Artículos — 11 marzo, 2014 at 17:34

Drive By Truckers, Surcando marejadas salvajes…

English-Oceans

El retorno discográfico del quinteto de Athens, English Oceans, fue nuestro disco destacado del mes en el número de febrero. Ahora lo recuperamos para la web dado el cariño rutero que siempre hemos profesado por los Drive By Truckers. Banda siempre polémica y controvertida. Como las verdaderamente grandes. ¿No creen?.

Los de Georgia nunca han sido han sido una formación de fácil acceso. Su profunda inmersión en el tejido social del sur de los estados unidos y su particular iconografía visual y lírica necesitan de atención y dedicación hasta conseguir penetrar en su particular mundo interior. Cansados de patearse garitos y carreteras con escasa repercusión se lo jugaron todo a una sola carta. Y les salió bien. En medio de aquel desencanto escribieron los temas de Southern Rock Opera (2001). El doble disco que rompió la barrera y los acercó a un número mayor de público. Un golpe de suerte causado más por el destino que por la enorme calidad de unas canciones soberbias que hasta la difusión de una laudatoria reseña en Rolling Stone no habían cosechado más que el aprecio de su base de fans y escaso eco en medios locales. La reedición a cargo de Lost Highway un año después de que vieran la luz y la gira consecuente los convirtió en la gran esperanza blanca.

Con Jason Isbell sumado a la terna de compositores, tremenda la retroalimentación creativa que tuvieron que vivir en esos momentos tres talentos de ese calibre, bordaron registros como Decoration Day y The Dirty South. Los asuntos del corazón hicieron que el rubiales tuviera que hacer las maletas al divorciarse de la bajista Shonna Tucker. Sensible baja que superaron con nota en Brighter than Creation’s Dark, escogido mejor disco del año 2008 por los integrantes de esta redacción, que quizás sea su última gran obra hasta la fecha. Posteriormente A Blessing and a Curse, este todavía con Isbell enrolado en sus filas, The Big To-Do y Go-Go Boots dejaban entrever, en mi opinión, cierta flojera e irregularidad que no emborronaba que siempre, siempre, había minutos de los que disfrutar.

English Oceans no cambia demasiado esa apreciación de atasco si uno se queda solamente en las primeras escuchas pero… ¿No habíamos quedado en que necesitan tiempo y mimo? Al profundizar en sus surcos las impresiones son positivas y pasadas sucesivas aportan la sensación de que hay bastante más pulso en el conjunto e indicios razonables de recuperación. Cooley sigue siendo el que la clava, sus canciones contienen todo el meollo y la filosofía que los vio nacer, y Hood parece rehacerse, ya lo hizo en Heat Lightning Rumbles in the Distance su excelente último compacto en solitario, con números con más miga y peso que los escritos postreramente para la banda.

Han trabajado juntos más que nunca, Patterson ha declarado “No creo que tengamos un disco en el que Cooley haya estado tan involucrado en todos los aspectos como en esta ocasión” y Mike lo certifica, “Llevaba tiempo sin el reposo necesario para escribir, después del último tour decidimos que había que parar por un tiempo. Así que me pude centrar en componer.” Y vaya si lo ha aprovechado. Prácticamente la mitad de los temas de English Oceans son suyos e incluso pone la voz en un tema de Hood, «Til He’s Dead or Rises», situación que nunca se ha dado en el seno del grupo ya que cada uno se hacía cargo vocalmente de sus temas. Un rocanrol marca del casa, «Shit Shots Count», con buenas guitarras y sección de viento, la melodía de «Primer Coat», la historia de «Pauline Hawkins», el traqueteo de «Made Up English Oceans», el candor acústico de «Hangin On», la sensibilidad de «When Walter Went Crazy» y la nostálgica atmosfera de «Grand Canyon», escrita en memoria de Craig Lieske (miembro de su equipo de gira fallecido recientemente), exponen a ambos escritores regresando a la senda correcta.

No es un trabajo que vaya a deslumbrarnos, ni mucho menos, pero deja un agradable sabor de boca ya que conserva el lirismo y la sabiduría que otorga la veteranía. No obstante se echa de menos la garra y la mala leche que les sobraba en su años de esplendor, ahora pueden vivir de la música y están inmersos de pleno en las responsabilidades y sinsabores de la mediana edad, en esta galleta hay corazones latiendo.

Así que tanto Ruta 66, que siempre ha apostado por los Truckers, como el abajo firmante, son una de mis bandas de cabecera de los últimos dos lustros, creemos que todavía son capaces de ofrecernos nervio y rebeldía sureña, ojo a la carga social y política contenida en el tema título y en «The Part of Him». Puede que vayamos contracorriente ahora que todo el mundo parece ponerse de acuerdo en darles palos con la misma facilidad que antes se les lanzaban elogios pero seguimos confiando en ellos. Se lo han ganado con sangre, sudor y toneladas de buena música. Es de justicia no olvidar que estamos ante una banda indispensable para el rock & roll del siglo XXI.

Manel Celeiro

One Comment

  1. Totalmente de acuerdo. Yo tampoco entiendo los palos que les dan, y bueno aun echando de menos un poco mas de garra es cierto que ya no son veinteañeros y que todos vamos perdiendo rabia y nervio por el camino. Ley de vida, salvo excepciones.

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