pasa en el escenario.

 

¿Cuánto tiempo hace que podéis vivir de la música?

 

Marc: desde el primer disco.

 

Jesús: desde la gira de “Dragonfly” la gente ya empezó a mostrar interés, y todo fue a más desde entonces.

 

Axel: después de” Dragonfly”, cuando salió el primer disco (“Sidonie”) decidimos dejar nuestros respectivos estudios y trabajos, como apuesta, o inversión, creyendo muchísimo en que el grupo podía funcionar, y en el momento en que estás apostando ya estás viviendo de la música, ya estás en el ajo.

 

¿Estáis de acuerdo con los que dicen que ahora los grupos que empiezan lo tienen más difícil que nunca? Me refiero a la piratería, a lo complicado que es hoy vivir de la música.

 

Axel: esa es una pregunta que nos hacen habitualmente, pero ¿sabes qué pasa?, que lo mejor que podemos hacer es responder con mucho positivismo. En cualquier profesión hay dificultades. Quejarnos todo el día de la crisis, de lo mal que está todo, es contraproducente para nuestra propia menta. En el mismo edificio donde ensayamos hay un montón de locales, y todos están llenos, hay muchas bandas que están pagando un local creyendo que van a vivir de ello, y hay mucho nivel. Ante cualquier dificultad nos crecemos, si la tenemos vamos a trabajar más, y a intentar ser lo más felices posible, por ser tan afortunados de hacer lo que hacemos.  

 

Jesús: La ilusión puede con todo, cuando eres joven y tienes una banda, lo que tienes es ilusión por hacer canciones con tus amigos. Y si además tienes canciones de puta madre, ya puede haber crisis, que va a funcionar. Y yo creo que la música en este país está en muy buena forma ahora mismo, hay bandas que están llenando salas dos y tres días seguidos. En cuanto a la piratería, llevamos ya tantos años con esa historia, hay muchos canales para promocionar tu música.

 

Axel: Hay que convivir con ella. Asumir la realidad. Spotify forma parte de la industria musical.

 

Pero Spotify no es piratería.

 

Axel: Lo que ha hecho Spotify es trabajarse el problema de la piratería, que deje de tener sentido descargarse música porque existe Spotify. Es una realidad, los grupos ya no ganan lo que antes, y no hay que darle más vueltas. Está ahí.

 

Desde el segundo disco estáis en Sony. En ese sentido soy un caso un tanto atípico en el panorama de música alternativa nacional. Al margen de todas las ventajas de ser parte de una multinacional, ¿os ha condicionado? ¿Ha supuesto un grado adicional de responsabilidad?

 

Marc: lo curioso es que los periodistas siempre nos acabéis preguntando por nuestro salto a una multinacional, o por nuestra larga trayectoria en una multinacional, cuando muchos otros grupos también lo están. Cuando pasamos de Bip Bip a Sony fue algo muy notorio por nuestros orígenes en una independiente, y aun tenemos que hablar del asunto. Cuando en realidad lo único que hay que decir es que es un sello importante, con una serie de canales que aprovechamos. Nosotros estamos encantados.

 

Axel: uno no tiene especiales beneficios por estar con ellos, ni especiales inconvenientes, todo se reduce a que disco a disco, un grupo decida estar con alguien porque cree en el trabajo que el sello va a hacer. Y quien te edita los discos lo hace porque cree en lo que haces y te admira. Eso forma un equipo de trabajo que si se entiende, se admira mutuamente, se respeta y se profesa cariño, esto lo convierte en algo infalible. Eso excluye que haya habida nunca ni la más mínima imposición. Siempre han respetado todas nuestras decisiones, lo que nos ha hecho, una y otra vez, seguir a su lado.

 

Esta pregunta probablemente no os guste, pero me interesa entrar en el cambio que hicisteis del inglés al español. Sé que a muchos grupos que cantan en inglés les molesta que se les cuestione, pero yo personalmente prefiero a los grupos que cantan en castellano, en catalán o en cualquiera de sus lenguas nativas, aunque entiendo que pueda verse como un prejuicio.

 

Marc: Nosotros no tenemos en nada en contra de los grupos españoles que cantan en inglés, no pretendemos ser unos conversos que ahora renieguen de lo que hacían antes. Yo me creo la película cuando veo que hay canciones y actitud. Pero en nuestro caso estaba claro que necesitábamos un cambio, era muy tentador usar el castellano para hacer canciones.

 

¿No os parece significativo que algunos grupos (vosotros, Love of Lesbian…) se pasen al castellano cuando adquieren más confianza y seguridad? ¿Por qué no se hace el cambio al revés? Parece que algunos canten en inglés por timidez.

 

Marc: a mí me parece todo mimetismo. Nosotros lo hacíamos porque en esa época no escuchábamos música en castellano ni en catalán. Por eso, de manera natural, cogíamos la guitarra acústica y nos salían frases en inglés sin sentido. De ahí el salto a cantar en inglés era una cosa muy natural.

 

Jesús: es tan sencillo como que tú escuchas a Pink Floyd o a los Beatles, y estás componiendo en inglés porque quieres parecerte a ellos. Pero llega un día, de la manera más tonta en nuestro caso, en que nos ponemos a hacer una versión de Niño Gusano, nos escuchamos cantando en castellano, nos miramos, y resulta que nos gusta. Entonces nos proponemos retarnos y hacer un disco en castellano. Lo intentamos, y salió bien. Obviamente, sabes que si cantas en inglés, el público sólo entenderá lo que estás diciendo si conoce la letra de la canción, mientras que cantando en castellano el lenguaje es mucho más directo.

 

Marc: Pues a mí me apetecería hacer algo en inglés. De hecho, en concierto, siempre tocamos alguna versión para recordar los viejos tiempos. Si supiéramos hablar bien el italiano seguramente haríamos un disco en italiano.

 

Sin embargo, seguramente seguís escuchando mucha música en inglés…

 

Jesús: De hecho tuvimos problemas, cuando pasamos del inglés al castellano, la gente no lo entendía, y encima empezaron a circular teorías absurdas, de que queríamos vender más. Queremos cantar en ruso, inglés, castellano, catalán, nos da igual. Cuanta más música mejor.

 

Marc: yo debo reconocer que en aquella época tenía muchos prejuicios contra el castellano, y una de las cosas bonitas que tiene es que prestas más atención a los grupos que cantaban en castellano en los 60 o los 80.

 

¿Es verdad que es más difícil componer en castellano, hacer encajar las palabras?

 

Marc: Es que son más largas, el inglés es ideal.

 

He observado que entre vosotros habláis en catalán.  ¿Nunca os planteasteis cantar en catalán?

 

Marc: Lo hemos hecho en alguna ocasión, hemos grabado en catalán, versiones de grupos catalanes, y no lo descartamos en el futuro. La posibilidad está ahí.

 

¿Nunca os influyó ningún grupo español?

 

Marc: son muy pocos, Los Brincos, Los Salvajes…

 

Axel: Joan Manel Serrat…

 

¿Nada de los 80?

 

Jesús: Algo de Tequila…

 

Marc: yo he de reconocer que nada de grupos como Nacha Pop o Radio Futura, los escuché mucho después.

 

Jesús: nosotros escuchábamos a Pink Floyd, Kaleidoscope, Tomorrows… y eso es lo que queríamos hacer.

 

Axwel: creo que pasar al castellano se convirtió en una ventaja para el grupo, cuando cantábamos en inglés era muy fácil detectar lo que nos había influido, T.Rex o los Dandy Warhols, en cambio, cantando en castellano, hacemos lo mismo pero en castellano, lo que a nosotros mismos nos despistaba, porque no teníamos referentes en castellano, nada con lo que compararnos, y eso fue muy favorable, de cara a encontrar la misma personalidad pero cantando en el idioma que dominas, con el que mejor te puedes comunicar y conseguir que te entiendan. Fue un gran descubrimiento oír a la gente cantando tus temas, y sentir el significado de tus canciones. Antes dedicábamos horas a escribir en inglés pero nunca nadie nos hizo un solo comentario al respecto, es muy agradable ver que aquello que has escrito la gente se lo haga suyo y se identifique con ello.

 

¿Qué importancia tiene la música, y el arte por extensión, en vuestras vidas? Es más importante que un paseo por el campo, que los amigos o que la familia?

 

Marc: para mí sí, yo puedo dar un paseo por el parque leyendo una novela, o yendo a un museo a ver un cuadro de Monet. A lo mejor estoy demasiado metido, pero para mí es vital.

En vuestro caso, además, el arte se ha convertido en vuestra profesión…

 

Marc: pero yo te hablo de antes del grupo, antes de profesionalizarme ya era mi vida, yo encontré una respuesta, me calmaba, me tranquilizaba y me hacía feliz. Yo no sé qué sería de mi vida si tuviera que hacer sillas, por ejemplo.

 

Pero el arte no deja de ser un sucedáneo de la vida, un artificio. Debería ser mucho más importante la vida en sí misma. Una conversación con alguien…

 

Marc: pero te permite ordenar el caos de la vida, yo necesito un poco de orden, porque mi cabeza ya es lo suficientemente caótica, yo en pleno paseo por el parque me tengo que tomar un ácido, a veces. Para eso prefiero que un libro o un cuadro me lo explique bien, y emocionarme.

 

Axel: yo por supuesto no me atrevería a decir que el arte es más importante que la vida misma, la familia o los amigos, pero sí que es el motivo por el cual yo puedo llegar a ser feliz en muchas ocasiones, en las que la vida no me da esa capacidad de serlo. Y la familia o los amigos también lo consiguen, los pondría en el mismo nivel vital de necesidad, para tratar de combatir mi tristeza cuando la siento.

 

 Texto: Alex Fernández de Castro

Foto: Carles Rodríguez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

  

 

 

 

  

 

 

 

 

 

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