Encuentros — 17 marzo, 2014 at 10:05

The Chevelles, “Los Easybeats son nuestros iconos australianos”

The-Chevelles

 

Supervivientes del power-pop australiano en su vertiente más enérgica, lo han elevado a categoría de arte mezclándolo con surf, garage y rock&roll. Regresan a España, esta vez en gira conjunta con The Volcanics en la denominada West Australian Garage Rock Invasion Tour. Esta semana y solo en tres ciudades: Valencia (día 20, Loco Club), Murcia (21, 12&Medio) y Madrid (22, Moby Dick). Al habla Duane Smith, cantante y guitarrista.

– Vuestro último álbum, Accelerator, lo publicó Wicked Cool Records. ¿Cómo fue lo de fichar por el sello de Little Steven?

Fue bestial. Es una discográfica fantástica, con una gran actitud rock&roll y mucho apoyo a sus grupos. Además, trabajar directamente con Little Steven es un honor. Por otros motivos, teníamos una estrecha relación con ellos, que fue por lo que acabamos firmando. Además, también representan a las bandas de su catálogo, lo cual es genial. Todo bajo el mismo techo. Si no hubiese sido por Little Steven nunca hubiésemos tocado en el SXSW de 2010.

– Por cierto, Accelerator es de un lejano 2008. ¿Hay planes para grabar alguno más?

Por supuesto. Pero para nosotros, grabar es un proceso lento: escribimos discontinuamente, hacemos demos, nos reunimos con Little Steven para decidir qué será lo próximo. Puede que para finales de año haya un EP o álbum. Estoy seguro.

– Desde entonces, solo habéis publicado dos canciones en formato digital («Get Back To New York City» y «Bettie Page»). ¿Por qué este formato? ¿Qué piensas del paulatino abandono del vinilo en aras del mp3?

Que fuera solo en mp3 se decidió exclusivamente para estos dos temas. No hemos abandonado el vinilo. Estoy seguro que nuestros siguientes lanzamientos serán en este formato, aunque también en digital. Personalmente sigo prefiriendo el vinilo. Lo de sacar el disco de la funda, colocarlo encima del reproductor y poner suavemente la aguja encima, todo lento y pausado, es un rito. Es como hacer el amor. Y el sonido…, bueno, no se puede comparar.

– Lleváis más de mil conciertos a cuestas y en 2010 hicisteis una gira mundial por el vigésimo aniversario de la banda. ¿Da vértigo mirar hacia atrás?

Vértigo no, pero sí algo de amnesia [risas]. Hasta aquí ha sido un paseo divertido. Ya nos acercamos a los 1500 bolos y a los veinticinco años como grupo. Tenemos más de cien horas de video que recogen conciertos a lo largo de un cuarto de siglo. Solo para editarlo, da para un trabajo a tiempo completo durante un año.

– ¿Cuál es el álbum del que estáis más orgullosos?

Me gusta mucho Accelerator, el que comentábamos antes. Tiene ese toque rock&roll que me fascina, y también alguna balada. Lo que más me gusta es la profundidad de las canciones.

– Hablando de canciones, hay dos que me tienen intrigado. Una es «Zaragoza».

«Zaragoza» la escribió Adrian Allen después de un buen concierto y una gran juerga que nos corrimos en esa ciudad. Trata acerca de tocar rock&roll en una banda en nuestra querida España, y en concreto en Zaragoza. Escucha la letra: “There is a voice that’s calling me / Another town, another bar to see / Fast cars, guitars and smoking lights…”.

– La otra es «Angelina Jolie». ¿Es vuestro icono sexual?

Bueno, hace tiempo sí, ahora ya no. Me gusta escribir canciones sobre iconos sexuales. Precisamente, antes estábamos hablando de Bettie Page. Siempre he sido muy fan de aquellas chicas explosivas y voluptuosas de las películas de Russ Meyer de serie B.

– La primera vez que salisteis de Australia fue en 1991 para ir a España. ¿A qué se debió aquello?

Eso es correcto. Nuestra primera salida fue a España, por eso le tenemos tanto cariño, es como nuestro hogar. Estábamos tocando un concierto en Sídney en un garito que ya no existe que se llamaba The Annandale Hotel. Al acabar el bolo se nos acercaron dos chicos y nos preguntaron si queríamos ir a tocar a su pueblo, Inca, en Mallorca. Por lo visto éramos famosos allí y no teníamos ni idea. Les contestamos que por qué no y lo empezamos a mover. En aquella época no había Internet y todo lo montamos a base de cruzarnos faxes en un muy mal inglés y español. Tres semanas más tarde estábamos tocando en las fiestas patronales de Inca, ¡ante seiscientas personas! Imagínatelo, nosotros veníamos de la escena de los pubs. ¡Hasta el alcalde nos recibió! Ese concierto dio origen a una gira por Europa. Nos hicimos 20.000 kilómetros en un autobús cama que nos dio a conocer por todo el continente. Así que, todo se debe a Adolfo, Juan Carlos y a la encantadora gente de Inca.

– Se os clasifica como power-pop. ¿Estáis cómodos con esta etiqueta?

Sí, power-pop es lo más acertado, pero también metemos garage y rock&roll. Me encuentro a gusto con la combinación de las tres etiquetas. Aunque, bueno, ya sabes cómo funciona esto de las clasificaciones: la publicidad para el festival SXSW de 2014 nos anuncia como una banda punk. Al final todo es rock&roll y me gusta las cosas que hago.

– ¿Qué sentís cuando muchas bandas españolas os citan como su principal influencia? ¿Por qué pensáis que sois una referencia para ellas?

Sinceramente, nos sentimos muy honrados. En los últimos años hemos recibido muchos correos electrónicos y cartas de grupos españoles que tocan canciones de los Chevelles en sus conciertos y nos piden tablas de acordes. España siempre ha dado muy buenas bandas de rock&roll. Creo que somos una referencia porque salimos de la escena pub rock de Australia, que es una larga lista que comienza con The Saints y Radio Birdman. Hemos mantenido viva la llama del pub rock durante los últimos veinticinco años. España siempre lo ha tenido muy claro en lo que se refiere a garage, punk y power-pop.

– En Brasil la gente se volvió loca con vosotros. ¿A qué fue debido aquel inesperado éxito?

Sí, loca es la palabra. Un sello semipirata de São Paulo, Tronador Records, que lo dirigía un australiano llamado Ian Marshall, publicó un recopilatorio de veinte canciones titulado Delerium que vendió unos 30.000 ejemplares de los cuales nunca vimos ni un céntimo. Fuimos hasta tres veces a tocar allí y aquello era una locura. Francamente, muy divertido y mucho descontrol.

– Tocasteis en una playa delante de 30.000 personas. ¿Qué festival era?

Fue en el Australian Surf Music Festival, en la playa de Copacabana. Imagínate la escena: todas aquellas miles de personas absolutamente locas, sin camerinos, sin lavabos, sin zona de backstage. ¡Pero lo pasamos de maravilla!

¿A qué crees que es debido que los grupos power-pop australianos sean tan diferentes a los del resto del mundo?

No sé, tal vez es algo que hay en el agua o la cerveza [risas]. Posiblemente sea porque hemos crecido con una cultura de pubs con bandas en directo. Tocamos mucha música en directo, vamos a muchos conciertos de bandas que tocan surf, nos va el rollo de los surfistas, etc. También ayuda el estar permanentemente expuestos a las bandas clásicas de los sesenta, como los Easybeats, con sus melodías y riffs. Después de todo, los Easybeats son nuestros iconos australianos.

– Tocáis power-pop, pero veo que os encontráis muy a gusto en la escena de la música surf. ¿Por qué en Australia hay tanta relación entre el power-pop y la música surf?

Los Sunnyboys y los Hoodoo Gurus se consideraban bandas de surf en Australia. Todos los surfistas los escuchaban. Ellos ponían la música a nuestros viajes cuando nos dirigíamos al sur en busca de grandes olas, fiestas y chicas. Supongo que los surfistas siempre han gravitado hacia la melodía y las guitarras con fuerza. En nuestro tiempo libre, los Chevelles nos cambiamos de ropa y tocamos en una banda de surf llamada The Stingrays. Hacemos versiones de Dick Dale, The Atlantics, Beach Boys,… La música surf y el power-pop siempre han estado ligados a nosotros.

– Los Sunnyboys han vuelto para unos conciertos. Han agotado todas las entradas en unas horas. ¿Por qué son tan queridos en Australia? ¿Qué representó su música en los ochenta?

Los vimos el mes pasado. Gran concierto. En los años ochenta eran frescos y estaban llenos de energía, y estaban relacionado con la cultura surf y la escena del pub rock. Son tremendamente queridos porque Jeremy Oxley, su cantante, tuvo que abandonar la banda para luchar contra su enfermedad, una esquizofrenia. Ha sido genial volver a verlos y escuchar sus canciones. Te puedo garantizar que si tú fueses un surfista en los años ochenta siempre llevarías el primero de los Sunnyboys en una casete dentro de la guantera del coche.

– Creo que el principal papel de los Chevelles fue hacer de puente entre la primera generación de power-pop (The Sunnyboys, The Stems,…) y la segunda.

Nunca había pensado eso antes. Supongo que tiene sentido. Todas las manzanas del mismo árbol se habían caído, excepto nosotros que todavía no habíamos madurado. Pero somos de la misma cosecha. Nuestro linaje musical y experiencia estuvieron innegablemente vinculados a la cultura de nuestra adolescencia y a la escena surf. Hemos intentado traspasar esto a los siguientes. Si ha sido el motivo para que en Australia surgieran nuevas bandas de power-pop y garage, entonces sí hemos sido un puente.

– Danos los nombres de unos cuantos discos clásicos australianos de power-pop.

Aparte del primero de los Sunnyboys, el homónimo Sunnyboys, del que hemos acabado de hablar, metería Radios Appear de Radio Birdman. Sí, ya sé, ya sé que es garage-punk rock australiano en su máxima expresión, pero indiscutiblemente está relacionado indirectamente con el power-pop. De los Hoodoo Gurus me quedo con Stoneage Romeos, son melodías clásicas y riffs de vértigo que me llevan de vuelta a mi infancia y a las chicas. No puede faltar At First Sight de los Stems, material clásico de mi buen amigo Dom Mariani que no necesita presentación. También de Dom, me quedo con Something Or Other de los Someloves, enormes melodías y sensibilidad pop. Y por último, Bones And Flowers de los Screaming Tribesmen, garage rock con mucho sabor.

Texto: MANUEL BETETA

 

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