Discomático — 15 abril, 2014 at 11:43

Hard Working Americans, música con mayúsculas

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Esto huele a reunión de amigos. A fiesta privada. Cuatro llamadas de teléfono, un cubo de hielo repleto de cervezas, risas y unas cuantas guitarras apoyadas en la pared. No se me ocurre otra explicación para definir la gestación del primer trabajo de este, ¿súper grupo?, de rock americano. Si no a qué viene entregar un trabajo de versiones teniendo en cuenta el bagaje como compositores de Todd Snider, Neal Casal o Dave Schools, bajista de Widespread Panic. Y acompañados por intérpretes de calidad contrastada como el teclista Chad Staehly (Great American Taxi) o el batería Duane Trucks (King Lincoln) cuyo apellido no deja lugar a dudas sobre su linaje. Es de agradecer que no hayan escogido la opción más fácil y presenten una selección de temas donde el profano encontrará pequeñas joyas y el oyente experimentado se tropezará con artistas de culto y sobrada calidad aunque su eco mediático sea de menor calado. Nombres de artesanos como Will Kimbrough, Kieran Kane, Hayes Carll, Chuck Mead o Gillian Welch decoran la autoría de los temas al lado de algunas estrellas, Lucinda Williams o Randy Newman, y de dos secundarios, y perdedores, de lujo del maldito “americana”, los nunca suficientemente ponderados Drivin n’ Cryin y The Bottle Rockets. Las canciones mantienen su espíritu original en manos del cuarteto y los acordes brotan con franqueza y sinceridad de sus dedos. Cuando finaliza «Wrecking Ball», una delicia de Gilian Welch, el índice se va solo a apretar el botón de reproducción para volver a empezar. Nada original, nada nuevo, solo música con mayúsculas. Hecha con el alma, tocada con respeto, madera y hueso.

Manel Celeiro

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